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jamón

"Bachaqueros" ofrecen mejores precios que en el mercado de Quinta Crespo

Cada vez es mayor el descontento entre los consumidores que deben padecer las limitaciones impuestas por el gobierno para poder adquirir alimentos de la cesta básica. En el más reciente recorrido de El Estímulo se observó que los "bachaqueros" (revendedores a precios exorbitantes) ofrecen los productos que escasean en los puestos formales por debajo del que se consigue puertas adentro del mercado de Quinta Crespo.

Precios de la charcutería alcanzan a la carne y ponen a elegir al consumidor

El queso y el jamón cuestan más que un kilo de carne. Esta situación no conocida por los venezolanos hasta ahora, provoca que la compra sea una decisión de difícil elección.Las distorsiones de la economía se profundizan cada vez más al punto que un kilo de queso o de jamón puede costar más que la carne de res.Como si ya la ingesta de nutrientes no estuviera comprometida por la inflación y la escasez, los productos de charcutería se hicieron tan o más caros que la carne.Por un kilo de queso blanco Santa Bárbara se paga 4.550 bolívares en el mercado de Guaicaipuro, 5.500 en un supermercado de El Cafetal o 5.900 bolívares en una panadería de Los Ruices. Adquirirlo implica un gasto mayor al que se realiza al comprar un kilo de carne de primera, hasta en 5.500 bolívares al momento que El Estímulo hizo el recorrido a finales de la semana que culminó el domingo 22.El queso llanero duro también se volvió una exquisitez, cuesta entre 3.450 y 5.000 bolívares. El queso Paisa ahora se consigue entre 3.500 y 4.420 bolívares. El de mano y palmito, para la cachapa o la arepa se ubican entre 4.200 y 3.600 bolívares, respectivamente.“Los precios aumentaron 50% en comparación con enero. Cada vez que nos traen los quesos tienen un nuevo precio y la excusa que dan los proveedores es que no hay leche en el mercado”, contó el charcutero de una panadería en Los Ruices.El queso amarillo es un caso particular, en 15 días el precio del kilo pasó de 4.590 bolívares a 7.600, lo que representa un alza de 65,5%. “La gente pregunta pero no compra. Si acaso 100 gramos de pecorino o parmesano para la pasta, porque ya están en 8.400 el kilo”, reveló.El jamón también se fue a las nubes. El charcutero de un supermercado en El Cafetal dijo que el kilo del jamón de espalda subió a 4.200 bolívares, el de pierna 3.700 y el ahumado 3.900 bolívares. También informó que el precio del kilo de pechuga de pavo y de pollo aumentó a 5.500 y 6.000 bolívares, respectivamente.En la casa de Josefina Luna, vecina de Propatria, el jamón y el queso no forman parte del menú. “Ahora hasta la mortadela es un lujo. La arepa me la como con mantequilla y eso cuando consigo harina”, expresó en una cola para comprar en un supermercado de La Carlota.Los paquetes de salchichas de 24 unidades se comercializan en 3.500 bolívares, la mortadela tapara cuesta 2.400 y la más barata asciende a 1.900 bolívares.Patricia Campo, madre de dos niños de 8 y 10 años, indicó que eliminó de la dieta familiar los perros calientes y los tequeños. “Mis hijos me piden los fines de semana perro caliente y les digo que no hay pan para que se les olvide”, se lamentó.“Eliminé el queso amarillo y la pechuga de pavo. De comprar medio kilo de dos tipos de queso y de pechuga de pavo, reduje a medio kilo de queso blanco”, dijo Milena Pérez, administradora.Agregó que de resolver el desayuno o la cena con un sándwich o una arepa mixta de jamón y queso, ahora come al igual que su esposo, un paquete de galletas con queso palmito y una fruta, para estirar la compra.Una fuente vinculada a la industria quesera señaló que el alza en los precios se debe a la caída de la producción. El sector produce a 35% de su capacidad debido a que, además de la ausencia de la leche, faltan los insumos para los empaques. Incluir carne de res en la dieta semanal ya se había convertido en un lujo que pocas familias se podían dar, debido al aumento de 1.100% en el precio en un año.En el primer trimestre de 2015, la carne se podía adquirir entre 400 y 520 bolívares, sin embargo para el mismo período de este año se ubicó entre 2.900 y 3.600 bolívares. No obstante, después de que el presidente Nicolás Maduro anunció el aumento de 30% en el salario mínimo, vigente desde el 1° de mayo, el precio de la carne se disparó, aseguraron algunos carniceros. Un kilo de carne de primera cuesta 4.800 bolívares en el Mercado Municipal de Guaicaipuro, pero en un frigorífico de La Carlota se consigue en 5.700 bolívares.Los carniceros del mercado afirmaron que por el alza del precio de la carne, los consumidores están optando por comprar los cortes más económicos. "La costilla la compran para preparar sopa porque cuesta 1.700 bolívares el kilo, la panza para cocinar mondongo porque vale 1.400 bolívares el kilo y el bofe y la lengua para hacerlos guisados porque tienen un precio de 800 bolívares", refirió uno de los vendedores.Carlos Albornoz, presidente de Fedenaga, indicó que la escasa oferta de carne es consecuencia de las políticas erradas del gobierno, que han ocasionado que el consumo per cápita haya descendido de 14 kilos en el primer trimestre de 2015 a 9 kilos en igual lapso de este año. “Es una cifra dramática porque se traduce en malnutrición, sobre todo, en los niños”, dijo.Cifras de Fedenaga muestran que el déficit en el rebaño de reses para satisfacer la demanda es 63,3%. Debería ser de 30 millones de reses, una por habitante, y solo hay 11 millones, por lo cual las expectativas no son positivas. Sin embargo, lo peor es que no se están implementando medidas para revertir la situación, indicó.Alertó que este año no se van a solucionar las fallas de abastecimiento si no se cuentan con las divisas y no se prioriza la importación de materia prima, lo que continuará impulsando el precio al alza. "Ya está comprometido el próximo año, porque los ciclos biológicos de los animales y cultivos no responden a caprichos de los funcionarios”.

El Cachito: Amo y señor del desayuno

Basta con observar la barra de cualquier panadería entre las 7 y las 10 de la mañana, para apreciar quién manda en el desayuno. De masa suave, cubierta ligeramente crujiente y dulce, relleno generoso que ha evolucionado de sobrantes de jamón hasta queso tipo paisa o crema, de forma recta y entorchada, se trata del famoso y tan popular “cachito”Su gusto está por encima de la moda y el boom gastronómico. A nadie le interesa su procedencia o qué clase social lo consume más, si hay un plato venezolano además de las arepas y las empanadas que se consume a diario por su sabor y bajo costo, sin importar el nivel económico, de educación o credo religioso. Simplemente, es sabroso, a todos les gusta y se puede adquirir desde los lugares más humildes hasta las pastelerías más finas y encumbradas.