Making STEM Girly: Física e Inglés para las niñas y los niños de Cagua
Volver al origen para retribuir conocimiento es algo que mueve a la ingeniera Edith Nieves. Creó el programa "Avioncitos de Colores" para dar clases de Física e Inglés a niñas y niños de la U.E.E. Amparo Monroy Power de Aragua, donde estudió. Este proyecto STEM avanza y hasta la Misión Artemis II de la NASA los notó
Antes del lanzamiento de la misión Artemis II, Edith Nieves y los niños de la Escuela Estatal Amparo Monroy Power del estado Aragua llegaron a la NASA. No hay sentido figurado aquí: las fotos de su clase sobre este viaje de exploración espacial fueron compartidas en la cuenta de la misión en la víspera del despegue.
Fue algo sencillo, pero significativo. De repente, en las historias de Artemis, Edith veía las fotos de su salón, los globos que infló con una amiga y las computadoras apagadas porque minutos antes se había ido la luz.
La NASA publicó en su cuenta de IG una foto tomada en un colegio en Venezuela en la que alumnos y maestra expresan lo emocionados por la misiónArtemis II.
“Esa clase fue el boom del salón”, cuenta Edith, quien es ingeniera aeronáutica de la Instituto Universitario de Aeronáutica Civil Mayor (AV) Miguel Rodríguez y creadora del proyecto «Avioncitos de Colores», cuyo objetivo es formar en áreas de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) a niñas y niños.
Hubo muchas razones para que fuera una clase de Inglés llamativa. Edith la convirtió en una sesión de juegos, datos curiosos y hasta boletos para un viaje a la Luna. No les habló a niños y niñas en etapa escolar, sino a “futuros astronautas”.
Devolverle al país un poco de su aprendizaje
Edith Nieves tiene 24 años y estudió Ingeniería Aeronáutica por cuatro años y medio. El interés por las ciencias siempre estuvo presente, especialmente por el universo, algo que fue determinante para elegir su profesión.
Con el inglés, la experiencia fue un poco distinta: “No me gustaba. Sufría intentando entender, pero mi papá me inculcó que era necesario”. Tuvo razón, y con la adolescencia, y la llegada de la música anglo a su vida, esa perspectiva se transformó y la llevó a aprender el idioma y a vincularlo con su carrera.
En octubre de 2025, creó su blog Making STEM Girly, un espacio para la divulgación científica. En diciembre del mismo años, un deseo se despertó en ella: buscar que otros conocieran el mundo de las ciencias.
Edith cree que no tuvo que meditar su público objetivo. Siempre supo que le gustaría trabajar con niñas y niños, pero especialmente los que estudiaban en el lugar donde aprendió a escribir, sumar, restar y a leer con fluidez.
Ahí era donde iba a desarrollar su programa «Avioncitos de colores», que busca estimular el aprendizaje de inglés, física, química y la divulgación científica para los estudiantes de quinto y sexto grado.
¿Por qué «Avioncitos de colores»? Simple: porque con eso jugaba Edith cuando estudiaba en U.E.E. Amparo Monroy Power.
«Recuerdo que esos avioncitos los colocaron y los colores eran superllamativos y jugué un montón ahí. Regresé, y aunque las instalaciones no están igual, continúan allí. Superpálidos, pero ahí están», relata.
Un día de clase en la escuela. Foto: Edith Nieves.
“Yo fui el 24 de febrero a la escuela. Presenté la idea, me la aceptaron y ese mismo día vi a los niños”, cuenta Edith.
Para su presentación con las maestras y la directora, Edith llevó su certificado de promoción de la escuela: “Para que vieran que era verdad que estuve ahí y todas estaban muy emocionadas. Me dijeron que sí porque ellos no ven inglés. También porque alguien que salió de la escuela es ingeniera y está devolviendo el conocimiento”.
Edith les da clases a un grupo de 61 niñas y niños de quinto y sexto grado de primaria. Cuando llegó al salón por primera vez, se sorprendió: “Todos llevaron cuadernos nuevos y cosas especiales para la clase. Yo no las pedí porque sé que es un gasto, pero lo hicieron”.
De aquel primer encuentro, hay un momento gracioso: “La primera vez que llegué, me puse mi camisa de promoción de la universidad, que tiene elementos de la carrera: aviones, antenas, y así. Entonces, lo primero que me dijeron fue que si yo iba a ir a ponerles internet. Y me dio muchísima risa, pero cuando se enteraron de que les iba a dar inglés, desde ahí me quedé teacher. Desde ahí, todo es teacher para allá y para acá”.
La clase de Artemis II y la NASA
Welcome to The Artemis II Mission!, así decía la presentación de Edith para su clase de la nueva misión de la NASA. La idea era hablarles del espacio exterior con una pantalla grande, pero un corte eléctrico que se extendió varias horas lo impidió. Tocó resolver con un celular, una pizarra pequeña, la creatividad y una capacidad de contar lo que ocurre afuera de la Tierra bastante creativa.
«Ese día aprendieron sobre las Leyes de Newton, de qué trata la misión Artemis II y los cuatro astronautas que conforman la tripulación, y por supuesto, vocabulario en inglés referente a estos temas», escribió Edith en su blog, donde ha explicado toda su labor, que es voluntaria e independiente.
