Josemith Bermúdez: la tenaz lucha por reinventar la vida y seguir la función

En la madrugada del 31 de julio falleció la animadora, víctima del cáncer. “Yo no puedo vivir así, pero me toca y debo cumplir mis propósitos de vida”, decía, al referirse a la enfermedad que le diagnosticaron en 2016

Josemith Bermúdez: la tenaz lucha por reinventar la vida y seguir la función

En la madrugada del 31 de julio falleció la animadora y presentadora de televisión, Josemith Bermúdez, quien fue diagnosticada con cáncer en 2016. Tenía 41 años de edad.

El periodista Luis Olavarrieta, quien la acompañó en todo momento, dio los detalles del lamentable hecho. 

A continuación, un homenaje inicialmente publicado en abril, en un recorrido a través de la historia  personal de la artista en su lucha contra la enfermedad.  

La vida artística y personal de Josemith Bermúdez está llena de acontecimientos y circunstancias disímiles y a veces  contrapuestas. La más dura de todas es el cáncer que padece, que ha vencido en dos ocasiones, pero que ha vuelto a reaparecer por tercera vez.

Ella narra casi a diario su saga contra el cáncer. Expone su experiencia alentadora en las redes sociales, con un enfoque crudo, optimista y realista. Josemith está muy lejos de la impostada tendencia del positivismo extremo de conocidos motivadores de autoayuda. Es un ejemplo de lucha con acciones y persistencia, más que con palabras y mantras.

Altas y bajas

Primero le fue diagnosticado en octubre de 2016, cuando era animadora del programa La Bomba, la revista farandulera diaria que transmite Televen. Llegó al picante programa luego de un extenso periplo profesional de varios años, que abarcó su formación técnica en publicidad, el modelaje, la animación y la actuación en cine, teatro y televisión, dentro y fuera de Venezuela.

Cuando le dijeron que tenía cáncer de ovarios, la previsible reacción inicial fue de desconcierto. “Me dieron meses de vida. Adelgace de inmediato. Lloraba todo el día”, confesó entonces después de retirarse de la pequeña pantalla para dedicarse a enfrentar su enfermedad.

Tras un período de intervenciones quirúrgicas, sesiones de quimioterapia y otros tratamientos, que comenzó a difundir puntualmente a través de sus redes sociales, anunció a fines de 2017 que ya estaba recuperada.

Motivadora en las tablas

Mientras estaba en tratamiento, pensó en lo interesante que sería compartir lo que acababa de vivir como paciente con cáncer. Y lo hizo en clave de humor en Bendecida y afortunada, su debut en el formato stand up, que presentó en febrero de 2018 en el Centro Cultural BOD.

“Vengo a reírme de todas las experiencias bizarras que me ocurrieron mientras estuve enferma”, resumió Josemith al hablar del espectáculo que le escribió el comediante Reuben Morales. Tuvo como coaching humorístico a Willy McKey y en la dirección actoral a Jennifer Gásperi, del grupo de teatro Nueva Era.

Le tomó tanto gusto a testimoniar sus vivencias en las tablas, que en mayo del mismo año volvió a presentarse con otro monólogo. Esta vez llegó con uno de su propia autoría, bajo la dirección de Daniel Uribe y con el muy sugestivo título de Vestida para sanar, estrenado en el Trasnocho Cultural y luego llevado a otros escenarios.

El texto promocional no podía ser más elocuente:

“Josemith contará con picardía, humor y reflexión cómo inició la perturbadora experiencia que la sorprendió bajo el síntoma de una fiebre. Cuando su médico de cabecera le pronosticó meses de vida, la actriz decidió subir a una montaña y vestirse de paz espiritual y métodos de sanación para enfrentarse a las más duras circunstancias. Esta experiencia vivencial (…) se mostrará de una manera personal e irreverente, transmitirá al público pensamientos, reflexiones, alegrías, sentimientos encontrados y otros importantes elementos que nacen de su delirio. ‘Siempre tuve claro que de esta salgo viva o muerta, pero salgo’”, remarcó.

