Opinión

Elecciones del 25M entre una oposición dividida y partidos confiscados

De forma recurrente el chavismo ha tenido figuras secundarias o de relleno participando en los diferentes procesos electorales: la llamada oposición leal. Sin embargo, de cara al 25M la gran novedad es la decisión de participar de figuras que fueron parte neurálgica de la antigua MUD como Henrique Capriles, Jesús Chúo Torrealba y Manuel Rosales

Publicidad

Oficialmente, este 29 de abril dio inicio en Venezuela la campaña para las elecciones regionales y parlamentarias del 25 de mayo, donde se elegirán gobernadores y diputados de la Asamblea Nacional. Un aspecto destacado es que la mayoría de los partidos participantes han sido intervenidos judicialmente o aprobados de manera expedita por el chavismo en el poder.

Las elecciones se ven marcadas por la división opositora, agudizada por la participación de figuras como Henrique Capriles, quien busca una diputación tras la sorpresiva habilitación política y la legalización exprés de su partido, Unidad y Cambio. En contraste, María Corina Machado rechaza el proceso.

A esto se suman irregularidades, como la intervención de partidos clave de la oposición (Primero Justicia, Voluntad Popular y Acción Democrática), cuyas tarjetas y siglas han sido entregadas a figuras afines al régimen de Nicolás Maduro, en reemplazo de los liderazgos opositores al frente de esas agrupaciones.

Para María Corina Machado, no hay espacio para las dudas. No se debe acudir a las urnas hasta no hacer valer el triunfo, que justamente la unidad opositora logró documentar en las elecciones presidenciales del 28 de julio del año pasado, al recopilar poco más del 83% de las actas electorales que mostraron un triunfo 70-30 del exdiplomático Edmundo González Urrutia sobre el gobernante Nicolás Maduro.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que deberían ser autónomos según la Constitución, han actuado en conjunto para crear un aparente pluralismo político, que sólo busca favorecer a quienes ocupan el poder.

Sin embargo, según el periodista Eugenio Martínez, experto en temas electorales, tal diversidad electoral no existe, dado que muchas de las organizaciones en el tarjetón son «tarjetas confiscadas» por el TSJ o aprobadas de forma exprés por el CNE.

Entre los partidos opositores que apoyaron la candidatura de Edmundo González Urrutia en 2024 solo Un Nuevo Tiempo, liderado por Manuel Rosales, mantiene su estructura y participará el 25M.

La decisión del chavismo de no reconocer el triunfo opositor en las presidenciales del 28 de julio de 2024 marcó un quiebre en la oposición democrática, que ahora enfrenta una fractura evidente. La tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), símbolo de unidad opositora, no participará, mientras que otra tarjeta que sí estuvo en 2024 y quería participar en este 2025, la del Movimiento por Venezuela (MPV), no fue admitida.

Además, partidos históricamente chavistas, como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), Tupamaro y Patria Para Todos (PPT), fueron intervenidos previamente, entregando sus siglas a personas cercanas al poder que encabeza Nicolás Maduro. Organizaciones progresistas como Movimiento Electoral del Pueblo (MEP) y Podemos también sufrieron procesos similares entre 2015 y 2020.

Nuevos partidos chavistas

El panorama incluye partidos de reciente creación, como Somos Venezuela, ligado a Delcy Rodríguez, y otros aprobados rápidamente para respaldar a Maduro en 2024, como los Partidos Verde y Futuro, vinculados a Héctor Rodríguez. Según Martínez, desde 2016 el CNE ha relajado los criterios para la constitución de partidos, facilitando la manipulación del ecosistema político para el 25 de mayo.

El oficialista Partido Socialista Unido de la Venezuela (PSUV) se mantiene como una referencia inalterable en el tarjetón del 25M, pese a la histórica derrota que toda la sociedad presenció en los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024.

Finalmente, un asunto no menor en torno al 25M ha sido la renuncia de Omar Barboza. Las elecciones que tendrán lugar el último domingo de mayo oficializan la fractura en lo que una vez conocimos como unidad democrática.

La desaparición de la MUD, también por divergencias, y la posterior constitución de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD), no fue solo un cambio de siglas. A todo esto, se suma la decisión reciente del secretario de la PUD, Omar Barboza, de renunciar y manifestar públicamente su malestar por la falta de voluntad para reconstruir una estrategia de consenso. Así vamos hacia el 25 de mayo.

Publicidad
Publicidad