Opinión

Fracaso de la Vinotinto Sub-20: el país espera una explicación

La eliminación ante Paraguay es un punto de quiebre. Algo no está funcionando con el cuerpo técnico argentino que en esta categoría representa Ricardo Valiño. Urge explicaciones profundas ante este fracaso

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En el fútbol se puede ganar, perder o empatar. Hasta los mejores equipos han decepcionado, como Alemania que fue eliminado no una, sino dos veces en la primera ronda de los dos campeonatos mundiales recientes. Aún así, cumplieron con llegar a la fase final del clico clasificatorio, donde se enfrenta a la elite. Caer en un Sudamericano, con rivales en condiciones desventajosas, tras una preparación de más de un año y actuando como local, es otra cosa.

Y esa otra cosa tiene a la comunidad futbolera venezolana de cabeza, despierta y con una inmensa resaca sin cerveza ingerida. La derrota ante Paraguay, que días antes se había quedado sin técnico tras el despido de Aldo Duscher por la goleada ante Uruguay (6-0) y un enfrentamiento con la prensa, sentenció a la delegación criolla este miércoles.

Para este Sudamericano, que se jugaba en casa, Ricardo Valiño llegaba con elementos conocidos de la Sub-17 (Leenhan Romero, Alejandro Cichero, Yiando Rapp….); la experiencia de jugadores probados en ligas competitivas, como Tuti Andrade (Fortaleza/Brasil) y Nicolas Profeta (Deportivo Cali), y un supuesto blindaje de los llamaos «eurotintos», jóvenes que fueron llamados por su vinculación sanguínea con el país. La conclusión era que al pertenecer a las inferiores de clubes europeos (Luis Balbo, Daniele Quieto, Alessandro Milani…) eran mejores que los de primera división nacional. ¿El resultado? Eliminación en primera ronda con un partido pendiente por cumplir.

El enorme fracaso de Valiño y cuerpo técnico no solo se evidencia en la fulminante despedida de un campeonato organizado en un país con serios problemas económicos (lo cual de por sí debería llamar la atención sobre las prioridades). El fracaso se establece por la forma en que se despide: incapaz de generar peligro en el área rival. Venezuela necesitaba al menos empatar para jugarse la clasificación ante Uruguay y no pudo disparar al arco que defendió Facundo Insfrán, en todo el segundo tiempo.

Debemos subrayarlo: jugando en casa, contra un equipo sin técnico (el interino tuvo dos días para preparar el encuentro), que venía de recibir 6 goles en el choque previo y no se pudo disparar medianamente decente entre los tres palos. La derrota ante Chile tuvo algo de ello. De hecho el mejor jugador contra estas dos selecciones fue Samuel Aspajo. Gracias a este buen portero, las derrotas no se contaron por goleadas.

Venezuela solo pudo superar a Perú, un equipo eliminado de manera prematura, que mostró demasiadas carencias, tantas como para llevarse el mote del peor de los dos grupos. Y aquí tenemos que detenernos, porque a Valiño le armaron la llave. No tenía que enfrentar ni a Argentina, Brasil o Colombia. Solo tenía que abrochar el tercer puesto y…. ¿Y?

Si algo hemos repetido hasta la saciedad desde esta esquina es que es imposible saber cómo madurarán los jóvenes. Decir que esta, aquella o cualquier generación será «la que nos llevará» a un Mundial es una síntesis que no alberga ninguna base científica. Después de clasificaciones a mundiales juveniles y un segundo lugar en un torneo universal, deberíamos entenderlo. No hay manera de garantizar que la joven estrella de hoy lo seguirá siendo mañana. Sin embargo, en esta Sub-20 hay buenos jugadores.

No obstante, la calidad necesita ser potenciada. De nada te vale tener a Tuti Anfdrade recorriendo 20 metros si no tiene con quien asociarse. O si debe pegarse a la banda para recibir un balón disparado desde la defensa, lo que limita su accionar. Hay demasiada evidencia de que Valiño nunca supo qué hacer cuando se requería hacer lo más mínimo para encontrar el arco rival y los jugadores quedaban retratados en la foto.

Si reducimos el fútbol a tirar centros al área o buscar a un delantero con pases largos, podemos concluir que cualquiera podría ser técnico. Se supone que los módulos y los amistosos le dieron a Valiño y su gente una base para al menos superar la primera fase del Sudamericano. ¿Qué pasó? ¿Por qué no sucedió? Esas son preguntas que la Federación Venezolana de Fútbol debería hacerle a este cuerpo técnico y, por la transparencia y respeto al aficionado, las respuestas deberían hacerse públicas.

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