Política

El salvavidas invisible: “privados” venezolanos oxigenan al régimen cubano

La captura y extracción de Nicolás Maduro y el inmediato alineamiento de la presidenta encargada Delcy Rodríguez con la Casa Blanca, apuntaba a un efecto colateral: el cese de la ayuda oficial a Cuba. Sin embargo, la aparición de nuevas acciones para darle oxígeno al régimen cubano desde Venezuela genera interrogantes de diverso calibre

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En un escenario de aparente distanciamiento oficial entre Caracas y La Habana tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 y el ascenso de Delcy Rodríguez al poder, con la bendición de Donald Trump, aparecen canales no gubernamentales que mantienen un flujo de apoyo al gobierno cubano.

Dos reportes del portal Diario de Cuba revelan con claridad este mecanismo paralelo: por un lado, la aerolínea venezolana Rutaca amplía sus operaciones hacia la isla en pleno colapso aéreo internacional con destino a Cuba; por otro, un “movimiento de amistad y solidaridad” envía convoyes de alimentos y medicinas desde Venezuela. Ambos casos, presentados como iniciativas privadas, plantean interrogantes sobre quién y cómo se financian realmente estas operaciones y por qué desde Venezuela, sumida en una crisis humanitaria propia, se destinan recursos a sostener al régimen castrista.

Comencemos por el caso Rutaca. Diario de Cuba ha confirmado que esta empresa venezolana inauguró una nueva ruta semanal entre Valencia (Venezuela) y Santiago de Cuba, con escala técnica en Punta Cana. Esta conexión se suma a los dos vuelos semanales que ya opera desde julio de 2025 entre la capital carabobeña y La Habana. Es llamativo que esta empresa, con conexiones internacionales reducidas, amplie su presencia en Cuba cuando al menos once aerolíneas internacionales han suspendido o reducido drásticamente sus operaciones en las últimas semanas debido a la escasez crítica de combustible y el desplome del turismo foráneo a la isla.

¿Quién viaja en esos vuelos de Rutaca? La aerolínea venezolana que según investigaciones publicadas por Armando.info, aparece vinculada a una red de influencias en el sistema judicial venezolano, en conexión con el ex fiscal general Tarek William Saab, decide ampliar su presencia hacia un destino en colapso. ¿Se trata de puro interés comercial o de un salvavidas político disfrazado?

Rutaca no parece preocupada por el riesgo; al contrario, proyecta crecimiento. Este aumento de presencia aérea venezolana ocurre precisamente cuando el mundo comercial aéreo privado huye de Cuba.

El segundo pilar de este apoyo paralelo es aún más llamativo: los envíos de “ayuda humanitaria”. Según Diario de Cuba, el Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua Venezuela-Cuba despachó 25 toneladas de alimentos y medicinas a la isla en el marco de la campaña “Amor con amor se paga”. Recaudadas en solo 15 días, estas donaciones fueron canalizadas por vías privadas y contaron con el respaldo del Instituto Simón Bolívar para la Paz y la Solidaridad. Se trató del segundo convoy internacional de solidaridad en menos de un mes. El viceministro cubano de Salud Pública, Julio Guerra Izquierdo, lo recibió destacando que representa “un alivio importante para el sistema sanitario”, aunque admitió que “no cubre todas las necesidades”.

El mensaje oficial del movimiento venezolano dice: “Cuba no está sola y Venezuela no olvida a quien siempre ha estado presente”. Pero el contexto contradice una acción hacia el exterior cuando hay tantas urgencias puertas adentro: Venezuela sigue enfrentando una crisis humanitaria documentada por la propia ONU. El Plan de Respuesta Humanitaria 2026 de OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios) estima que 7,9 millones de personas necesitan asistencia urgente. El plan busca atender a 5,1 millones con un presupuesto de 632 millones de dólares; sin embargo, al 31 de marzo de 2026 solo se habían movilizado 81,4 millones de dólares, apenas 13% de lo requerido.

La respuesta internacional es mínima. Venezuela, según OCHA, sigue con necesidades estructurales en salud, agua, educación y energía. Millones de venezolanos viven en pobreza extrema y los hospitales públicos están al borde del colapso.

Precisamente ahí radica la paradoja más cruel. Mientras se envían medicinas a Cuba, la Encuesta Nacional de Hospitales revela un desabastecimiento promedio de 74 % de insumos básicos, con quirófanos operativos en solo cuatro por hospital en promedio, carencia de anestesia en el 51% y oxígeno en el 85%. En 91% de los centros se exige a los pacientes comprar sus propios insumos, violando la gratuidad constitucional. Venezuela necesitaría que un movimiento de ayuda mutua apoye a los hospitales del país.

Junto a eso, una sombra de opacidad. El presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, ha sido enfático: las 71 toneladas de medicinas e insumos enviadas desde Estados Unidos en febrero de 2026 “no llegaron a los hospitales”. Las donaciones estadounidenses, visibles en fotos de cajas, desaparecieron en la cadena de distribución. ¿Dónde fueron a parar? ¿A Cuba? La pregunta se vuelve inevitable.

El Movimiento de Amistad y Solidaridad Mutua se presenta como iniciativa civil, pero opera con el apoyo explícito del Instituto Simón Bolívar, entidad vinculada históricamente al chavismo. Tras el cierre de la cooperación oficial —impedida por sanciones estadounidenses que bloquean el envío de petróleo subsidiado—, estas vías “privadas” parecen ser la nueva fórmula para mantener el salvavidas a La Habana.

Históricamente, Venezuela entregó en petróleo subsidiado al menos 63.000 millones de dólares al castrismo, según un reporte de la Universidad Internacional de la Florida. Eso no se repetirá estando el gobierno de Delcy Rodríguez bajo la égida de Washington.

Hoy, sin petróleo, se envían 25 toneladas de alimentos y medicinas recolectadas en 15 días. ¿De dónde salen los recursos? ¿Quién paga el transporte, el combustible, la logística? ¿Y por qué priorizar a Cuba cuando en Venezuela hasta falta el oxígeno en los hospitales y los quirófanos permanecen cerrados?

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