Opinión

"La madre de las estafas": cuando quien te roba también te dio la vida

El nuevo True Crime de moda, disponible en Netflix, trae un giro de tuerca más que interesante. ¿Puede una madre estafar a su propio hijo?

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La madre de las estafas

«La madre de las estafas», «Con Mum» en su título original, es uno de los nuevos vicios de los amantes de los crímenes reales o True Crime que tanto éxito le han dado a Netflix. En esta oportunidad, el estafador no es un multimillonario, joven y atractivo o una persona que se esconde detrás de una computadora, sino un lazo familiar. Y esa rareza convierte a este documental en un trabajo curioso.

Narrado casi por completo por  Graham Hornigold, chef de recorrida trayectoria, asesor de restaurantes con estrellas Michelin y de presencia constante en programas como Masterchef: The Professionals, «La madre de las estafas» nos pone de inmediato en una situación límite: ¿qué harías si después de 45 años recibes un email de una mujer que dice ser tu madre?

La mujer en cuestión es Dionne, quien asegura sufrir de un tumor cerebral y cáncer de médula ósea. Como le queda poco tiempo de vida, decide poner su vida en orden y esto significa no solo presentarse ante su hijo, Graham, sino dejarle una herencia millonaria. Porque hete aquí el gran plot twist de esta película: Dionne es, además, la hija ilegítima del ex sultán de Brunéi.

Es probable que al terminar de leer el párrafo anterior, si tienes cierta edad, el caso te recuerde al correo del africano que estaba buscando a quién dejarle su fortuna o, como mínimo, hayas levantado una ceja como un simple reflejo de incredulidad. No obstante, juicios aparte, lo que «La madre de las estafas» pone en relieve es la importancia del sentido de pertenencia en nuestras vidas: ¿quiénes somos? ¿De dónde venimos?

Es obvio que Graham Hornigold tuvo una buena educación, que era amado y su futuro no podría ser más prometedor: un hijo venía en camino cuando recibió ese correo que le cambiaría la vida. Sin embargo, antes de criticarlo, debemos ponernos en los pies de un hombre que nació en una base del ejército británico en Alemania en 1974.

Graham no sabía nada de su progenitora. Su padre nunca la mencionó. Es natural, por lo tanto, hacerse preguntas al respecto. Y si esa persona que te dio la vida aparece de repente, cuando estás a punto de convertirte en padre, es comprensible que las banderas rojas sean ignoradas. Lo que sucede después del encuentro no lo narraremos, pero hay un mensaje final que sí podemos compartir: no todas las familias se parecen y hay amigos que terminan siendo más importantes que la propia sangre. Gracias a ellos, todo se supera, hasta una estafa de tu propia madre.

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