Cuando superó por primera vez el cáncer, Josemith llevó su experiencia a las tablas en el Stand-up «Bendecida y afortunada».

Reaparición con metástasis

En eso andaba cuando, en agosto de 2018, recibe otro dramático baño de agua fría: el cáncer reapareció y esta vez con metástasis. Ella no se amilanó, o al menos así lo declaraba, porque la nueva arremetida la encontró “con experiencia, con aprendizajes y, sobre todo, convencida de la necesidad de vivir”. Entonces decidió asumir de nuevo su tratamiento médico e intensificar su labor motivadora.

Esta vez contó con el apoyo entusiasta de luminarias del espectáculo como la animadora Cynthia Lander, la actriz y periodista Sandra Villanueva y la cantante Liz, entre otros. Ellas se sumaron a su inseparable amigo, el comunicador Luis Olavarrieta, uno de sus soportes fundamentales desde que ella decidió enfrentar la enfermedad apenas se la diagnosticaron.

Todos se le unieron en los nuevos proyectos planteados, entre ellos, una gira por Caracas y varias ciudades del interior del país con el unipersonal Vestida para sanar.

Otra curva en el camino

Casi un año después, el 7 de junio de 2019, hizo saber que estaba recuperada del cáncer metastásico. A través de su cuenta en Instagram, la animadora y actriz compartió un video en el que contaba que su recuperación iba viento en popa y que sus más recientes exámenes así lo demostraban.

“Ayer vi a mi oncólogo y le mostré mis exámenes (…) los resultados están muy bien, tengo una segunda… bueno, no sé, no sé cuántas oportunidades me ha dado el universo, cuántas oportunidades me ha dado Dios”, dijo al manifestar su felicidad por esta noticia.

Dígalo con música

Desde este segundo aire ja encontrado en la música una buena manera de complementar su labor motivadora. Bajo la producción ejecutiva de Enzo Cassella, quien fuera prominente ejecutivo de Sonorodven, la disquera de Venevisión, en sus tiempos de esplendor, se estrenó como cantante y grabó ¿Qué quieres de mí? (aludiendo al cáncer). Se trata de una balada pop de contenido autobiográfico, “un pedazo de mi sentir, de mi lucha contra la adversidad, de lo que me tocó mirar de frente”, según lo expresó cuando la presentó a los medios.

“Son mis preguntas a lo vivido, son mis respuestas a la vida. Es producto de mis vivencias más recientes”.

En ese mismo acto de presentación del tema, le preguntaron si se trataba del inicio de la grabación de un álbum, una posibilidad que en ese momento no dejó del todo cerrada. Tanto fue así, que poco tiempo después, en octubre de 2019, sorprendió al grabar, a dúo con Kiara, el éxito de ésta de 1990 Quiero un ángel, en una versión con toque de flamenco, gracias a la colaboración del músico y compositor Goyo Reyna, exponente de esta tendencia.

“La música es terapia, es magia, es oro puro, tiene un súper poder para hacerme sentir mejor”, señaló Josemith, que también ha grabado los videos musicales correspondientes a ambos temas.

Testimonio vital en un libro

Ya afianzada como una de las motivadoras venezolanas con más impulso en las redes sociales, en mayo de 2020 concretó uno de sus proyectos más acariciados, un libro con su testimonio de vida, que tituló igual a uno de sus monólogos teatrales: Vestida para sanar. Lanzado por la empresa editorial PanHouse y disponible a través de amazon.com, tanto en formato digital como impreso, en las páginas preliminares al prólogo de Luis Olavarrieta, la autora expone su declaración de intenciones en torno a este texto, que consta de seis capítulos:

“…Más que contarles cómo ha sido mi proceso de sanación del cáncer, esta será la excusa para hablarles de mi reencuentro conmigo misma, sobre mi retorno a la vida… Es mi deseo servir como referencia a ustedes para que, sin tener que enfrentar duros procesos y mediante la reflexión, puedan descorrer el velo que empaña sus miradas y a tiempo decidan no postergar lo impostergable: redescubrir la vida y vivirla en su justa dimensión”.

