El rumor corre desde enero. Como siempre, en las redes sociales: viene la dolarización total de Venezuela, salarios, pensiones, todo, se acabó el bolívar. Incluso le han puesto fecha: la cosa con el dólar era en febrero, pero como no ocurrió, ahora dicen que será en marzo. Y así…
“El presidente Donald Trump acaba de anunciar una decisión histórica que cambia por completo la economía de Venezuela. Según la declaración, el país pasará a usar exclusivamente el dólar estadounidense como moneda oficial, no habrá moneda paralela”, decía una voz en un video que se viralizó en TikTok en enero. Nunca existió tal anuncio. Pero después de la extracción de Nicolás Maduro y el tutelaje que ejerce Washington sobre los actuales gobernantes del país, mucha gente cree que aquí todo es posible.
Incluso que el dólar pase a ser la moneda legal. Luis Rodolfo Quiñonez es la cara más visible de la tanda de mensajes más recientes. Quiñonez se convirtió en una especie de «favorito» de los medios y los «periodistas» youtubers que abundan en Miami durante esos meses en los que se especulaba sobre la inminencia de un ataque militar estadounidense en territorio venezolano que, finalmente ocurrió el 3 de enero, no cuando ellos lo pronosticaron.
De acuerdo a Quiñonez, la dolarización definitiva y el adiós al bolívar se materializará el 1 de marzo. «A partir de ese día es todo en dólares», dice Quiñonez en un video en el que habla, trajeado y con fondo de banderas y la imagen del capitolio, no solo dando la «noticia» sino expresándose en plural, como protagonista de los hechos: «A partir del 1 de marzo, se firmó la ley, se ha aclarado con Delcy que se dolariza la economía. Sus salarios serán en dólares, ya no van a tener que preocuparse del intercambio, porque el intercambio lo vamos a controlar nosotros. La inflación se vino al suelo. Ya no van a tener 300, 400% de inflación. Los precios se van a moderar, que es la única manera que podemos recuperarle la economía».
La receta es mágica: dolarización, se acaba la inflación y el país recibirá -«si seguimos haciendo el plan que se implementó»- 500 millones de dólares diarios. «Un montonón de dinero», dice. Y añade: «Si logramos hacer las cosas y tenemos la paciencia y trabajamos todos juntos, como el plan que yo les dije, francamente ustedes los venezolanos podrían estar ganando un average de 150 mil dólares al año».
¿Quién es este señor que nos ofrece tan esperanzador futuro? A Luis Rodolfo Quiñonez lo presentan como asesor de Donald Trump, algunos sin explicar nada más, otros enalteciendo su trayectoria militar como veterano de Vietnam. Nacido en Guatemala, en realidad sí estuvo cerca del presidente Trump, pero en 2016. Una nota de Univisión, por ejemplo, lo cita declarando a una reportera que en ese momento Trump consideraba su nombre para el puesto de Secretario de Asuntos Veteranos.
La nota, muy favorable a su perfil, explica que el exmilitar y empresario presidió la Cámara de Comercio de EEUU y América Central y es cofundador del Fondo para Colegios Hispanos. En diciembre de 2017, Quiñonez recibió, en efecto, un nombramiento oficial por parte del mandatario: el 5 de diciembre lo designó miembro de la Comisión Estadounidense de Monumentos de Batalla, una agencia independiente que opera y administra cementerios, monumentos y memoriales militares estadounidenses, principalmente fuera del país.
El diario uruguayo El País lo describe así en un texto panegírico: «exdirector de tres campañas de Donald Trump, comisionado presidencial confirmado por el Senado de EE.UU. y fundador de iniciativas clave para la comunidad hispana». Y dice: «el nombre de Luis Rodolfo Quiñonez -militar retirado, veterano de la guerra de Vietnam, empresario y asesor político estadounidense- ha emergido con fuerza en el panorama mediático internacional. Su presencia constante como panelista invitado en programas de streaming y canales de opinión digital ha convertido a este experto en seguridad y asuntos militares en una de las voces más consultadas sobre el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe y la crisis que vive Venezuela, particularmente en torno a la caída del dictador Nicolás Maduro».
Quiñonez no ofrece una prueba concreta de lo que dice. Quien le cree, lo hace seguramente influenciado porque es «asesor de Trump», cosa que tampoco demuestra. El economista José Guerra lo desmintió en un posteo en redes justamente durante la mañana de hoy miércoles: «Falso que a partir del primero de marzo se va a dolarizar la economía venezolana. El gobierno de EEUU no ha acordado esa medida. No es cierto que Venezuela vaya a recibir por exportaciones petroleras $500 millones mensuales ni que el salario sería $150.000 anuales, equivalentes a $12.500 mensuales. Basta de difundir información no verificada».
«El Congreso de los Estados Unidos no ha aprobado esa ley. Menos aún la Asamblea Nacional de Venezuela, porque en la Constitución venezolana se establece que la unidad monetaria es el bolívar y habría que hacer una reforma constitucional para cambiar eso«, explica el economista y diputado.
Sobre los ingresos pronosticados por Quiñonez de 150 mil dólares anuales, que equivalen a 12.500 dólares mensuales, advierte Guerra: «Eso no es el salario promedio ni siquiera en los Estados Unidos. Menos en Europa».
Bien, no es en marzo y ya el «asesor» podrá decir que será en abril o en mayo… ¿pero es posible que el dólar pase a ser la moneda de curso legal en Venezuela? La posibilidad existe, como teoría. La práctica, ya es otra cosa.
Para empezar, lo elemental: reformar la Constitución.
Bloomberg Línea consultó a Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales: «La discusión sobre una dolarización formal en Venezuela en 2026 parte de un hecho claro: el dólar ya cumple funciones centrales en la economía, pero convertir ese uso en un régimen monetario pleno exige condiciones que todavía no están aseguradas».
Fortun explicó, en resumen, que la decisión implica «una redefinición completa del sistema monetario». En el mismo texto, publicado el 22 de enero, el también economista Asdrúbal Oliveros lo ve como una posibilidad remota. El país debería industrializarse, elevar sus ingresos, sanear la economía, eliminar su moneda, establecer un acuerdo entre la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central de Venezuela.
Es decir, convertirse en otra Venezuela. Y todavía, al 1 de marzo, seguiremos siendo el mismo país que somos.