<iframe src="//www.googletagmanager.com/ns.html?id=GTM-K8BB9HX&l=dataLayer" height="0" width="0" style="display:none;visibility:hidden"></iframe>

Informe ONU: El poder encubre caso de joven violado con un fusil por la GNB

Un hombre de 21 años fue violentado sexualmente tras ser detenido y golpeado en el marco de la represión a las protestas ciudadanas de 2014 en la ciudad de Valencia. El informe "Conclusiones detalladas de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela" incluye el caso en su recopilación de violaciones a los derechos humanos durante el gobierno de Nicolás Maduro

Informe ONU: El poder encubre caso de joven violado con un fusil por la GNB

Juan Manuel Carrasco está en un carro con tres personas: dos hombres y una mujer. Creyeron que era un buen lugar para protegerse. O quizás pensaron que tendrían oportunidad de salir de allí. Pero ahí están los funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana: son ocho. Disparan perdigones al automóvil. Rompen los vidrios, sacan al conductor a golpes. Puede ver cómo le dan una patada en la cara mientras lo tienen en el piso. Otro uniformado saca a la mujer a la fuerza, la golpea. Juan se baja a intentar defenderla. Ella logra huir, pero los tres hombres quedan sometidos por los guardias: golpes, patadas, culatazos.

De pronto los arrastran un poco más allá. Los apartan. “¿Ves cómo quemas tu propio auto?”, dice uno de los guardias. Y le prende fuego al carro.

Golpeados con saña, arrastrados por el asfalto. ¿Es suficiente? No. No lo es.

Esto ocurre en Valencia, estado Carabobo, el 13 de febrero de 2014. Fue hace seis años, pero lo lees en el documento de la ONU  «Conclusiones detalladas de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela» y lo revives en presente.

guardia

Hay una protesta en la ciudad. Es el segundo día consecutivo. Varios grupos de manifestantes trancan vías desde temprano. Ya es de noche. Juan Manuel Carrasco está entre la gente que impide el paso en el distribuidor El Trigal, una de las vías principales de Valencia.

Aparecen los motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana disparando lacrimógenas y perdigones. Todos corren de un lado a otro, así llegó Juan Manuel al lugar donde está ahora.

Deján atrás el carro que se consume en el fuego. Llevan a todos los detenidos a un estacionamiento cercano y les ordenan que permanezcan en el piso en posición fetal. Los golpean. Les lanzan bombas lacrimógenas. Los vuelven a golpear. Y los siguen golpeando.

Mientras está en el suelo, Juan Manuel siente por detrás que le están bajando la ropa. Es un guardia. Lo hace con la punta del cañón de su fusil. «Mira ese culo», le escucha decir. Y lo que viene a continuación es dolor, humillación, vergüenza: el guardia hunde parte del cañón por el ano de Juan Manuel.

En medio de su dolor y su frustración, logra retener un nombre: sargento Blanco.

Días en el infierno

«Este mismo sargento de la GNB pasó luego la punta del rifle por encima de las nalgas del amigo del Sr. Carrasco. El Sr. Carrasco dijo a la Misión que él y su amigo entendieron este gesto como una amenaza de penetrarlo también. Mientras los golpeaban, los funcionarios de la GNB decían a las y los manifestantes detenidos que los iban a matar, que morirían esa noche. Los funcionarios mantuvieron al grupo de detenidos allí durante unas dos horas, golpeándolos intermitentemente», dice el informe en su narración del caso.

guardia

«Hacia la medianoche, los funcionarios trasladaron a once de los manifestantes arrestados al Destacamento de Seguridad Urbana de la GNB de Carabobo, ubicado junto a la prisión de El Tocuyito. Varios manifestantes estaban cubiertos de sangre. Los funcionarios ordenaron que se desvistieran en frente de ellos. El Sr. Carrasco indicó a la Misión que se sintió humillado, ya que había sido violado con el arma poco tiempo antes. Luego, fue obligado a ducharse delante de los funcionarios y a limpiar la sangre. Tenía moretones en las costillas y no podía mantenerse de pie fácilmente. Cuando usó el baño, sangró por el recto».