Otra imagen de su libro testimonial.

Recaída con tropiezos

Tres meses después, en agosto de 2020, la animadora anunció que su cáncer regresó y detalló que por tercera vez lo combatiría con “fe e ilusión”.

“Aquí vamos (…) La tercera es la vencida”, escribió en su cuenta en Instagram. En la misma publicación agradeció a quienes la han acompañado en todo el proceso desde que la diagnosticaron con la enfermedad en 2016.

“Amigos de encrucijada que llegan al corazón. Gracias por el afecto y la disponibilidad”, añadió.

La presentadora y actriz caraqueña reveló detalles acerca de su tercer proceso con la enfermedad y sus expectativas sobre el futuro. Pero esta vez las cosas hasta ahora no han fluido como se lo había propuesto y deseado.

En octubre pasado, en una entrevista al programa Sábado en la noche, de Globovisión, dio detalles de lo difícil que ha sido para ella la lucha contra el cáncer en esta etapa. Mencionó que su hijo, Juan Cristóbal, era su catalizador y su acompañante a las terapias para sobrellevar el proceso del cáncer.

Testimonios realistas

– A mí me duele profundamente porqué obviamente el tiene 10 años y aunque conoce bastante bien mi situación, no deja de preocuparle que mamá se pueda ir algún día. La vida y la muerte es la única realidad que tenemos.

– Me siento muy bien, he respondido bien a la quimioterapia. Sin embargo, los marcadores tumorales no han bajado, lo que no significa que la quimioterapia no está haciendo su efecto, a lo mejor ya no estoy marcando correctamente.

Y avanzó algo ciertamente preocupante: que había decidido suspender su tratamiento contra el cáncer:

«La quimioterapia me está haciendo mucho daño, las venas las tengo muy duras, tanto que no puedo mover ni mis brazos. Tomé la decisión de no recibir más tratamiento de quimioterapia por ahora».

En la más reciente recaída, Josemith decidió enviar a su hijo a vivir con su padre en México.

Seguir a pesar de todo…

Bajo este panorama, en diciembre pasado estrenó su tercer sencillo, una sentida interpretación del tema Aleluya, del cantautor canadiense Leonard Cohen, emblemática composición de este notable músico que ha sido versionada por Bon Jovi, José Feliciano, Justin Timberlake, Andrea Bocelli, Olga Tañón y Luis Fonsi, entre otros artistas.

“Enzo Cassella ha sido clave para retomar la música. Cuando me presentó la canción de Leonard Cohen le dije sí inmediatamente y se me salieron las lágrimas. Es hermosísima. Esta plegaria es un auxilio que me abraza y es lo que necesitamos, no solo yo, sino el mundo, que está de cabeza. Estamos viviendo una gran incertidumbre y creo que hay que alzar la mano y creer en el Universo”, precisó.

Demasiada información

Durante una entrevista que el pasado 4 de abril le hiciera la periodista Shirley Varnagy para el Circuito Unión Radio, Josemith habló de cómo se ha desenvuelto su proceso desde entonces y hasta ahora. Un resumen de sus declaraciones revela los  pasos más recientes que ha dado, tanto en la atención al mal que padece como en su labor motivadora.

Pero al escucharla, Josemith expresa cierta pesadumbre:

– Cuando reincidí, recibí los seis ciclos de quimioterapia y ya para finales de octubre no me habían bajado los marcadores completos, por lo que decidí dejar la quimio, pues me estaba haciendo mucho daño. Me sentía muy mal y me costó sobreponerme. Entonces comí sano, me sentía bien y pensé que iba a estar mejor. Pensé en todas esas cosas que uno hace, que si la mente es positiva, que si uno atrae la enfermedad, que si reencontrarme con mi pasado, perdonar a mis ancestros… tengo demasiada información en la cabeza y para mí fue frustrante que en diciembre volviera el cáncer con más fuerza.

