Opinión

María Corina y Edmundo, a esperar sentados

Se impone la narrativa de que Donald Trump echó a un lado a María Corina Machado y a Edmundo González. Y es verdad que por lo que se ve, no están en sus planes inmediatos. Pero esta nueva realidad apenas comienza

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Edmundo González María corina Machado

El poder político parece cada vez más lejos para la esperada dupla María Corina y Edmundo. Ya quedó claro que eso no está en los planes inmediatos de Donald Trump. Y no se sabe ni siquiera si lo contempla en su agenda futura. La película que se hicieron muchos desde que hace más de tres meses el Caribe comenzó a llenarse de barcos de guerra, rebasó las expectativas con el episodio de la madrugada del 3 de enero. Pero los guionistas entendieron que había que alargar la trama y lo que sea que vaya a ocurrir en el desenlace es algo que se escribe a diario, pero entre muchas manos.

Así es la vida real, esto no es Netflix.

En ese contexto cruel de la vida misma, más allá de los chismes e intrigas que “personas familiarizadas con el asunto” deslizan a través de medios como el New York Times, está más o menos claro el hecho de que en el plan de Trump la elección del 28 de julio de 2024 no cuenta: eso le permite argumentar la invalidez de la condición presidencial de Maduro, pero al mismo tiempo anula el reclamo de victoria de Edmundo González y María Corina.

Hay muchos otros elementos en juego, claro. Y no hay que ser muy perspicaz para saber que ciertamente Edmundo y María Corina no durarían ni 72 horas en Miraflores y que si de verdad se quiere lograr una transición, el nuevo jefazo del barrio tiene que pactar con los locales, aunque es seguro que no van a cumplir lo acordado y aunque de tanto en tanto les toque a todos mostrarse los dientes.

Ahí se tranca la puerta para María Corina y Edmundo. No hay que despreciar su capacidad de elaborar estrategias y ponerlas en práctica, pero la posición de hoy los deja en pausa y con la perspectiva -en el mejor de los casos- de tener que volver a contarse en alguna futura elección: “Para nosotros la única transición posible pasa por aceptar el mandato del 28 de julio y liberar inmediatamente a todos los presos políticos”, dijo Pedro Urruchurtu de acuerdo a una cita posteada por el Comando Con Venezuela.

El director de asuntos internacionales del Comando concentró en un par de líneas el punto de choque fundamental con lo que sea que haya en la cabeza impredecible de Trump: sobre los presos políticos no tienen mucha prisa en Washington, están más apurados con el petróleo y acerca del 28, es evidente que corre alto riesgo de convertirse en una subtrama que funcionará para explicar y sustentar muchas cosas, pero no para pasar directo a Miraflores. Y un vistazo a los mensajes del Comando con Vzla muestra que la reivindicación de esa elección sigue siendo el mensaje central del discurso.

No hay que perder de vista, sin embargo, que esto apenas comienza. La realidad cambió para todos hace nada, hace apenas un parpadeo.

Nos espera un año largo y con mucha zozobra en el que cada día nos acostaremos a dormir sin certezas sobre el país, sabiendo que puede pasar esto y lo otro porque nadie se come ese cuento de que estamos en normalidad después de que meten una docena de helicópteros de guerra en el valle de Caracas, se llevan a las dos personas más protegidas de la nación, flota en el ambiente el tufo de una traición ante la que se están haciendo los locos, hay tres o cuatro gringos que dicen que mandan en Venezuela aunque no podrían distinguir Chacao de Chacaíto y así como hoy los metieron en el congelador, quizás en una vuelta sorpresiva -o no tanto- les toque reincorporarse a la trama en mejores condiciones y ella tenga la oportunidad de lanzar otro “se los dije”, pero en inglés.

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