Los niños y las niñas al finalizar la clase sobre Artemis II. Foto: Edith Nieves.
«Hablamos del sistema solar. Hubo mucho feedback y se emocionaron mucho cuando les dije: «¡Vamos a mandar nuestros nombres a la Luna!». Todos se quedaron como: ¿eso es posible?», cuenta Edith, que ese día pasó dos horas en transporte público para llegar a la escuela.
«Generamos nuestros boarding passes como salón y los estudiantes crearon las suyas con ayuda de sus padres y/o representantes en sus hogares y lo enviamos a la página de la NASA», relata Edith en su blog sobre esta dinámica que lanzó la NASA para involucrar a las personas de toda la Tierra en la Misión Artemis II.
Edith antes de que iniciara la clase de Artemis II. Foto: Edith Nieves.
La NASA explicó que los nombres viajaron en una memoria USB dentro de la nave Orion, específicamente van dentro de Rise, la mascota que sale en todos los videos junto con los astronautas. Son 5.647.889 millones de nombres y están incluidos los de los estudiantes de la U.E.E. Amparo Monroy Power y el de Edith, su maestra.
Enseñar ciencia con perspectiva feminista
«Desde que era niña, escuché el comentario de que ‘la ingeniería es para hombres‘ y no es así. Eso no es así. Y eso es lo que quiero fomentar, que le quede grabado en la mente a las niñas y jóvenes que ellas pueden», dice Edith sobre enseñar STEM con perspectiva feminista.
«Yo doy clases a niños y niñas porque la educación STEM tiene que ser inclusiva. Debe haber igualdad. Yo creo firmemente que el STEM está cambiando las vidas de las personas. El STEM transforma realidades porque te da una perspectiva diferente de cómo funciona el mundo, el porqué de las cosas, y las personas que no están en el STEM quizás no lo ven así», explica.
Edith habla desde la experiencia: «En mi salón éramos solamente siete mujeres y nos graduamos, pero el resto eran hombres. En la promoción anterior a esta, que es la segunda, se graduaron cuatro. Creo que ese es el motivo: es necesario impulsar a las niñas, a las jóvenes, a que hagan estas carreras. Que sepan que el STEM también nos pertenece, que somos parte de esto«.
Retrato de Edith Nieves en el día de su graduación. Foto: Edith Nieves.
Agrega: «En la historia hay muchísimas mujeres brillantes, ellas nos antecedieron (…). Y nos permiten que hoy tengamos la posibilidad de escoger este tipo de carreras. Y bueno, en la actualidad, hay muchísimas mujeres brillantes en STEM y siento que les falta reconocimiento. Y eso es lo que quiero hacer con mi proyecto«.
Lo que Edith señala no es un pensamiento individual, está documentado. Por ejemplo, según el estudio ¿Por qué las niñas europeas no están estudiando STEM?de Microsoft Philanthropies, cerca del 50% de las niñas y jóvenes interesadas en las carreras STEM no conocen a mujeres dentro del área, lo que reduce su capacidad de imaginarse a ellas mismas en esos espacios. De ahí parte que la representación y las oportunidades sean indispensables.
Curiosidad, inclusión y acompañamiento
Con los niños y las niñas, Edith ha aprendido algo muy simple y complejo a la vez: estimular la curiosidad.
«Algo que me estoy llevando es que todos deberíamos, sea la edad que sea, es tener curiosidad y nunca dejar de estar abierto a aprender porque hay mucha gente que dice: ‘No, ya yo estoy viejo, no voy a estudiar’. Y no es así, mientras uno está vivo, uno debe seguir aprendiendo y conociendo y descubriendo cosas. Y como ellos son niños, son como esponjitas y están receptivos a todo el conocimiento. Y eso es lo que que he aprendido de ellos», expresa Edith.
Todo es ventaja. De esos les habla Edith también: «Yo les digo que el inglés abre puertas. Que es un lenguaje global. Que lo utilizamos para todo y eso cambia».
«Trato de que no todo sea escribir, tantos números y fórmulas, pero eso lo trabajamos también. Yo sé que, al principio, eso aburre un poco, pero estoy tratando de que no lo vean así y con el juego contribuyo a esa chispa de curiosidad, de conocer el porqué de las cosas», explica.
Sumar y restar en inglés con tarjetas elaboradas con cartulinas. Leer en voz alta. Compartir datos curiosos. Pintar. Todo eso es parte de las dinámicas didácticas de Edith Nieves y sus alumnos y alumnas. Y va por buen camino: «Ahora me dicen: ‘¡Estamos aprendiendo física e inglés porque nosotros vamos para la NASA!'».
«El país necesita profesionales en STEM porque hay muchos talentos que tienen potencial, solo que hay que descubrirlos y esta es mi forma de aportar al país: ayudando a que los jóvenes tengan curiosidad por la ciencia», dice.
¿Cómo apoyar esta iniciativa?
Edith comparte fotos y detalles de la experiencia con Making STEM Girly y el programa «Avioncitos de Colores» a través de cuenta en Instagram @makingstemgirly. Por esa vía la pueden contactar para saber más sobre su proyecto y hacer donativos de materiales.
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