En manos de la ciencia

– Estuve mes y medio sin quimioterapia y empecé a sentirme mal. El tema es que me hizo metástasis en la pelvis -mi cáncer primario fue de ovarios-, y eso tocó el área del peritoneo, que es la malla que cubre el sistema digestivo, que al estar comprometido no puedes alimentarte, y si un cuerpo no se alimenta bien, no se restaura de la mejor manera.

«Volví a la quimioterapia, porque si no lo hacía me moría, y ha sido muy complejo bajar el marcador tumoral, quitar mis dolencias otra vez y volver a alimentarme. Tengo el sistema digestivo muy inflamado. Ha sido sumamente complejo».

– Yo creo en el poder del cuerpo y que la naturaleza te lo da absolutamente todo para que puedas vivir en paz, que somos lo que comemos, que tus células se restauran, que hay una condición genética, como en mi caso, que lo supe cuando me dio cáncer de ovario. Yo creo que todo esto es verdad y también en el poder de la curación, pero evidentemente eso es antes de tocar y abrir tu cuerpo. A mí ya me habían sacado un ovario, un quiste, a mí ya me habían abierto la barriga muchísimas veces. Yo creo que al tocar el cuerpo, uno se tiene que poner en manos de la ciencia. La ciencia ha avanzado mucho, pero también es muy agresiva, te salen adherencias y otros efectos secundarios.

“No soy una pera de boxeo”

En la entrevista con Shirley Varnagy, reveladoramente sincera en su dramatismo, Josemith se mostró contradictoria y en ocasiones hasta pesimista.

– Quiero dejar de luchar, te lo digo honestamente, yo no soy una boxeadora, una pera de boxeo. Ciertamente yo sé que hay una montaña que escalar y es rico llegar a la cima y ver el paisaje desde arriba, atravesar la tormenta y decir: “Lo logré”. Es satisfactorio indiscutiblemente. Pero yo he experimentado muchas veces que uno se agota del dolor, de la fatiga y es un estado donde no quieres estar. Necesitas salir de eso, porque tu mente y tu espíritu se agotan. Te entregas y listo y dices, “me tengo que ir, pues me voy”.

Yo lo he sentido y me ha pasado. Estoy pasando por un momento muy complejo. Sé que nos vamos a ir cuando Dios lo decida y eso me da tranquilidad, porque sé que mi experiencia aquí va a terminar en algún momento.

«Mandé mi hijo a casa de su padre»

– Hace un mes yo llamé al papá de mi hijo Juan Cristóbal y le pedí por favor que viniera a buscarlo. Porque si bien él es un niño que me da todo el apoyo del mundo y todas las fuerzas para continuar, no merece estar solo conmigo en la casa viéndome vomitar en la noche y levantarse con mis dolencias, cuando me sobaba y acariciaba. Pero mayor miedo es morir con él solo en la casa. Me imaginaba esto y pensaba cómo se sentiría, pues yo vivo sola con él y la señora que nos asiste en la casa. Me lo imaginaba cómo se sentiría solo, con mi muerte, mientras llegaba su papá de México.

– Ambos tienen una relación muy cercana, pues el papá hace con él la tarea todas las noches y se hablan en la mañana. Entonces su padre evidentemente iba a estar aquí al día siguiente, pero esa espera para el niño iba a ser eterna, entendiendo que su mamá se fue al cielo, porque aunque yo le he dicho tantas veces que todos nos vamos a ir al cielo con Dios cuando lo decida, él no piensa que mamá se va a ir. Como me dijo la psicóloga: “él no puede vivir un duelo antes de perderte”, porque él me ve fuerte. Piensa que voy a superar esto. Tú se lo preguntas y lo dice. Él ya se fue con su papá a México y me llama todos los días preguntándome cuándo me voy a recuperar.

