Ya es tarde: hay que aprender a vivir con el calor extremo
Europa está azotada por una ola de calor extremo y el futuro no es prometedor: cada vez serán más frecuentes y los Estados deben ocuparse de proteger a los ciudadanos más vulnerables a sus efectos
El mundo deberá aprender a vivir con olas de calor, señaló este martes la Organización Meteorológica Mundial (OMM), a raíz de la canícula que azota buena parte de Europa desde hace días.
«Como resultado del cambio climático provocado por el hombre, el calor extremo se está volviendo más frecuente, más intenso. Es algo con lo que tenemos que aprender a vivir», dijo Clare Nullis, portavoz de la OMM.
«¿Qué podemos esperar para el futuro? Más de lo mismo, incluso peor», añadió.
Nullis indicó que, tradicionalmente, julio es el mes más cálido del año en el hemisferio norte pero que episodios de calor extremo tan tempranos como los de estas semanas son algo excepcional.
La vocera habló del calor extremo como de un «asesino silencioso», advirtiendo que los balances de muertes por calor a menudo están infrarrepresentadas en las estadísticas oficiales, en comparación, por ejemplo, con los decesos por ciclones tropicales.
«Es importante señalar que cada muerte por calor es innecesaria: tenemos el conocimiento, tenemos las herramientas, podemos salvar vidas», enfatizó.
Según esa agencia de la ONU, las alertas tempranas y planes de acción coordinados son cruciales para proteger a la gente.
La ola de calor en Europa occidental se debe a varios factores, como «el aire caliente del norte de África» y el aumento de las temperaturas en la superficie del mar Mediterráneo, «que tiende a reforzar las temperaturas extremas» en tierra, explicó Nullis.
Récord de calor en Portugal
Portugal registró un récord de temperatura en un mes de junio, con los 46,6 ºC que se alcanzaron el domingo en Mora, a unos 100 km al este de Lisboa, según datos comunicados el martes por la agencia meteorológica nacional.
El anterior récord remontaba a 2017 y había sido registrado en Alcacer do Sal, en el suroeste, indicó el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA), que precisó que 37% de sus estaciones meteorológicas detectaron temperaturas superiores a 40 ºC el domingo.
Portugal fue golpeado por una ola de calor que afecta toda Europa y que provocó este fin de semana temperaturas «muy elevadas» y algunas estaciones de medición «superaron los máximos históricos».
Varias regiones del país, incluida la demarcación de la capital Lisboa, estuvieron en alerta roja el domingo y el lunes por el calor, pero las temperaturas comenzaron a remitir este martes.
Pese a las altas temperaturas, hasta el martes no se registró ningún incendio importante.
España, como nunca antes
España vivió su mes de junio más caluroso jamás registrado, con una temperatura media de 23,6 ºC, superando por ocho décimas a junio de 2017, que detentaba el récord hasta ahora, informó este martes la agencia estatal de meteorología Aemet.
«Junio de 2025 ha pulverizado récords» y su «carácter ha sido extremadamente cálido», superando «en nada menos que 3,5 °C el promedio» de los meses de junio en el periodo 1991-2020, indicó la Aemet en la red social X.
Además, la media de 23,6 ºC de junio pasado es «superior» al promedio normal de temperatura que suelen tener julio y agosto (23,1 °C y 23 °C, respectivamente), los meses propiamente de verano, apuntó la Aemet, que indicó que «es la primera vez que esto sucede».
Según datos provisionales, junio de 2025 sería también «el mes más anómalamente cálido» del registro histórico, debido a la diferencia de 3,5 ºC con respecto al mismo mes de años anteriores, superando a octubre de 2022 y a febrero de 2020, que habían sido «los más anómalamente cálidos hasta ahora», agregó.
La agencia confirmó el lunes que España registró el sábado pasado 46 ºC en Huelva, cerca de la frontera con Portugal, una temperatura récord para junio, superando la máxima anterior de 45,2 ºC alcanzados en junio de 1965 en Sevilla, también en la región de Andalucía.
Al igual que otros países del sur de Europa, España sufre una ola de calor que ha hecho que grandes zonas del país hayan experimentado temperaturas por encima de los 40 ºC, cuando recién comienza el verano meteorológico.
En España, país europeo en primera línea del cambio climático, los últimos tres años fueron los más cálidos de su serie histórica, con varias olas de calor y récords de temperatura.
Alerta en Francia
París, en alerta roja, enfrenta este martes temperaturas abrasadoras en el marco de la temprana e intensa ola de calor que obligó a cerrar escuelas en Francia y Países Bajos, así como el último piso de la Torre Eiffel.
El fuerte calor puede volverse mortal si se prolonga, por lo que se han impuesto medidas extraordinarias para proteger a los más vulnerables mientras el mercurio sube en el sur de Europa, de Portugal a Turquía.
Turistas se refrescan cerca del museo de Louvre en París, Francia, donde se registran temperaturas pico por encima de 40 grados centígrados (Dimitar DILKOFF / AFP)
A medida que el fenómeno progresa hacia el norte de Europa, las temperaturas en Francia deben alcanzar un pico el martes, según el servicio meteorológico nacional Météo-France, con áreas por encima de los 40 ºC.
París, conocida por su densidad urbana, enfrenta su primera roja en cinco años hasta el miércoles.
«Tenemos aire acondicionado pero no es muy potente», dijo Raphael, de 27 años, en la calle en un suburbio parisino. «Hoy va a ser un desafío», agregó.
El último piso de la turística Torre Eiffel permanecerá cerrado hasta el miércoles.
Más de 1.300 escuelas en Francia enviaron sus alumnos a casa en estos últimos días de curso, al igual que Países Bajos, donde las escuelas de Róterdam terminarán este martes las clases al mediodía cuando se anuncian temperaturas excepcionales de 38 ºC.
En la vecina Alemania, los escolares pueden disfrutar de las vacaciones por causa de calor «hitzefrei», una práctica que se remonta al siglo XIX. Colonia se prepara para 38°C y Berlín espera 37°C.
«Este acontecimiento es inusual porque es extremo, muy al principio de la temporada estival, y el cambio climático sin duda lo ha empeorado», declaró a la AFP Samantha Burgess, climatóloga del observatorio europeo Copernicus.
La evaluación de su impacto tomará meses, pero a la científica le recuerda ya a las olas de calor de 2003 y 2022, responsables respectivamente de alrededor de 70.000 y 61.000 muertes prematuras, principalmente entre las personas mayores.
La vigilancia es mayor sobre los grupos de riesgo como niños pequeños, ancianos, personas con enfermedades crónicas o aquellos que viven o trabajan en la calle.
«Cuando hace frío, agrego mantas y gorros. Pero cuando hace calor como ahora, ¿qué puedo hacer? Nada, solo esperar a que pase y esperar no desmayarme», dijo Jo, un hombre sin hogar de 55 años en Burdeos, en el suroeste de Francia.
En Ámsterdam, se implementaron medidas adicionales para proteger a las personas sin hogar, mientras que los funcionarios en Eindhoven y Arnhem desplegaron equipos para revisar el estado de los ancianos vulnerables.
Ante las altas temperaturas, Barcelona, en el noreste de España, activó un protocolo para repartir agua a personas sin hogar en las horas de más calor y enviar mensajes de texto con medidas de protección a miles de personas consideradas «especialmente vulnerables».
Lo más reciente fue la retirada de Argentina de la Organización Mundial de la Salud, pero Javier Milei coincide con su colega estadounidense en mucho. ¿Lo imita o es mero asunto ideológico?