Opinión | ¿Y dónde está el piloto?

Venezuela está en crisis sanitaria antes del coronavirus, tal como lo ha denunciado la oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU

En la década de 1980 se hizo bastante popular la película ¿Y dónde está el piloto?, en la que se narraban diversas situaciones de emergencia, en pleno vuelo, ante la ausencia o ineptitud del capitán, interpretado por Leslie Nielsen.

Durante muchos años, aquella película fue una infaltable en las tardes domingueras cuando solo existía televisión abierta en el país. Quisieras o no, terminabas viendo aquella comedia de enredos. El símil de lo que acontecía en el filme ha sido usado con frecuencia en materia de comunicación política.

Venezuela, como gran parte del mundo, ha terminado tomando un conjunto de medidas ante lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó de pandemia. El coronavirus es un enorme desafío, principalmente sanitario. No solo en los países menos desarrollados esta epidemia global ha puesto a prueba al sistema de salud.

Venezuela está en crisis sanitaria antes del coronavirus. Los categóricos y completos reportes suscritos por la oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, sin ir muy lejos, han desnudado una crisis tan grave que en el caso de muchas mujeres venezolanas que emigraron lo hicieron sencillamente para ir a dar a luz, en condiciones sanitarias minimamente aceptables en otros países.

Hasta hace pocos días, el ministro de Salud del chavismo Carlos Alvarado llevaba la vocería en el tema del coronavirus. Especialmente desde los medios de comunicación gubernamentales, Alvarado había insistido en asegurar que Venezuela estaba preparada para cualquier contingencia sanitaria, incluido este nuevo virus, cuya propagación entre los seres humanos se desencadenó en China.

Supondría uno que ante un problema sanitario de esta envergadura, la voz cantante desde el gobierno debía ser llevada por un médico al frente del Ministerio de Salud. Alvarado no solo no ha sido el vocero oficial principal y, muy por el contrario, salió subrepticiamente de escena pública.

Cabe preguntarse, como en el filme protagonizado por Nielsen, ¿y dónde está el piloto? Ante una grave crisis que involucra, antes que nada, al sistema sanitario ¿dónde está el ministro de Salud? Alvarado, para bien y para mal, debía ser el piloto oficial en esta delicada situación.

Los pilotos, literalmente, han sido otros. Y como en la película de enredos ya mencionada, varios han intentado pilotar la crisis. Inicialmente, se dijo que Delcy Rodríguez sería la cabeza oficial para el tema del coronavirus, pero poco duró su reinado. Su hermano Jorge hizo vocería un día y aseguró que había casos de transmisión local, contradiciendo la versión oficial de Nicolás Maduro de que todos los casos eran importados.

Finalmente irrumpió en escena el ministro de Defensa. Hacer frente al coronavirus ya no es un problema sanitario, un asunto de salud pública, sino que pasó a ser un mecanismo de control militar. No en balde, el de Maduro es el gobierno más militarista de nuestra historia contemporánea desde que Pérez Jiménez se fue del país, en 1958. Incluso, más que el del propio Hugo Chávez.

Algo significativo: el ministro de la Defensa ha reconocido que hay deficiencias en los hospitales públicos. Vladimir Padrino es el piloto.