Medio Ambiente

En la COP29 discutieron mucho sobre dinero y poco sobre cambio climático

Culminó la conferencia sobre cambio climático que parece haberse enfocado más en asuntos financieros que, por ejemplo, en reducir el consumo de combustibles fósiles. China y Arabia Saudita impusieron sus agendas

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AFP

La 29ª conferencia sobre el cambio climático de la ONU adoptó varios acuerdos entre los que destaca la obligación a los países ricos de financiar con 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035 la transición energética y la adaptación climática de las naciones en desarrollo.

A continuación, los principales puntos del acuerdo:

300.000 millones

Era el punto más esperado de la cumbre: ¿cuánto dinero deberán aportar el grupo de 23 países desarrollados y la Unión Europea, señalados en 1992 como responsables históricos del cambio climático, a las naciones en desarrollo?».

«Al menos 300.000 millones de dólares anuales de ahora a 2035», responde el acuerdo de Bakú, que establece este «nuevo objetivo cuantificado colectivo» como reemplazo del compromiso anterior de 100.000 millones de dólares anuales.

Queda lejos de las cantidades solicitadas por los países en desarrollo, que se movían entre 500.000 millones y un billón de dólares, y las oenegés lo consideran un esfuerzo muy pequeño teniendo en cuenta la inflación.

«Los países desarrollados muestran la vía» para lograr ese monto, dice el texto, lo que significa que otros pueden participar.

El acuerdo prevé que la contribución de países ricos provenga de sus fondos púbicos, completados con inversiones privadas que movilizan o garantizan, o de «fuentes alternativas», es decir, eventuales tasas mundiales que todavía se están estudiando (a las grandes fortunas, aviación, transporte marítimo…)

Supuestamente, esos 300.000 millones deberían ser una palanca para obtener un total de 1,3 billones de dólares para 2035, según el acuerdo. Esa cifra, destinada a los países en desarrollo, concuerda con la financiación exterior que necesitan, según una estimación de los expertos comisionados por la ONU, Amar Bhattacharya, Vera Songwe y Nicholas Stern.

Las naciones en desarrollo expresaron este domingo su decepción y tacharon de «insulto» el acuerdo alcanzado en la COP29 de Bakú, que estipula que los países ricos aporten 300.000 millones de dólares anuales para enfrentar el cambio climático, una cifra que consideran insuficiente.

El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que esperaba «un resultado más ambicioso» y llamó «a los gobiernos para que vean este acuerdo como una base… y construyan sobre ella».

«Este objetivo no es lo que esperábamos conseguir. Después de años de discusiones, no es ambicioso para nosotros», dijo Evans Njewa, diplomático de Malaui y jefe del bloque de Países Menos Desarrollados.

La contribución acordada «es un insulto a la demanda de los países en desarrollo», sostuvo Diego Pacheco, negociador jefe de Bolivia. «El pago de la deuda climática es un derecho de los países del Sur global», defendió, despertando una gran ovación en la sala donde se celebraba la sesión plenaria.

El keniano Ali Mohamed, al frente del grupo de países africanos, se dijo «extremadamente decepcionado» con un acuerdo «demasiado pequeño, demasiado tardío».

«Esto no será suficiente», adviritó a AFP el negociador jefe de Panamá, Juan Carlos Monterrey.

Ninguna obligación para China

Los países occidentales reclamaban aumentar la lista de Estados que deben contribuir a las finanzas climáticas, considerando que China, Singapur o países del Golfo se habían enriquecido en las últimas décadas.

Pero China impuso una línea roja: ni hablar de tocar esa lista.

Para países como los del Golfo, China y Singapur, que no pertenecen a la lista de la ONU de Estados responsables de financiar los fondos climáticos, elaborada en 1992, su aportación será «voluntaria», pese a las exigencias occidentales que señalan que esas naciones se enriquecieron fuertemente en las últimas décadas.

El acuerdo incorpora no obstante una novedad: a partir de ahora, la financiación climática de los países no desarrollados acordada a través de bancos multilaterales de desarrollo se podrá contabilizar dentro del objetivo de los 300.000 millones. Los europeos se congratularon por ello.

Concesiones a los países más vulnerables

Dieron un portazo brevemente el sábado, quejándose de que ni se los escuchaba ni se los consultaba, pero los 45 países menos avanzados y el grupo de pequeños Estados insulares, unos cuarenta, al final se convencieron de no bloquear el acuerdo.

Querían que parte de la ayuda financiera les fuera expresamente reservada, en contra de la opinión de países sudamericanos y africanos. Al final, el acuerdo anticipa a 2030 el objetivo de triplicar la financiación, esencialmente pública, que pasa por fondos multilaterales, donde esas naciones son prioritarias.

Además, se creará una hoja de ruta de cara a la COP30, que tendrá lugar en la ciudad brasileña de Belém el próximo noviembre, sobre el modo de multiplicar las finanzas climáticas. Entre otras cosas, les brindará una nueva oportunidad de obtener más dinero en forma de donaciones, mientras que actualmente el 69% de la financiación climática está constituida por préstamos.

¿Y las energías fósiles?

El llamado a la «transición» hacia una salida de las energías fósiles, el gran hito de la COP28 de Dubái, no figura explícitamente en los principales textos finales.

Solo aparece implícitamente cuando se recuerda la existencia del acuerdo adoptado el pasado año.

Peor el texto, que supuestamente debería reforzar su puesta en marcha, no fue adoptado al cierre de la COP29, tras una larga batalla que lo había vaciado parcialmente de contenido.

Una de las prioridades de la Unión Europea era obtener un seguimiento anual de los esfuerzos para abandonar el petróleo, el gas y el carbón. Arabia Saudita estaba en contra, y al final se salió con la suya.

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