Lucas Pinheiro Braathen se convirtió en el primer atleta en ganar una medalla olímpica de invierno para un país sudamericano este sábado 14 de febrero, en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026.
El esquiador, nacido en Noruega pero con ascendencia brasileña por parte de su madre, conquistó el primer puesto en la categoría de eslalon gigante masculino de esquí alpino, dejando así a Brasil con su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
Braathen registró un tiempo de 1 minuto y 13 segundos, 0,58 segundos más rápido que Marco Odermatt, líder del eslalon gigante en la Copa del Mundo 2025/2026, quien se quedó con la medalla de plata.
El atleta, que anteriormente representó al equipo noruego, indicó que competir por Brasil le ha dado una responsabilidad enorme, ya que es “el atleta con más posibilidades de traer una medalla”.
Y no solo lo afirma él. Marco La Porta, presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), declaró en una entrevista con el diario O Estado de S. Paulo que Lucas tenía una gran oportunidad de subir al podio.
“Creo que los Juegos de Invierno nunca habían sido tan comentados en Brasil como esta vez. Tenemos la oportunidad de ganar una medalla gracias a Lucas”, dijo La Porta.
Una ruptura que marcó su destino
Braathen comenzó su carrera representando a su país natal, Noruega. Su padre, también noruego, lo impulsó a practicar esquí y llegó a competir profesionalmente bajo la Federación Noruega de Esquí.
Sin embargo, el atleta aseguró que no se sentía cómodo. “Me encontré en una situación en la que me limitaba a ejercer mi profesión para servir a los fines de otras personas, y no a los míos propios”, relató.
Posteriormente, anunció su retiro a los 23 años. A partir de allí comenzó una disputa con la Federación Noruega por sus derechos de imagen.
Meses después, viajó a Brasil y entendió que su destino estaba allí. Con el apoyo de su padre, conformó un equipo especializado con el objetivo de conquistar una medalla olímpica representando el país natal de su madre.