Juan Manuel pidió analgésicos para el dolor y lo que recibió fueron más golpes: «hasta que uno de los funcionarios detuvo al que lo estaba golpeando para que no le rompiera las costillas».

Los 11 detenidos pasaron la noche sentados: «Los funcionarios a veces los pateaban al pasar y les tiraban agua».

Al día siguiente Juan Manuel pudo recibir la visita de su hermana. Más tarde lo revisó un médico, a quien le contó de la violación. Pero en el informe de su audiencia de presentación no figuraba el ultraje.

La presentación ante el tribunal fue el 15 de febrero, aproximadamente a las 4.30 de la tarde: «La fiscal presentó acusaciones contra todos los miembro del grupo por los delitos de daños materiales violentos, obstrucción de la vía pública y uso de niños, niñas o adolescentes para delinquir. El Sr. Carrasco y los demás presentaron sus declaraciones sobre las violencias sufridas y mostraron sus lesiones. El Sr. Carrasco dijo a la jueza y a la fiscal que había sido violado, que tenía dificultades para sentarse y que seguía sangrando. Otros detenidos dieron detalles sobre las lesiones que sufrían en varias partes del cuerpo, incluyendo algunos en sus cabezas, y varios denunciaron el robo de objetos personales».

La fiscal respondió solicitando más cargos: instigación pública a la desobediencia de la ley, intimidación pública y agavillamiento.

«La jueza ordenó el arresto domiciliario de seis de los detenidos, incluyendo el Sr. Carrasco, mantuvo los cargos contra los demás cinco detenidos, ordenando su liberación con medidas no privativas de la libertad, incluyendo presentaciones periódicas, la prohibición de salir del país y de participar en manifestaciones o reuniones públicas».

«Después de 45 días, fue levantado el arresto domiciliario del Sr. Carrasco, quien pudo entonces seguir un tratamiento psicológico con un profesional especializado en víctimas de violencia sexual y traumas. Con el permiso del Sr. Carrasco, su psicóloga compartió con la Misión una evaluación que realizó en julio de 2014 que confirma que el Sr. Carrasco mostraba síntomas consistentes con un trastorno de estrés postraumático resultando de la violación sexual».

Luisa Ortega en defensa de la GNB

A raíz de una declaración errónea de un abogado, se difundió en medios que Juan Manuel no había hablado de la violación ante la jueza, por lo que él mismo tuvo que conceder entrevistas en las que públicamente contó los hechos.

«El 20 de febrero de 2014, una semana después de los incidentes, el Sr. Carrasco se sometió a una serie de exámenes médicos forenses adicionales. Un médico presentó un informe pericial a la Oficina de Derechos Fundamentales del Ministerio Público. En el informe se identificaron, junto con otras lesiones, abrasiones en el esfínter anal del Sr. Carrasco consistentes con una penetración anal con un objeto, ocurridas aproximadamente siete días antes. El médico recomendó una evaluación adicional por parte de un cirujano para determinar el tratamiento adecuado, incluida una endoscopia inferior y superior, a la que se sometió el Sr. Carrasco el 21 de febrero de 2014».

Ese mismo día, la entonces Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, aseguró en una intervención radiofónica que el Ministerio Público no estaba al tanto de la violación: «afirmó que el Sr. Carrasco no había mencionado su violación con un rifle durante el examen médico realizado antes de su audiencia ante el tribunal el 15 de febrero de 2014. Afirmó también que ni él ni sus abogados habían mencionado el incidente durante la audiencia. Dijo que su oficina estaba revisando los registros policiales y entrevistando a médicos, fiscales y funcionarios presentes ese día para determinar la veracidad de las acusaciones. Se comprometió a sancionar a los responsables, si se demostraban los hechos, pero insinuó también que, en caso de no probarse, podrían enjuiciar al Sr. Carrasco. No mencionó planes para entrevistar a la víctima o a posibles testigos».

