La crisis eléctrica, en serio
La crisis eléctrica que padecemos en Venezuela es vieja y cada “solución” anunciada ha fracasado. Es mucho lo que hace falta para empezar a ver resultados

La crisis eléctrica que padecemos en Venezuela es vieja y cada “solución” anunciada ha fracasado. Es mucho lo que hace falta para empezar a ver resultados

Cuatro veces se ha ido la luz en mi oficina mientras preparaba esta nota. La computadora se apaga e Internet se interrumpe. Las fluctuaciones que los legos como yo llamamos coloquialmente “bajones” son cada vez más frecuentes en Caracas donde, comparados con las regiones, seguimos “caballo blanco” como decían en mi casa cuando creíamos que nuestra situación era mejor que la de otros.
En Lara, mi región, los cortes son diarios por varias horas, con evidente daño al trabajo, la economía y, en fin, la vida de todos.
Un creciente racionamiento cuya racionalidad es desconocida por el público salvo ocasionales pretextos para justificar una crisis que va larga en vez de afrontarla y resolverla, afecta por el Occidente a Zulia y los Andes; Apure, Portuguesa, Cojedes y Guárico en los Llanos y la región Central. Pero me entero que Oriente ya no se escapa. Cortes prolongados en Anzoátegui y Sucre, con característicos bajones constantes en Puerto La Cruz; en Maturín abundan bajones y cortes no programados y en Margarita, cortes frecuentes y prolongados.
Irónico es que en Bolívar, la región de los grandes complejos hidroeléctricos, sufran largos apagones y padezcan racionamiento. En la zona minera del Sur del estado hay cortes de hasta veinte horas y el colmo de la ironía es que en San Félix y Puerto Ordaz, entre el Orinoco y el Caroní, cerquita de Guri y de Macagua, la luz se interrumpe varias veces al día.
No hace tanto Corpoelec anunció que la demanda eléctrica nacional había llegado a la cifra récord de 16.030 MW, pero cómo se hace, uno recuerda que en marzo dijeron que la demanda alcanzaba 14.500 MW y caramba, que en cinco meses haya aumentado 1.530 MW parece demasiado. Soy, como todos, usuario, no experto, pero procuro estar informado y pregunto a los que saben. Lo hice y la respuesta fue lógica: Ese estimado “no es realista”.
Se sabe que nuestro déficit está entre 2.000 y 2.500 MW y que su tendencia es a subir. Si por el “Súper Niño”, el verano de octubre a abril del año que viene va a ser más seco, claro que va a incidir pero, ojo, que el clima no se convierta en otra excusa, como antes las iguanas o muchas veces sabotajes denunciados y jamás demostrados ¿Se acuerdan de aquel anuncio de militarizar las estaciones de transmisión y las líneas?
Esta crisis eléctrica es ya vieja, cada “solución” anunciada ha fracasado, incluida la de crear ministerios (energía eléctrica, agua, prisiones), los decretos de emergencia eléctrica que empezaron el febrero de 2010 ¡hace dieciséis años! y se destinaron 42.000 millones de dólares.
La verdad, dicen los que saben, es que se han incumplido los planes de desarrollo y olvidado tanto la planificación como las rutinas de mantenimiento, se ha perdido personal gerencial y técnico calificado y desprofesionalizado la gerencia. Con más ideología que conocimiento y sentido común, se legisló en 2010.
Antes, en 2007 se había creado Corpoelec para centralizar en un ente gubernamental la generación, transmisión, distribución y comercialización que hacían catorce empresas públicas y privadas en el país y como está demostrado, no puede con eso. De aquellos polvos vienen estos lodos.
Quienes gobiernan hoy, la mayoría de los cuales nos vienen gobernando en las últimas tres décadas, conscientes del fracaso, aunque no lo reconozcan, no están de brazos cruzados. Intentan arreglar la situación con el proyecto de reforma de la ley de 2010, aprobado en primera discusión en marzo sin que avance para poder corregir sus deficiencias, con los contratos a la argentina IMPSA para instalar turbinas en Tocoma y modernizar las de Macagua y a General Electric Vernova para recuperar 1.000 MW en dos años (conste que paso por alto la falta de transparencia y otros detalles importantes) y con la autorización a las petroleras a instalar plantas de generación en la Ley de Hidrocarburos.
Pero estemos claros, que se traguen una buena dosis de sus propias palabras no basta. Nada de eso es a corto plazo y para superar de verdad la crisis eléctrica hacen falta inversiones grandes durante varios años, incorporar al sector privado, recuperar personal gerencial, profesional y técnico emigrado y formar personal, traer del exterior empresas calificadas, incorporar nuevas tecnologías en toda la cadena y afrontar los costos con realismo que implica financiamiento externo y ajustes tarifarios, sabiendo que habrá que subsidiar a los sectores vulnerables que en estos veintisiete años se han multiplicado y extendido.