Pascal Raffy en Caracas: “El tiempo es el verdadero lujo”
La casa suiza de alta relojería Bovet, representada en Venezuela por AG Joyería, trajo para los coleccionistas locales una edición limitada de su guardatiempo Récital 30 dedicada a la capital venezolana. El propio Pascal Raffy, propietario de la marca, estuvo en la ciudad y conversamos con él
“Quiero perder el avión”, dice Pascal Raffy casi suspirando bajo el cielo azul de Caracas. Estamos en el balcón de la suite presidencial del Hotel Londres, abierta solo para este encuentro, y Raffy -propietario y corazón de Bovet- ha encendido otro purito Davidoff, le han traído un espresso y en realidad le divierte la idea de que pasen las horas y no llegar a tiempo al vuelo esta noche para regresar a Suiza.
En el universo de la alta relojería, la casa Bovet vendría a ser como una estrella rara y luminosa, romántica guardiana de la tradición que encuentra belleza en el desafío de lo artesanal. Así que la visita de Pascal Raffy a Venezuela, por sí sola, vuelve a ubicar al país en el mapa del verdadero lujo.
Pero Raffy vino a dos asuntos concretos: a cumplir con la amistosa promesa hecha a Alvaro Bartoloni, presidente de AG Joyería (representante local de Bovet), de un encuentro en Caracas y para presentar en un íntimo ambiente de coleccionistas y conocedores una versión del reloj Récital 30 con un detalle especial referido a la ciudad de la que no se quiere ir.
Raffy no habla de relojes, habla de guardatiempos. Ese termino derivado del frances garde-temps es lo que realmente hace justicia a una máquina hecha enteramente a mano y que incorpora un mecanismo artesanal con el que Bovet resolvió algo que parecía imposible: la hora exacta en ciudades de todo el mundo ajustadas a las diferencias que imponen los cambios de verano e invierno.
Ese desarrollo que Bovet presentó -luego de cinco años de trabajo- en 2024 con el Récital 28, es el corazón de esta edición limitada del Récital 30 que destaca el nombre de Caracas.
-En junio de 2024 con el anuncio de la relación entre Bovet y AG Joyería se presentaron dos relojes que tenían un foco particular hacia el mercado venezolano, el Orbis Mundial y el Récital 27. ¿Qué expectativas tenía entonces sobre el mercado de alta relojería en Venezuela?
-Hay una cosa muy importante. Cuando decidimos, con mi contacto Temposatis, empezar a representar la casa Bovet en un país es porque detrás hay una familia, hay muy buena gente que entiende cuál es el lujo. El lujo no es una cuestión de cantidad, es una identidad muy clara con cantidades que son pequeñas porque todo está hecho a mano. Y cuando usted conoce al señor Álvaro, a su familia, a su equipo, se siente muy relajado y en paz con la representación en Venezuela.
¿Las expectativas en ese momento? Francamente no tenía, porque en la vida hay muchas cosas que hay que dejar que se cumplan con naturalidad, en paz. Cuando usted sabe que está en buenas manos, no va a calcular las expectativas, sabe que va a ocurrir algo mágico porque la gente entiende el lujo, tiene la educación y tiene el equipo adecuado para representar a una casa de verdadera alta relojería. Hoy en día, aquí en Caracas, le puedo compartir dos sentimientos.
La primera cosa, estoy muy honrado de haber cumplido la palabra de visitar al señor Álvaro, a su familia y a sus equipos. ¿Por qué? Porque es un gran señor de verdad. Conocí al señor Álvaro hace tres años, nunca cambió de comportamiento, siempre habla de manera auténtica, sincera y con palabras verdaderas y me siento, en ese caso, muy confortable.
Por el otro lado, con lo que ha ocurrido en el país y el terremoto, era muy importante ofrecer el respeto a Venezuela, a mi contacto y a su familia, diciendo: «No ha podido ser en los últimos meses, pero antes de final del 2026 estaremos juntos compartiendo un momento de vida aquí en Caracas». Y es lo que ha ocurrido.
