Opinión

Colombia: ¿Y sí podrá Petro?

Petro iniciará su mandato en Colombia con 64% de aprobación, una mejoría sustantiva si se compara con el 42% que registraba en marzo pasado, cuando se realizaron las elecciones primarias

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Gustavo Petro ya es el presidente de Colombia y el inicio de su gobierno ha tenido como símbolo su empecinada decisión de que se llevara la espada de Simón Bolívar al acto de juramentación. Ojalá que esto represente solamente un guiño para su pasado, cuando fue guerrillero del M19 y que no sea una línea de su próximo accionar desde la Casa de Nariño.

Tal como ocurrió con Gabriel Boric en Chile, Petro ha llegado al poder de forma legítima e indiscutible. Triunfó de forma clara, los colombianos le dieron un voto de confianza. No es un asunto menor recordar que estos presidentes, con sus discursos de cambios, llegaron a la jefatura de Estado precisamente porque en sus países existen sistemas democráticos que se caracterizan por la alternancia en el poder.

Aunque para muchos venezolanos hay similitudes entre Petro y el fallecido Hugo Chávez, yo veo en Petro sí, obviamente, una figura de izquierda, pero ante todo veo a un civil que hizo carrera política durante 30 años ocupando diversos cargos de elección popular, y eso en sí mismo es una notable diferencia de lo que fue la trayectoria del comandante.

Petro, además, ha llegado al poder en su tercer intento. Las otras dos veces que compitió por la presidencia fue derrotado e hizo lo que suelen hacer los políticos en democracia, se preparó para la siguiente elección. Ha construido una coalición que va más allá de la izquierda y ha hecho atinados nombramientos, en ministerios claves, de figuras que no provienen precisamente de la izquierda.

Obviamente habrá que ver lo haga Petro. Debemos esperar sus decisiones. Fue puesto allí por los votantes y si creemos en la democracia, entonces toca darle un tiempo de espera antes de cuestionarlo.

Con el nuevo presidente colombiano, sin embargo, la gran pregunta es ¿podrá Petro? No es un juego retórico. Boric en Chile, por ejemplo, se ha desinflado y según las encuestas ha crecido la desilusión entre los chilenos al no ver en la práctica las tantas promesas de cambio. Con matices particulares, otro tanto ocurre con Pedro Castillo en Perú.

Hay mucho deseo de cambio entre los colombianos, hay mucha esperanza de los más pobres, y Colombia sigue siendo una sociedad atravesada por la violencia política. Dar respuesta a esa expectativa será un desafío mayúsculo para Petro.

Desde Madrid, el estudioso de América Latina, Carlos Malamud, sintetiza el momento. Con Gustavo Petro, quien triunfó al frente de una coalición de izquierdas, se cierra una época en Colombia y arranca, sin duda, una nueva etapa en el país sudamericano, con un gobierno que deberá hacer frente a diversos retos económicos, promesas sociales y desafíos institucionales para la gobernabilidad.

Petro, quien encabezó una polémica gestión como alcalde de Bogotá (2012-2015) y quien ha tenido una larga trayectoria en la política tradicional, siendo representante y senador, insistió en tres palabras en su discurso de toma de posesión: cambio, paz y unión.

Petro
Maria Jose Pizarro fue la encargada de ponerle la banda presidencial a Gustavo Petro (Fotos: Juan Barreto / AFP)

En lo que fue su tercera carrera presidencial, en este 2022, Petro suavizó su discurso público. Omitió, por ejemplo, referirse a Cuba, hizo críticas abiertas a los regímenes de Daniel Ortega y de Nicolás Maduro, pero con éste anunció el restablecimiento de canales diplomáticos formales ante realidades ineludibles: Unos 2,5 millones de venezolanos migraron a Colombia en los últimos años, mientras que la porosa frontera de 2.200 kilómetros que separa ambos países es en muchos casos aliviadero para grupos armados, mafias y delincuencia organizada.

En opinión de la politóloga Clara Riveros, partiendo de lo que fue la experiencia ejecutiva de Petro como alcalde de Bogotá (2012-2015) “deberá demostrar una posición diferente y escuchar (…) dejar de lado la visión mesiánica”. A la analista le parece promisorio que el primer gabinete del presidente izquierdista “no sea extremista” y destacó la designación de “personas en posiciones claves con posturas moderadas”.

Entretanto, en medio de la campaña que tuvo dos vueltas y las semanas previas al acto de juramentación, la percepción ciudadana sobre Petro ha mejorado de manera notable. De acuerdo con reciente encuesta de la firma Invamer, Petro iniciará su mandato con 64% de aprobación, una mejoría sustantiva si se compara con el 42% que registraba en marzo pasado, cuando se realizaron las elecciones primarias y fue electo como candidato de la coalición de izquierda Pacto Histórico.

La politóloga Riveros, por su parte, destaca que ha conformado una nueva coalición al inicio del gobierno de Petro por las alianzas que ha tejido con factores del centro político, así como con Liberales e incluso con el partido de la U, que se creó en su momento para apoyar al entonces presidente Álvaro Uribe en 2005, cuando buscaba su relección.

A juicio de esta analista, entre los principales riesgos que enfrenta la nueva presidencia de Petro está promover una asamblea constituyente para derogar la actual carta magna de 1991, que precisamente surgió fruto de la desmovilización armada entonces del M19 y de un reacomodo institucional importante.

“Colombia lo que necesita es que se cumpla con la constitución de 1991”, enfatiza desde Bogotá.

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