¿El fin del imperio rosa? Las claves detrás de la crisis judicial de Lili Pink
Tras la intervención de cientos de locales en Colombia, la marca de lencería Lili Pink enfrenta una de sus mayores crisis al ser acusada por contrabando y lavado de activos
Lili Pink, una de las marcas de lencería y moda íntima más populares y accesibles de América Latina, atraviesa el desafío más complejo de su trayectoria. Un operativo sin precedentes encabezado por las autoridades colombianas ha puesto en jaque a la compañía, tras intervenir más de 300 de sus establecimientos.
Lo que por más de dos décadas fue un caso de éxito empresarial que nació en Colombia, hoy es el epicentro de un escándalo judicial que vincula a la firma con presuntas redes de contrabando y lavado de activos.
62 tiendas incautadas y un alto directivo capturado
En Colombia, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación ejecutó acciones simultáneas en varias ciudades del país, con un foco particular en Bogotá.
De acuerdo con la información oficial, el golpe a la estructura de la empresa ha dejado hasta el momento:
62 locales ocupados con fines de extinción de dominio. Esto implica que la Sociedad de Activos Especiales (SAE) asumirá la administración de estas tiendas mientras se comprueba si fueron adquiridas o financiadas con dinero ilícito.
Nueve allanamientos estratégicos destinados a la recolección de material probatorio.
Una captura confirmada, correspondiente a un alto administrativo vinculado directamente a la gestión financiera de la firma.
¿De qué se acusa a Lili Pink?
La investigación de la Fiscalía colombiana se sostiene sobre dos pilares que apuntan al corazón del modelo de negocio de la marca. El primero es contrabando internacional al investigar una presunta red de importaciones irregulares. Las autoridades sospechan que la empresa introducía textiles y accesorios al país evadiendo los controles aduaneros, una táctica ilegal diseñada para desplomar los costos de producción.
La segunda acusación de la fiscalía es la del lavado de activos. Esta es la acusación más grave, pues se indaga si la inmensa estructura de tiendas físicas de Lili Pink fue utilizada como fachada para «lavar» dinero de origen criminal, camuflando esos fondos ilícitos como ingresos legítimos derivados de la venta masiva de ropa interior.
¿Quiénes son los dueños de Lili Pink?
Lili Pink fue fundada en 2006 por David Abadi y su padre, Max Abadi,de la familia vinculada a la textilera Lafayette. En 2015, la marca se integró con el holding panameño Lili Brand Inc, que maneja su operación internacional.
Ante el estallido mediático, la Dirección Ejecutiva de Fastmoda (grupo matriz de Lili Pink, Yoi y Lili Beauty) emitió un comunicado el pasado 27 de abril de 2026. En el documento, la empresa reconoce estar sujeta a un «proceso administrativo» y asegura estar colaborando de manera coordinada con sus asesores legales y las entidades correspondientes.
A través del comunicado, la directiva de la compañía lanzó un llamado directo a la Fiscalía y a la SAE:
«Les hacemos un llamado a proteger la marca colombiana que, durante más de 20 años, se ha consolidado como referente nacional e internacional (…) Es fundamental salvaguardar ese legado y garantizar la estabilidad laboral de nuestros colaboradores, mientras avanzamos con responsabilidad en las instancias legales necesarias para recuperar su manejo».
En el mismo comunicado, la empresa reiteró su compromiso con sus empleados, clientes y aliados estratégicos, pidiendo calma mientras se desarrolla el caso.
¿Qué pasará con las tiendas en Venezuela?
Además de Colombia, Lili Pink opera en 13 países de Latinoamérica con más de 800 tiendas: Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Venezuela, El Salvador, Bolivia, Honduras, México, Perú, Nicaragua y, recientemente, Brasil y Argentina.
Si bien los operativos se desarrollaron en Colombia, se espera que por ahora no haya ninguna repercusión en Venezuela, donde la marca ha consolidado una presencia estratégica tras su llegada oficial en 2022. En el territorio nacional, Lili Pink cuenta con diversos puntos de venta distribuidos en centros comerciales clave de la capital, como el C.C. El Recreo y el C.C. Líder, además de su expansión proyectada hacia otras ciudades principales del país.
A través del Sistema Patria se viene asignando un cupo de 120 litros de gasolina al mes que se vende a precio subsidiado. El subsidio de gasolina es de 95%, por lo que por un cupo de 120 litros el usuario debe pagar $3