Opinión

¿Se acaba el país este 10 de enero?

Parece de perogrullo pero debe decirse en medio de tanto mensaje apocalíptico. El 10 de enero será, con certeza, una fecha parteaguas en lo que viene siendo ya una larga lucha por la recuperación democrática de Venezuela, pero lejos está esa fecha en ser un momento definitivo de nuestra historia política

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Partiendo de una visión realista, el país no se acaba el 10 de enero de 2025. Los procesos políticos no se detienen o se acaban en una fecha determinada, al contrario como lo que ya vivió la mal llamada IV República, ese período entre 1958 y 1998, se van sumando sucesos, hechos y situaciones que luego en perspectiva histórica permiten sostener que hubo un proceso de cambio

Venezuela está inmersa en un proceso de cambio. Los resultados electorales del 28 de julio de 2024 hablan de que esa apuesta amplia, mayoritaria en verdad, por el cambio no distingue zonas geográficas, clases sociales, género o edad. Así las cosas, sea lo que termine ocurriendo este 10 de enero, el proceso de cambio que late con fuerza entre los venezolanos seguirá siendo un protagonista a lo largo de este 2025.

Es decir, el 10 de enero no llegará a su fin, ese día, la larga caminata de la sociedad venezolana en pos de recuperar un modelo democrático, en el que se respete el Estado de derecho y que sea el pan de cada día la pluralidad política e ideológica continuará. Es muy seguro que el 11 y el 12 de enero, y los días subsiguientes habrá que seguir demandando libertad en Venezuela.

El control institucional que tiene el gobierno de Nicolás Maduro, especialmente teniendo una -hasta ahora- férrea lealtad militar, es la base para proyectar como el escenario más probable que el actual gobernante venezolano sea juramentado este 10 de enero. Esto, en sí, será el resultado de la decisión de los poderes públicos y el alto gobierno que jugaron cerrado en torno a Maduro la noche del 28 de julio. No es una sorpresa que quienes le proclamaron ganador hace algo más de cinco meses, ahora ratifiquen ese apoyo.

Hasta ahora, de la información que circula públicamente en Venezuela, no existen señales palpables de que esté en gestación o a punto de ocurrir un quiebre en eso que el chavismo suele llamar la unión cívico-militar, a la que se ha añadido la palabra policial en el marco de la represión masiva ejecutada tras el 28 de julio.

¿Se acabará la lucha democrática y la sociedad va a tirar la toalla si Maduro es juramentado por una Asamblea Nacional controlada por sus partidarios como “presidente constitucional”? La respuesta es muy clara, especialmente cuando en este contexto la principal representación opositora, como sin duda lo es María Corina Machado, es una mujer que durante cerca de un cuarto de siglo ha sido una figura pública beligerante e intransigente ante el chavismo.

Ciertamente muchos procesos de transición democrática concluyen en torno a una fecha, pero esta no es seleccionada de antemano, pasa a ser la fecha definitiva a posteriori. En el caso venezolano, en este aquí y ahora, las y los venezolanos deben pensar más en que lo que sea que ocurra este 10 de enero, esto formará parte de un tejido a favor del cambio, incluso si se impone una usurpación abierta del poder. La expectativa de una salida cinematográfica al estilo Hollywood no es probablemente lo que vamos a presenciar, cuando finalmente se materialice la apuesta de la mayoría de la sociedad por el cambio.

Quienes están en el poder controlan efectivamente el aparato institucional, y muy importante, la fuerza represiva, pero en la acera de enfrente se está ante un liderazgo terco en su apuesta por la democracia. Un liderazgo como el de Machado, además, simboliza compromiso y resistencia.

No existe una bola de cristal, tal cosa no existe en las dinámicas sociopolíticas, pero ciertamente ante el poder basado en las armas y la represión, del otro lado ha privado un mensaje que apela al factor sorpresa en torno al 10 de enero.

Eso puede ser un arma de doble filo, en caso de que no se logre una acción política de impacto en esa fecha ¿cómo será la reacción de la sociedad? ¿Qué respuesta se le dará al ciudadano comprometido con el cambio para que siga su vida el día 11 de enero?

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