Josemith Bermúdez narrado a través de los medios y las redes sociales los avatares de su epopeya personal contra el cáncer.

“Yo no puedo vivir así”

Otra revelación descarnada tiene que ver con el intenso dolor que sufre por su enfermedad, que “es severo y cada vez se me hace más difícil soportarlo”.

– Nadie tiene derecho a sufrir una enfermedad. Mi caso es muy complejo. Yo no estoy desahuciada, pero tengo mucho dolor, convivo con mucho dolor las 24 horas del día, entonces a veces peleo y me pregunto: ¿por qué me ha pasado todo esto? Yo no puedo vivir así, pero me toca y debo cumplir mis propósitos de vida, entender porqué estoy aquí y seguir adelante.

«Cuando vives te toca hacer lo que te corresponde, con dolor o sin dolor, y tengo que asumirlo».

A una pregunta de su entrevistadora sobre su relación con Dios, Josemith respondió que es cada vez más cercana:

«Si no tengo fe, no existiría mi paz. Si no tengo a Dios en el corazón, no tiene sentido estar aquí. No le tengo miedo a la muerte porque sé que voy a descansar en los brazos de Dios. Sé que hay un poder infinito y una fuerza superior en donde vamos a estar y a donde pertenecemos espiritualmente. Mi relación con Dios cada vez está más cercana. Dentro de toda mi frustración creo en Dios firmemente».

«Tengo claro mis propósitos de vida, que hacer el bien es lo único que debe movernos, tengo claro no juzgar, así como la importancia de mi familia y el apoyo que recibo de ella; cada vez nos hablamos más y nos reconocemos más. Siento lo bendita que soy por ello».

La vida antes del cáncer

Nacida en Caracas el 27 de enero de 1980, hija de Alicia Yathcelly y José Bermúdez, Josemith es la tercera de cinco hermanas, la otras son: Josymar, Joseth, Carla y Carol. Su infancia transcurrió en Caracas, donde recibió una formación católica. Tras culminar sus estudios como publicista, realizó varios comerciales de televisión.

Al ser imagen de una campaña de Pantene para Latinoamérica, la llaman de Rctv. En 2001 es una de las presentadoras del programa de farándula Ají picante, donde conoce a Luis Olavarrieta, su gran amigo. En 2004 debuta como actriz en La Invasora, producida y transmitida por ese mismo canal.

En 2006 emigró a Venevisión para hacer un rol de villana en la telenovela de Leonardo Padrón Ciudad Bendita y al año siguiente participa en la telenovela mexicana Tormenta en el paraíso, de la cadena Televisa. En México participa en 2009 en el programa New Generation, transmitido por Telehit, y en otra teleserie de Televisa, Hasta que el dinero nos separe.

Corría el año 2011 cuando Josemith regresa a Venezuela para encabezar el staff de animadores de La Bomba, elmagazine de farándula en donde estuvo hasta que le sobrevino la enfermedad.

Josemith inició su experiencia en las tablas en 2008, después de estudiar en CasAzul, de la productora mexicana Argos. Actuó en El Jardín de los cerezos de Anton Chejov. En 2014 protagoniza, junto a Jean Carlo Simancas, la comedia de Enrique Salas Divorciémonos Cariño, dirigida por Elba Escobar.

Nota del editor: Este trabajo se publicó originalmente el 28 de abril de 2021.

Josemith Bermúdez tiene el mapa del tesoro

La conductora de Televen, es un cofre de joyas exóticas. No está de acuerdo en hacer de cada momento de su vida un tweet y considera que como no tenía cualidades para modelo tuvo que coger los libros. Seguro que no sabías tampoco que vivió en Nashville, Tenesse y que sí se toma un ron es mejor que te escapes