Cultura

La hermandad en ópera rock de Los Fabulosos Cadillacs

Los Fabulosos Cadillacs se arriesgan, salen bien parados, se alzan con su cualidad y carisma musical a través de los años con temas imprescindibles. Una obra conceptual inteligente y meticulosamente diseñada.

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Flavio Cianciarulo y Vicentico son las dos columnas que soportan todas las aventuras de Los Fabulosos Cadillacs. Después de 17 años sin grabar material nuevo, la agrupación que acaba de celebrar su 30 aniversario, lanzan una ópera rock con el nombre de La Salvación de Solo y Juan (Sony Music, 2016), donde los tres actos: planteamiento, confrontación y resolución. se consiguen durante los 53 minutos de la obra musical.  Durante la rueda de prensa del lanzamiento dieron algunos indicios de qué podría llevarse al teatro.

Sergio Rotman, no participa en esta odisea a pesar de que grabó. Otra vez sale de la banda, al menos en esta etapa, y entran a la formación el guitarrista Florian (21 años) y el bajista y baterista Astor (18 años), hijos de Vicentico y Flavio, respectivamente.

Solo y Juan son hermanos, viven con su padre Averno Florenti, quien trabaja en un faro y que sufre de delirios, además baila swing solo. Su madre ha muerto y deben convivir con esta figura paterna un tanto desquiciada. Solo es el músico bohemio y Juan es un materialista apegado a rituales  religiosos. En el transcurso del disco las personalidades se van intercambiando.

«Obertura del faro«, «No era para vos» y «Navidad» son canciones acústicas downtempo que marcan la introducción del álbum.  «Juan» es el primero en aparecer con una estructura de pop rock influenciada por el sonido del gospel.

«El Rey del Swing» es una de las piezas que mejor resumen el legado ska de Los Fabulosos Cadillacs. La pieza describe la situación de Averno y su alucinación en el faro. El característico bajo de Flavio se hace presente en «La tormenta«, situando buena parte de la historia.

La Salvación de Solo y Juan fue grabado en la casa de Flavio, bajo la producción del venezolano Héctor Castillo, ex bajista de Sentimiento Muerto y Dermis Tatú, quien mantiene una estima alta entre los argentinos a partir de su trabajo en el disco Fuerza Natural de Cerati.

«El profesor Galindez» crea una atmósfera dentro del desarrollo de la obra, los solos de guitarras se presentan ante una historia justificada en el contexto narrativo, necesaria para  la trama. «Mamá» introduce los pensamientos de sus personajes, triste, esquizofrénica, sentida y cambiante de ritmo. «Averno, el Fantasma» devuelve la esencia mestiza deLos Fabulosos Cadillacs, especialmente en la época de La Marcha del Golazo Solitario (Sony Music, 1999). Estos dos últimos temas parecen una suerte de inspiración de la obra Maestra Vida (Fania, 1980) de Ruben Blades.

«Canción de Solo para Juan» cambia el curso de todo, es la consagración del proyecto musical del personaje de Solo con su banda Los Olvidados. Así también «La música salvará al mundo«, mensaje final de toda esta obra con la que Los Fabulosos Cadillacs muestran el puñado de canciones nuevas con la que seguirán de gira. Les tomó 20 años desarrollar esta ópera rock, una idea que rondaba sus cabezas pero no afrontaban en su momento.

Los Fabulosos Cadillacs se arriesgan, salen bien parados, se alzan con su cualidad y carisma musical a través de los años con temas imprescindibles. Una obra conceptual inteligente y meticulosamente diseñada.

El álbum se sostiene por temas puntuales pero si tuviésemos que compararlo con otro trabajo conceptual, definitivamente no supera la hazaña de Fabulosos Calaveras (Sony Music, 1997). Aún así, el peso de los argentinos, su trayectoria y la unión de todo el aporte en su carrera, bien justifica este tipo de concesiones  peligrosas que sus cerebros compositivos sostienen con gallardía.

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