Son pocos los productos de consumo que escapan del efecto de los recientes aranceles sobre bienes importados a Estados Unidos, pero la ropa podría encontrarse entre los más perjudicados.
Dado que la mayoría de la ropa y el calzado que se venden en ese país son importados, los aranceles sobre estos bienes incrementarían los costos tanto para los importadores como, eventualmente, para los consumidores, según varios expertos.
Las previsiones del Laboratorio de Presupuesto de la Universidad de Yale muestran que “los aranceles de 2025 afectan desproporcionadamente a la ropa y los textiles, y los consumidores se enfrentarán a precios un 64% más altos a corto plazo”, además, “los precios de la ropa se mantendrán un 27% más altos a largo plazo”.
La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aplicado un arancel general del 10%. A inicios de este mes, la Casa Blanca impuso aranceles del 145% sobre productos de origen chino. No obstante, el presidente ha otorgado excepciones para teléfonos móviles, computadoras y otros dispositivos electrónicos, la mayoría de los cuales provienen de China.
Preocupación de los expertos: al final nadie gana
Al respecto, varios expertos en el área textil y la industria de la moda se han pronunciado expresando su preocupación de una guerra en la que nadie sale victorioso.
“Nos preocupa la escalada de la guerra comercial con China. En última instancia, nadie sale ganando”, declaró Julia Hughes, presidenta de la Asociación de la Industria de la Moda de Estados Unidos.
Desde la Asociación Estadounidense de Ropa y Calzado advierten que los aranceles, especialmente sobre prendas y materiales que no se producen a gran escala dentro del país, provocarán precios más altos para el consumidor y contribuirán a la inflación.
Según un informe publicado en 2024 por esa misma asociación, el 97% de la ropa y el calzado que se consume en Estados Unidos es importado, principalmente desde China y Vietnam.
Steve Lamar, presidente y director ejecutivo de la AAFA, por sus siglas en inglés, declaró: “Esta política continúa sometiendo las importaciones estadounidenses del mayor socio comercial de nuestra industria a un impuesto insostenible”.
El cliente paga
Como parte de los nuevos aranceles elevados impuestos a China, Trump también anuló una conocida exención fiscal llamada «de minimis». La cuál permitía a diversas empresas de comercio electrónico enviar productos a Estados Unidos por un valor inferior a $800 dólares sin que se les aplicaran impuestos.
Además, ofrecía a los compradores estadounidenses la posibilidad de adquirir productos a precios bajos directamente de vendedores en China y Hong Kong.
En este sentido, minoristas en línea populares como Shein y Temu, que importan desde China, enfrentarán un impacto inmediato, y lo más probable es que trasladen esos costos adicionales a los consumidores mediante un aumento en los precios. Ahora Shein será caro, lo que afectaría principalmente a las personas de clases bajas y medias.
David French, vicepresidente ejecutivo de relaciones gubernamentales de la Federación Nacional de Minoristas (NRF), aseguró mediante un comunicado: “Los aranceles son un impuesto que paga el importador estadounidense y que se trasladará al consumidor final. Los países extranjeros o los proveedores no pagarán aranceles”.
Menos gasto y más imitaciones como respuesta de los consumidores
Un estudio de la empresa financiera Empower determinó que los consumidores redujeron el gasto mensual en este rubro.
“El gasto mensual de los estadounidenses en ropa y calzado disminuyó un 22 % en el primer trimestre de 2025 (en comparación con el cuarto trimestre de 2024)”, se evidencia entre las conclusiones de la investigación.
Además, los consumidores están optando por productos de segunda mano e imitaciones, que son más económicas.
“Si no puedes permitirte Louis Vuitton, comprarás Coach. Si no puedes permitirte Coach, comprarás una imitación”, dijo Shawn Grain Carter, profesor asociado del Instituto de Tecnología de la Moda, parte de la Universidad Estatal de Nueva York.
Un informe de Bid-on-Equipment, tras una encuesta realizada en enero, reveló que para enfrentar el encarecimiento de los productos la mayoría de los compradores ya planeaba modificar sus hábitos de consumo:
- Entre las estrategias más comunes, el 46 % dice que recurrirá a tiendas de segunda mano.
- Otras formas de ahorro incluyen comparar precios o disminuir la compra de artículos importados.
Una segunda encuesta, elaborada por la app de compras Smarty, reveló que:
- El 50% de los encuestados está más dispuesto a optar por productos de segunda mano o alternativas locales, debido a los incrementos de precios generados por los aranceles.
“Los aranceles ya están impulsando a mis clientes a buscar alternativas aún más activamente cuando se trata de artículos de diseño de lujo”, dijo Christos Garkinos, CEO y fundador del sitio de reventa Covet By Christos.
“Por un lado, los clientes que buscan ganar algo de dinero extra están considerando vender partes de sus colecciones de diseñadores… Por otro lado, muchos de mis clientes actuales están apostando a la reventa porque saben que no hay que pagar aranceles y que aún pueden conseguir artículos de lujo sin pagar ese sobreprecio”, dijo Garkinos.
Cancha abierta para los falsificadores y reventas
El cofundador y director ejecutivo de Entrupy (plataforma especializada en autentificación), Vidyuth Srinivasan, asegura que a lo largo del tiempo, las barreras comerciales han tendido a elevar los precios de los productos originales, lo que genera un terreno fértil para que los falsificadores aprovechen la ocasión y saturen el mercado con copias más baratas y difíciles de identificar.
Las recientes medidas de Trump también elevarán los costos de los productos más bajos, porque también tendrán que pagar aranceles, sin embargo, “los falsificadores son increíblemente ágiles… cuando una ruta se bloquea, se adaptan y buscan canales de distribución alternativos para seguir inundando el mercado con falsificaciones”, afirmó Srinivasan.
El mercado de reventa en EE. UU. está creciendo rápidamente, impulsado por el interés de los consumidores y el auge de las plataformas en línea.
Se espera que el re-commerce crezca un 55% y alcance los 291.600 millones de dólares en 2029, superando al mercado minorista general, según un informe de 2024 de OfferUp.
La reventa podría representar el 8% del mercado minorista. No obstante, la oferta actual de productos de segunda mano no cubre la demanda, según Hughes.
Mientras tanto, la industria de la ropa y el calzado se mantiene a la expectativa por posibles acuerdos comerciales, justo cuando inicia la temporada de regreso a clases. “El caos sigue extendiéndose, vivimos tiempos de auténtica incertidumbre», añadió Hughes.