-Más que expectativas, entonces, usted decidió confiar…
-Le puedo decir una cosa, le ocurre a usted, me ocurre también: a veces pasamos 10 años, 20 años, cerca de seres humanos y no nos conocemos. Y a veces la magia opera. El mejor lenguaje en la vida no es la palabra, es la mirada, los ojos. Usted sabe si va a poder entenderse con las personas. Viene de modo muy natural, es así, es la belleza de la vida.
-El arte de los negocios entre caballeros…
-Sí, esa escuela. El mundo tiende a ser más y más impersonal, pero todavía hay esa colectividad de seres humanos que tienen la elegancia en el alma, la educación y en esos casos, usted puede construir lealtad y largo plazo para una casa que es muy respetable en la alta relojería verdadera.
-Pasando al tema al reloj, ¿cuáles serían las principales características que diferencian aquel Récital 27 de este Récital 30 que hoy presentan en Venezuela?
-La vida es siempre un viaje. Cada vez que pienso un guardatiempo, que lo dibujo y después voy a compartir con mis relojeros e ingenieros, es un momento de vida y es un momento muy importante en la historia de la casa. Gracias a Dios, cada año tratamos de hacer un paso más. El Récital 27 queda siendo hoy en día un ícono de nuestra colección. Por favor, fíjense que es el triple fuseaux horaires, con seis agujas, dos discos día y noche, las 24 ciudades que se pueden mirar para cada fuseaux y una fase de luna de precisión.
Aún si tenemos hoy en día el Récital 28, que ha sido excepción mecánica en los Oscars de la relojería hace dos años, el 30, es complicación para señores: ayer por la noche, cuando el señor Álvaro nos ha recibido con sus amigos, mucha gente tenía un 27, pero también han descubierto el 30 y añaden el 30 en su colección también.
-En su concepción, el mecanismo que tiene el Récital 30 resolvió de forma artesanal un asunto que se resolvería con tecnología digital muy fácilmente, que es tener a la vista los los periodos internacionales de tiempo. ¿Se planteó eso como un reto personal? ¿Es para usted un gusto elevar lo artesanal en la alta relojería con este tipo de retos?
-Es muy importante… Siempre he considerado que el lujo verdadero tiene que tener proyectos que al empezar pueden parecer como locuras. Para lo imposible, hay que tener la prueba de que es imposible. Solo después podríamos decir, ‘vamos a cambiar de proyecto’.
Durante la pandemia todos estábamos en casa. Yo hacía zoom, teams. Mis equipos también estaban en casa un poco sin coraje, porque no era una una temporada fácil. Y me he dicho, “como capitán de la casa tengo que ofrecerles un proyecto que pueda parecer una locura”. Y cuando hablé la primera vez por teléfono con mi gente, me han dicho, «señor Raffy, eso es imposible».
Me encantó, porque siempre me dicen “es imposible» y siempre les digo “trataremos todo, me parece que hay una ventana para que lo hagamos”. No soy relojero, no soy ingeniero, pero me encanta la alta relojería con sentido. Y he venido con una idea de hacer 24 rollers y sabemos que en el año tenemos no solo dos temporadas para la hora de de invierno y de verano, son cuatro. Y así, el viaje empezó. Y toda la gente tenía mucha excitación diciendo “vamos a lograrlo». Y llegó el Récital 28 y después el 30.
Un guardatiempo mecánico de 430 piezas hechas en casa, como la caja, las esferas, las agujas. Sin herramienta ninguna. Puede apoyar solo el botón de las 2 y va a ver el flip de 25 cilindros poniendo cada ciudad en su sitio, en la justa temporada de las cuatro que tiene el año. ¿Qué ocurre? Por primera vez en la historia humana, un guardatiempo mecánico ha resuelto el problema del daylight saving time.
Y después usted tendrá la fidelidad de su gente y verá a los coleccionistas, como ayer por la noche, jugando con el guardatiempo. Porque con un guardatiempo hay que jugar, hay que sentir ese objeto de lujo. Pero tiene que tener un sentido muy fuerte. Y si un día se cancela la hora de invierno y de verano, usted tiene aquí el testigo de 200 años de historia humana.
