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Ramón Guillermo Aveledo

Venezolanos como nosotros

La lamentable muerte de Salvador Franco en una cárcel venezolana, donde permanecía como preso político, motiva esta reflexión de Ramón Guillermo Aveledo sobre la situación de las etnias, con más pobreza extrema en los pueblos originarios y mayor índice de mortalidad que en el resto del país. "Es imposible no ver la exclusión, la persecución e incluso rastros indeseables de racismo", apunta

De posibilidades y dificultades

Ramón Guillermo Aveledo compara el acto del 6D con "un torneo invitacional" porque el poder se “reservó el derecho de admisión” y sólo pudieron presentarse sus invitados

La política es servicio

Ramón Guillermo Aveledo invita a reflexionar en Fratelli tutti, la encíclica del papa Francisco en la que se habla del verdadero fin de la política

La red

Ser ciudadano en un país como Venezuela puede convertirse en un deporte de riesgo extremo. Así lo ve Ramón Guillermo Aveledo y explica sus razones en este artículo

Poder supersticioso

En este artículo, Ramón Guillermo Aveledo nos recuerda que el poder personal, concentrado e ilimitado, ha sido superado por la humanidad gracias a un aprendizaje, muchas veces costoso en dolor y ruina

Hay novedad

Ramón Guillermo Aveledo recuerda que en la política, como en la vida, siempre hay cosas nuevas y considera imperativo que la propuesta alternativa se reinvente

Vida parlamentaria

El parlamento es una expresión de la democracia de un país. En este artículo, Ramón Guillermo Aveledo pasea por la vida parlamentaria venezolana, recordando las principales figuras que hicieron vida dentro del hemiciclo a propósito de "este trance de alto riesgo para la República"

Soluciones, para variar, piden los venezolanos

Ramón Guillermo Aveledo nos recuerda que millones de venezolanos libran una batalla diaria por la supervivencia y reclaman soluciones. Pide poner de la lado la antipolítica y posponer unas elecciones legislativas cuestionadas dentro y fuera de Venezuela.

Y ahora ¿qué?

Ramón Guillermo Aveledo se sincera en este artículo al decir que no hay que luchar por preservar la unidad de la oposición porque, simplemente, no existe. El imperativo, dice, es recuperarla

Sentencia tramposa

La reciente sentencia trampa del TSJ busca, a juicio de Ramón Guillermo Aveledo, sacar a la oposición no solo del Parlamento, sino del país

Cotidianidad

"Estamos en cuarentena por la pandemia; sin embargo, hoy veo más movimiento en la calle. Las escasas unidades de transporte pasan atestadas de pasajeros que ocupan hasta el escalón de la puerta". Ramón Guillermo Aveledo escribe de la extraña cotidianidad que observa en Caracas

Sin permiso

Ramón Guillermo Aveledo reitera en este artículo de opinión que cree en la unidad de los demócratas, a la que considera fundamental y que implica una responsabilidad proporcional, en la que todos los opositores, sean "duros" o "dialogantes" tienen que evaluar la efectividad de sus estrategias

Estados en mal estado

"Me chocan el centralismo y sus derivados, como eso de llamar ´el interior´ a las regiones, como si Caracas fuera 'el exterior'. Veintiuna de las 26 constituciones que este país ha tenido han sido federales, pero ese federalismo predominante en la norma no lo ha sido en la realidad”

Conducta irracional

Hasta cuando tiene razón, el régimen se comporta irracionalmente. Interpreta la excepción como discrecionalidad plena y no reconoce a la Asamblea Nacional

Confinados

"Lo que más castiga de esta tensa espera es no saber hasta cuándo ni cómo quedará todo cuando empecemos a salir de esto. La pandemia hace tambalear nuestras certezas"

Nunca se sabe

Es obvio que la comunidad internacional prefiere una salida política a la crisis venezolana. Es la menos costosa para todos y, principalmente, sería la más rápida

Asomarse al futuro

Hoy, la prioridad es recuperar la democracia. Para que haya futuro, la renovada institucionalidad deberá concentrar esfuerzos en generar un progreso inclusivo cuya base está en la educación y la ciencia.

Transiciones

Que la democracia tiene causantes y no meramente causas, como aseveró Samuel P. Huntington en su clásico del estudio del tema La Tercera Ola, es algo sabido a estas alturas. No es obra de tendencias, sino de personas. Dicho de otro modo, la democracia no se da, como los mangos, se produce. Hay que sembrarla y cultivarla para poder cosecharla y luego cuidarla, para que no se seque ni la devoren las plagas.

Asomarse al futuro

El país nuevo, ese que deberá ser un país de todos, resultará del intento común, organizado y tenaz por construir una democracia moderna al servicio de una sociedad libre, solidaria, productiva y justa.