Opinión

Este es un artículo de opinión de un no-famoso periodista venezolano

No es un fenómeno aislado en el país, pero se está expandiendo tan rápido que se está malogrando su valor informativo y creando, en el caso de Venezuela, nuevos vacíos informativos por parte de medios cuya premisa originaria habla de llenar la ausencia de información

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¿Ya dió click acá? Pues, primero, muchas gracias. En segundo lugar permítame excusarme por haberle hecho caer en este texto que, quizás, usted no quiera leer. Esta práctica, de ponerle nada realmente informativo en el titular -especialmente si se ha difundido por medio de las redes sociales- tiene años utilizándose pero en el último año ha llegado a niveles alarmantes. Yo lo he hecho, lo confieso, en más de una ocasión. Pero ahora es para todo.

Por eso es que vemos al «famoso atleta venezolano que se tomó una foto con Kim Kardashian» o lamentamos la muerte de «un famoso actor norteamericano» (que resulta no era tan famoso). Sí se circunscribiera a Twitter sería entendible, ligado a la necesidad de producir una acción (el click), pero se ha llegado al titular periodístico en muchos digitales.

¿Qué es el titular? La definición del «Manual de Estilo» de El País dice que es «el principal elemento de una información. Sirve para centrar la atención del lector e imponerle de su contenido». Además le coloca como características que han de ser «inequívocos, concretos, asequibles para todo tipo de lectores y ajenos a cualquier clase de sensacionalismo. Asimismo, serán escuetos, aunque nunca se sacrificará la claridad expositiva a su brevedad, ni se eludirán las normas elementales de la sintaxis castellana».

Los nuevos formatos periodísticos bien podrían aportar al debate. El diario se compra por la primera plana, entendí en mi breve paso por los impresos, y de allí en adelante el concepto expuesto anteriormente se amolda a lo que requiere el lector, embebido en un solo producto. En digital, todas las marcas compiten en tiempo real por la atención del lector. Quizás por ello el gancho es «ocultar» la información al lector y darle sólo «un piquito» a costa de: 1) cambiar la uniformidad del titular clásico por la uniformidad del no-titular y 2) destruir la idea creativa del titular a cambio de los clicks por levantar la curiosidad en líneas como «Mira lo que dijo Maduro sobre el Banco de Venezuela».

¿Por qué esta reflexión ahora? Hace pocos días llegó a mi teléfono celular una cadena que decía «Cupos Cadivi quedan igual hasta diciembre», seguido de un link que realmente hablaba de la supresión del organismo -Cadivi- y nada tenía que ver con el cupo. ¿La confusión? Un tuit. «Suspenden Cadivi hasta diciembre», y muchas personas que realmente no leyeron el vínculo anexo. Lo escueto del titular y el hábito de no-lectura se unieron para hacer un escándalo donde no había.

Es hora, entonces, de replantear nuestro papel en la sociedad digital. En un país donde la prensa escrita y la televisión han renunciado a su papel de representar pluralmente la realidad informativa del país, la web se hace espacio vital para aquellos que quieren ver todas las caras de la moneda. Mal favor hacemos a los lectores al privarlos de las características esenciales del titular, así sea a costa de nuestros propios clicks.

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