-Por lo que dice, sí se dio un gran gusto afrontando ese reto…
-Hay en la vida dos tipos de presiones. Hay la presión positiva y la negativa. Yo trato de ponerme siempre con la positiva. No significa que vamos a lograrlo, pero la intención, la energía… y usted va a tener a su gente ante esa presión increíble diciendo, «lo vamos a hacer».
-Más allá de asuntos de mercadeo, ¿cómo se imagina en su cabeza a la persona que va a saber apreciar un reloj como el Récital 30?
-Hay una cosa que es cierta, la casa Bovet nunca ha sido hecha para seguidores de un marketing masivo: ‘porque mi vecino tiene este coche, voy a comprar el mismo, voy a tener tres opciones más para impresionarlo’. La gente que colecciona Bovet es gente que hace la opinión. Tienen carisma, son inteligentes, saben hacer la diferencia y respetan. Cuando tienen un guardiatiempo Bovet están entrando en una caja, un movimiento, una esfera donde el arte, el ser humano interviene mucho más que en una maquinaria cualquiera.
-Cuando empezó a hablar de relacionarse en Venezuela con AG Joyería, qué aspectos de su visión del lujo, su visión de la alta relojería, del negocio, incluso de la familia, fueron fundamentales para llevarlo a usted a confiar, como lo dijo inicialmente.
-La cantidad en mi vida nunca ha sido lo más importante, la calidad en todo. Ahora comprendo mucho mejor por qué me entendí con el señor Álvaro cuando le encontré por primera vez. Entendí por qué Felipe Ray, mi contacto de Temposatis, tiene esa dimensión humana mágica: porque ustedes en Venezuela sois buena gente. Ayer he compartido cinco horas con gente de 25 años hasta 70. La gente vive temporadas diferentes en la vida, década por década, lo sabemos, pero la buena fe y la buena gente estaba en todos los sitios ayer. Ahora entiendo mejor por qué -lo puedo decir- me enamoré de la dimensión humana de Álvaro, de Felipe y de su país.
-¿En qué medida esa conexión personal con el equipo de AG Joyería determinó el nacimiento de esta edición Caracas del Récital 30?
-Siempre viene de un modo muy natural. Creo que en la vida no hay que empujar los eventos, hay que dejar que las cosas pasen. Y lo bonito en la casa Bovet es siempre compartir ideas. Hacemos cada año 1.000 guardatiempos. 40% de los 1.000 son hechos a medida. Pero, ¿dónde es interesante el viaje? Cuando su contacto viene con sus ideas o los coleccionistas y después usted entra en un viaje que puede tardar una semana o puede pasar dos años para hacer un guardatiempo. En el lujo, la interacción entre una casa, los coleccionistas y los contactos es primordial. Hay gente que sabe muy bien hacer cantidades, en general, en todas las industrias. Pero cuando uno habla de lujo, el contacto humano es lo más importante.
-Así como logró completar satisfactoriamente el reto con el Récital, ¿en este momento, está en otro reto?
-Sí, cómo no. Porque necesitamos siempre un reto más. Pero tenemos que tener la sabiduría de hacer las cosas con tiempo y nunca vender su alma en lo que se refiere a calidad, exclusividad y artesanía verdadera.
-¿Cómo es su concepto de manejo del tiempo? ¿Es usted un hombre apresurado, que está siempre pendiente de los horarios o deja que fluyan las cosas?
-Tengo tres hijos, supongo que usted también tiene hijos, el tiempo que no hemos entendido, no hemos apreciado, el tiempo que se ha ido, el tiempo que no hemos sabido pasar con nuestros padres, con la gente que queremos mucho… el tiempo es el lujo del todo, porque cuando se escapa ya está, pasó. Un ser humano cuando tiene sabiduría trata cada mañana de entender que no lo sabe todo y aprecia mucho más el tiempo cada día.