Opinión

¿Qué se juega Henrique Capriles al participar en las elecciones del 25M?

Para algunos medios de prensa, en América Latina, lo más relevante en torno a las elecciones previstas para este 25 de mayo en Venezuela tal vez sea la decisión de Henrique Capriles de presentarse como candidato a diputado, lo cual es obviamente un cargo menor para quien aspiró dos veces a la presidencia. ¿Qué es lo que busca con una jugada política tan arriesgada?

Publicidad

Este 25 de mayo en Venezuela tendrán lugar unas elecciones regionales y parlamentarias que de entrada se prevé estén signadas por la baja participación y la apatía de la mayoría de venezolanos. La no resolución de la crisis política justamente votando masivamente a favor del cambio, el 28 de julio de 2024, junto a la represión posterior que ocurrió en el país, siguen gravitando en el alma colectiva del venezolano.

Que el chavismo haya decidido seguir adelante con unas elecciones con el mismo Consejo Nacional Electoral que no reconoció lo ocurrido en las urnas el 28J no es noticia, tampoco es novedad que haya una participación de lo que analistas han dado en llamar “la oposición leal”. Lo más prominente del 25M, y así lo reseñan diversos medios de prensa latinoamericanos es la inscripción de Henrique Capriles como candidato a diputado.

Capriles, exgobernador de Miranda, dos veces candidato presidencial y figura prominente de la oposición venezolana decidió participar en contra de la decisión de la Plataforma Unitaria Democrática (heredera de la MUD que fue clave en su vida política) y también a contravía de lo que decidió el partido político que ayudó a fundar, Primero Justicia.

Con este telón de fondo es válido preguntarse: ¿qué gana y qué pierde Capriles al participar en estos comicios? Se trata, de entrada, de una apuesta política de alto riesgo en un escenario donde la legitimidad del proceso electoral está en entredicho.

Lo que gana Capriles al participar

En primer término, puede apuntarse la recuperación de un espacio político institucional. Capriles, inhabilitado políticamente desde 2017 por el chavismo, ha sido sorpresivamente habilitado para participar en estas elecciones. Esta candidatura le permite regresar a la arena institucional, específicamente a la Asamblea Nacional, donde aspira a ser, según ha sostenido, “la voz de los que no tienen voz”.

Si llegase a ser electo diputado, dentro de un parlamento dominado ampliamente por los adeptos al gobierno de Nicolás Maduro, su voz podría resaltar desde la Asamblea Nacional. Este retorno a la política formal le podría otorgar una plataforma para mantener relevancia y evitar caer en la irrelevancia política.

herinque Capriles

Su participación en las elecciones del 25M refuerza su narrativa de resistencia electoral. Ciertamente Capriles ha llamado a participar siempre en todas las elecciones que han tenido lugar bajo el chavismo, a excepción de las de 2005. El ahora candidato a diputado ha defendido la participación electoral como un “acto de rebeldía” en el contexto actual de Venezuela.

Con su candidatura y su salida de PJ, asimismo, Capriles parece apostar a la construcción de una alternativa opositora moderada. La creación de la Red Decide (Defensa Ciudadana de la Democracia), junto a figuras como Henri Falcón y Jesús Chúo Torrealba, posiciona a Capriles como referente de un sector opositor que apuesta por la participación electoral y rechaza las sanciones internacionales.

Esto podría granjearle el respaldo de actores internacionales que prefieren soluciones negociadas como salida a la crisis venezolana, partiendo de que el chavismo es un interlocutor dado que ocupa de facto el poder.

Lo que pierde Capriles al participar

La decisión del dos veces candidato presidencial de la MUD de participar este 25M le costó su expulsión del partido Primero Justicia, y también fue execrado de la PUD, acusado de traicionar la unidad opositora y negociar con el chavismo. Esta ruptura lo aleja del espacio unitario prodemocracia legítimo para buena parte de la comunidad internacional y ratifica sus históricas diferencias con María Corina Machado, que es hoy el principal referente tras el 28J.

Es notable, si nos guiamos por las redes sociales, la fractura en la base política de Capriles, a quien ahora se le señala de “colaboracionista” con el régimen, una etiqueta que podría dañar su credibilidad en el largo plazo, más allá del 25M.

En tanto, el clima de desinterés y apatía que rodea a estas elecciones de diputados, gobernadores y cuerpos legislativos estadales apunta a una elevada abstención, en la que se reúnen un abstencionismo histórico para cualquier elección que no sea presidencial en Venezuela, junto al llamado abierto de MCM de no participar.

Según encuestas de Delphos, la coalición de Un Nuevo Tiempo (Manuel Rosales) y Unidad y Cambio, liderada por Capriles, cuenta con solo un 13,8% de intención de voto, frente a un chavismo que podría dominar entre el 80% y 90% de la Asamblea Nacional.

Si Capriles y Rosales terminan siendo derrotados, con un chavismo que no deje espacio alguno para esa oposición moderada, se reforzaría la narrativa de que la participación electoral es inútil. Esto hundiría aún más la posición política del ex gobernador de Miranda.

Finalmente, Capriles enfrenta como gran riesgo la posibilidad de una pérdida de capital político a largo plazo. Aunque él busca presentarse como una voz de resistencia, su participación podría terminar siendo percibida como una rendición ante un sistema que no respeta la voluntad popular, especialmente tras el 28J.

Si el chavismo consolida su dominio este 25M, como se espera, aun ganando una diputación, Capriles podría quedar atrapado en una Asamblea Nacional irrelevante, sin capacidad real de incidir, lo que limitaría su proyección como líder opositor en el futuro.

Así que su apuesta ha sido arriesgada y teniendo la experiencia que tiene, Capriles seguramente revisó estos mismos escenarios y otros más, pero aún así decidió participar. El tiempo nos dirá, y tal vez sea en breve, si erró en esta jugada política de alto riesgo.

Publicidad
Publicidad