Opinión

Lo que deja al desnudo el caso del avión

La telenovela del avión venezolano-iraní en Ezeiza tuvo un giro, este lunes 13 de junio, que coloca el caso a nivel de problemón diplomático

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Cada cierto tiempo ocurre lo que podríamos catalogar de un caso emblemático. Se trata de algún hecho, que se le escapa de las manos al chavismo y que termina desnudando un estado de cosas. Pasó así con el caso de la maleta de dinero que llevaba Antonini Wilson en un vuelo de Pdvsa, hace ya 15 años, y ha pasado de nuevo con el avión retenido en Ezeiza, el aeropuerto internacional que sirve a Buenos Aires.

Conviasa “compró” aviones usados a Irán, no sabemos los montos ni las condiciones, también se desconoce quién autorizó tales transacciones. A fin de cuentas, se trata de aeronaves que formaron parte de una empresa iraní señalada de ayudar al terrorismo y sancionada por Estados Unidos. Ya esto, en sí debería constituir un escándalo.

El avión, ahora con bandera venezolana, es detenido cuando era pilotado por un equipo iraní, con una tripulación a todas luces excesiva, con una carga que nadie quiere reclamar en Buenos Aires.

Algo huele a podrido en Dinamarca, como se suele decir en casos de sospecha, en este caso diríamos que generalizada.

La historia

El Boeing 747-300 de la empresa Emtrasur, la subsidiaria de cargas de la estatal venezolana Conviasa, llegó a Ezeiza desde México con sus bodegas llenas de autopartes. Después de dos días en Buenos Aires intentó aterrizar en Montevideo, pero allí las autoridades aeronáuticas le prohibieron el ingreso y terminó por regresar a la capital argentina.

Dos pilotos iraníes al frente de una abultada tripulación de 19 personas del avión, del cual recientemente la iraní Mahan Air -una empresa sancionada por Estados Unidos-, se deshizo para vender al chavismo, resultó el primer capítulo de la retención de la aeronave. Junto a la investigación que, finalmente, el gobierno de Alberto Fernández activó, se une un hecho fáctico: ninguna empresa quiere reabastecer de combustible a una aeronave asociada a una empresa sancionada por Washington.

Con capacidad para transportar hasta 14 toneladas de carga y una característica de tener una autonomía limitada de vuelo, una vez se supo la retención del avión tripulado por iraníes se difundieron informes oficiales desde Querétaro (México) y desde Ciudad del Este (Paraguay), que le añadieron mayor intriga al caso.

De México el avión salió sólo con dos tripulantes con destino a Buenos Aires, esto lo ha confirmado el gobierno local de Querétaro. En el caso de Paraguay, el mes pasado este mismo avión llevó una carga extraña para su capacidad y uso, declaró un embarque de cigarrillos por 750.000 dólares.

La clave de este caso está en las discrepancias sobre la composición de la tripulación, apunta Andrei Serbin Pont, experto en temas de seguridad.

Asimismo, se ha destacado lo siguiente. El avión transportaba autopartes. Sin embargo, tanto SAS Automotriz SA, la compañía que adquirió esas autopartes, como la empresa Volkswagen Argentina emitieron comunicados en los que se desvinculaban del vuelo de Emtrasur, resaltaron medios de prensa en Buenos Aires.

De hecho, este escándalo en Ezeiza ha coincidido con el arribo a Venezuela de otro avión ahora con la bandera de Conviasa y destinado a pasajeros y que era propiedad de Mahan Air. Este último avión llegó, según la versión del régimen de Nicolás Maduro, con “influencers” iraníes y operadores de turismo de Teherán, para promover el turismo entre los dos países. Esta otra aeronave iba a Buenos Aires y finalmente aterrizó en Bolivia, dejando varados a decenas de pasajeros.

Para diversos expertos en seguridad, desde hace algún tiempo resultaba ya llamativa la existencia de un vuelo comercial directo entre Caracas y Teherán, operado por Conviasa, y sin que se supiera a ciencia cierta qué perfil de pasajeros tomaron estos viajes de 11.752 kilómetros.

Un giro de último momento

La telenovela del avión venezolano-iraní en Ezeiza tuvo un giro, este lunes 13 de junio, que coloca el caso a nivel de problemón diplomático.

El ministro de Interior, Aníbal Fernández, admitió que “con posterioridad al ingreso” del avión, “se reciben, por distintos canales, información de organismos extranjeros que advertían de la pertenencia de parte de la tripulación a empresas relacionadas con la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria de Irán”. El caso subió de escala sin duda alguna.

Además de las sanciones de Estados Unidos contra funcionarios, empresas y órganos de seguridad de Irán, en particular Washington tiene a Al Quds en su listado de organizaciones terroristas. Lo más grave es que precisamente Argentina acusa a miembros de Al Quds de estar detrás del atentado que en 1994 contra la sede de la mutual judía en Buenos Aires, AMIA. En este atentado terrorista fallecieron 85 personas y sigue siendo una herida abierta para la sociedad argentina.

Serbin Pont aclara que no hay un pedido de captura internacional contra los tripulantes iraníes, pero todo el caso arroja muchas inconsistencias y está rodeado de sospechas. El mismo experto en seguridad cuestiona que se haya movilizado una aeronave de esta envergadura para transportar unos cigarrillos a Paraguay, cosa que le parece inaudita.

La atención está puesta sobre uno de los tripulantes del avión, llamado Gholamreza Ghasemi Abbas. “Es familiar del ministro de Interior de Irán y su nombre coincide con el de un miembro de la Guardia Revolucionaria y administrador de una empresa ligada Al Quds”, dijo el ministro Fernández.

Los 19 tripulantes del avión, 5 iraníes y 14 venezolanos, están ahora bajo investigación por la policía federal de Argentina. El gobierno de Fernández, por su parte, sostiene que debe ser la justicia argentina la que decida el destino del avión y la tripulación. No hay ninguna acusación contra los involucrados.

¿Qué hace Gholamreza Ghasemi Abbas en Buenos Aires, a bordo de un avión de carga venezolano? ¿Por qué una aeronave que necesita cinco tripulantes transportaba a 19? Preguntas de este tenor las formuló públicamente la Dirección de las Asociaciones Israelitas Argentinas, que pidió a la justicia investigar la aeronave, su carga y tripulación. Las respuestas a estas preguntas dejarán al desnudo lo que se esconde en este caso.

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