Consumo en Venezuela: más visitas al mercado, menos cantidad por compra
El presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios, Ítalo Atencio, ofreció una radiografía actualizada del consumo en Venezuela, marcada por ingresos variables, compras fragmentadas y un consumidor cada vez más racional.
El comportamiento del consumidor venezolano sigue transformándose en medio de un entorno económico inestable. Aunque el sector retail muestra señales de dinamismo, con aperturas de nuevas tiendas y remodelaciones, la capacidad de compra sigue condicionando las decisiones diarias de los hogares.
Lejos de una recuperación sostenida del consumo, lo que se observa es una adaptación constante: los venezolanos ajustan qué compran, cuándo compran y cuánto gastan en función del dinero disponible en el momento, especialmente ante ingresos que pueden variar semana a semana.
En entrevista con Unión Radio, el presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios, Ítalo Atencio, explicó que el mercado quincenal o mensual prácticamente desapareció y fue sustituido por visitas al supermercado entre tres y cuatro veces por semana. Según detalló, el consumidor venezolano hoy prioriza compras pequeñas, ajustadas al ingreso inmediato y concentradas en productos esenciales.
Más supermercados, pero consumo limitado
El sector de supermercados ha mostrado movimiento en lo que va de año. Según datos del gremio, se han abierto, remodelado o transformado cerca de 20 supermercados en distintas regiones del país, lo que podría superar las proyecciones iniciales.
Este crecimiento convive con escenas de alta afluencia en tiendas, pero con una lógica distinta de consumo: más visitas y compras más pequeñas.
El consumidor en Venezuela además se comporta distinto. Va al supermercado entre tres y cuatro veces por semana, compra menos productos en cada visita y ajusta su gasto al ingreso inmediato disponible
Esto se refleja en el ticket promedio. La compra semanal completa promedia alrededor de $22, mientras que las compras frecuentes están en el orden de $1 y $8 por visita. Las tiendas por descuento por su parte tienen compras menores a $10
Además, el consumo responde directamente a ingresos puntuales. Tras el aumento reciente del bono de guerra económica, las ventas en supermercados crecieron 10% en unidades durante varios días, evidenciando la sensibilidad del consumo a cualquier mejora en el ingreso.
¿Quiénes compran y qué compran?
El análisis del gremio identifica cuatro perfiles de consumidores, que no son fijos, sino que cambian según el dinero disponible. El primero es es consumidor defensivo, quien prioriza productos básicos para subsistir. Luego está el racionalizador, que compra estrictamente lo necesario. En un tercer nivel se encuentra el consumidor adaptativo, quien alterna marcas y se permite pequeños gustos. mientras que el aspiracional: busca calidad y se da ciertos lujos
Atencio apunta que un mismo venezolano puede pasar de un perfil a otro en cuestión de días, dependiendo de sus ingresos.
En cuanto a la estructura de compra, el patrón es bastante consistente y sigue una lógica de prioridades:
Proteína: pollo, carne, huevo, queso o embutidos
Carbohidratos: harina de maíz, arroz o pasta
Salsas y acompañantes: mayonesa, salsa de tomate, margarina
Verduras básicas: papa, zanahoria, tomate y cebolla
Frutas: principalmente cambur
Higiene personal y del hogar: jabón, pasta dental, detergente
Extras (si alcanza): snacks o productos para mascotas
Un dato relevante es el aumento en el consumo de proteínas, especialmente pollo y huevos, en comparación con años anteriores, lo que sugiere un leve cambio en la composición de la dieta.
consumo
Precio, inflación y tipo de cambio: lo que realmente define el consumo
Hoy, el principal factor de decisión de compra es el precio, por encima incluso de la marca. A este se suman la experiencia en tienda, la atención al cliente y la calidad del producto, en ese orden, según Atencio.
“La gente puede cambiar de marca sin remordimiento si consigue mejor precio o mejor atención”, explicó Atencio, al destacar que el consumidor actual es mucho menos fiel y más pragmático.
A esto se suma un elemento menos visible, pero determinante: la relación entre inflación y tipo de cambio. Aunque algunos precios en dólares se han mantenido estables, e incluso han bajado en ciertos casos, el consumidor percibe que necesita más bolívares para comprar lo mismo.
Esta presión se explica por dos factores. Por un lado la devaluación obliga a pagar más en moneda local y la inflación, aunque desacelerada, sigue siendo elevada. El resultado es una sensación persistente de pérdida de poder adquisitivo. Los consumidores piensan que cada vez alcanza para menos, incluso cuando los precios no suben en dólares.
Un consumo en bolívares, con brechas regionales y limitado por el ingreso
A pesar de la dolarización informal de la economía, el bolívar sigue dominando las transacciones: entre 97% y 98% de las compras se realizan en moneda local, con el pago móvil como herramienta clave en los puntos de venta.
Sin embargo, el comportamiento de consumo no es uniforme en todo el país. Existen diferencias marcadas según la región. En Táchira, pesa la dinámica fronteriza con Colombia y el uso del peso, mientras que en Valera (Trujillo), predominan productos frescos locales y hay menor presencia de supermercados.
Desde el interior del país siguen dominando abastos y bodegas sobre el canal moderno. Los datos de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios señalan que actualmente, el mercado se distribuye en 60% canal tradicional y 40% supermercados, aunque estos últimos han ganado terreno recientemente.
En este contexto, el consumo sigue profundamente condicionado por el ingreso. El venezolano puede comprar lo que necesita, pero no necesariamente lo que quiere.