ENTREVISTA | Cecilia García Arocha elige lo malo por encima de lo maluco
Hay dos tipos de estudiantes: el contento a tres días del inicio de clases y el que, como Felipe, el de Mafalda, se siente a tres metros de caer a tierra sin paracaídas. Si creemos en la palabra de Cecilia García Arocha, a comienzos de los años 70 era una estudiante de Odontología aplicada y callada que nunca se metía en política y jamás se recostaba en la gramita de la Tierra de Nadie, y que regresaba contenta de vacaciones porque cada vez estaba más cerca de graduarse y de “ser productiva para el país”.