Es decir, lo negó y lo amenazó con llevarlo a juicio.

La Defensora del Pueblo de ese momento, Gabriela Ramírez secundó esta versión: «Gabriela Ramírez, declaró que se había iniciado una “campaña de rumores sin sustento” sobre las violaciones de los derechos humanos en el país y que “usted no puede decir que hay tortura y hay incomunicados […] cuando usted mismo no tiene denuncia”. En cuanto al caso del Sr. Carrasco, afirmó que no se habían presentado pruebas de violación durante su detención, pero que el Ministerio Público había ordenado exámenes médicos adicionales basados en su denuncia. Pidió paciencia en la espera de los resultados».

«En los días siguientes, las noticias relativas al Sr. Carrasco y las especulaciones relativas a las acusaciones que presentó fueron ampliamente difundidas en la prensa y en los medios de comunicación social. El 24 de febrero de 2014, la entonces Fiscal General Luisa Ortega Díaz volvió a cuestionar públicamente la veracidad de las acusaciones presentadas por el Sr. Carrasco en una conferencia de prensa en la que desestimó sus alegaciones que consideró como falsas, con base en la revisión médica realizada al día siguiente de su detención».

guardia

«Durante este período, el Sr. Carrasco recibió varias amenazas, entre ellas mensajes SMS anónimos que amenazaban con matarlo, indicando su ubicación y la ropa que llevaba puesta en ese momento. Vehículos del SEBIN aparcaban frecuentemente cerca de su casa. Un testigo dijo a la Misión que, cuando el Sr. Carrasco se encontraba en una panadería, un funcionario del SEBIN lo abofeteó, lo llamó maricón y amenazó con violarlo “de verdad»».

Hoy Ortega Díaz y Ramírez están en el exilio… Pero Juan Manuel tuvo que irse antes que ellas: su vida corría peligro.

El 26 de febrero la madre de Juan Manuel logró reunirse directamente con Ortega Díaz y le entregó copias de los informes médicos que comprobaban la violación.

«La semana siguiente, el 17 de marzo de 2015, el juez asignado al caso desestimó todas las acusaciones presentadas contra el Sr. Carrasco y los otros diez hombres arrestados junto con él. Según el Foro Penal, tres miembros de la GNB fueron acusados de tortura y tratos crueles en 2014. Según la misma fuente, los acusados seguirían en libertad y al momento de redactar el presente informe, más de seis años después de los hechos, los responsables no han sido aún juzgados. Después de que fueran levantados los cargos que pesaban contra él, el Sr. Carrasco se fue de Venezuela».

¿Qué dice la Misión?

En sus conclusiones sobre este caso, el informe presenta dos puntos:

«Con base en los hechos arriba mencionados, la Misión tiene motivos razonables para creer que se cometieron arresto y detención arbitraria, así como actos de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes, incluyendo una violación sexual, contra Juan Manuel Carrasco. También hay motivos razonables para creer que otros hombres detenidos en este caso fueron también víctimas de arresto y detención arbitraria, así como de tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes. La Misión tiene motivos razonables para creer que también se perpetraron otras formas de violencia sexual, incluyendo la amenaza de violación sexual contra otro hombre detenido, que constituye tortura y tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Funcionarios de la GNB del Comando Regional No2 del Destacamento de Seguridad Urbana (DESUR) con sede en Valencia, Estado Carabobo, participaron en los arrestos y detenciones arbitrarias y en las torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes».

Entrena tu mente

Ricardo Adrianza comparte dos enunciados más de su filosofía de vida "El señor de las verduras". Esta vez profundiza en la actitud y el vivir el presente, conceptos que engloba en el renglón "entrena tu mente"