Política

Nuestro hombre en Caracas: ¿qué se sabe de Jorge Luis Mayo Fernández, el nuevo embajador cubano?

“Nuestro hombre en La Habana”, novela escrita por Graham Greene, es una sátira sobre el espionaje en los tiempos duros de la Guerra Fría. Desde entonces se hacen juegos de palabras con su título para las historias sobre espías. Y la de Mayo Fernández es una

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Jorge Luis Mayo Fernández, hasta ahora embajador de Cuba en Nicaragua y anteriormente con una larga estadía como diplomático cubano en Venezuela, regresa a nuestro país como máximo representante de la isla ante el gobierno de Nicolás Maduro. En cualquier contexto es una posición estratégica para ambos países, pero en la actual coyuntura resulta más llamativa su designación.

Medios de prensa cubana que operan desde exilio como Diario de Cuba, CiberCuba y Martí Noticias destacaron que existen diversos señalamientos en contra de Mayo Fernández, a quienes iniciativas de derechos humanos en Cuba acusan de ser parte del aparato represivo y personal de inteligencia.

Junto a esto, de por sí preocupante, destaca que su designación haya ocurrido en medio de un pico en la diatriba entre Venezuela y Estados Unidos, tras los anuncios del envío de buques y uniformados al sur del Mar Caribe, con la agenda pública de combatir el narcotráfico y siendo en la práctica una medida de presión de la administración de Donald Trump sobre el gobernante Nicolás Maduro.

La Gaceta Oficial de la República de Cuba confirmó este 22 de agosto que Mayo Fernández reemplaza a Dagoberto Rodríguez Barrera, quien finalizó su misión diplomática en Caracas. Una semana antes se había conocido desde Washington sobre el primer envío de buques y el mismo día en que se publicó la designación oficial, Trinidad y Tobago daba un paso al frente para respaldar la política de EEUU de “combatir al cartel de los soles” y el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmaba que se prepara una coalición internacional, a la que luego se sumaron –por ahora- Paraguay, Argentina, Curazao y República Dominicana.

De acuerdo con Diario de Cuba, Mayo Fernández cuenta con estatus diplomático, pero no es en sentido estricto un personal de relaciones exteriores. Según este medio del exilio cubano, se trata de una cobertura para quien en realidad es oficial de alto rango de la Dirección de Inteligencia (G2) de Cuba.

CiberCuba, por su parte, sostiene que sobre el nuevo embajador cubano en Venezuela recaen acusaciones de espionaje, persecución política y participación en mecanismos de represión.  

Mayo Fernández, está reseñado en el portal de derechos humanos “Represores Cubanos”, en el cual se han listado los nombres y datos de figuras del castrismo involucradas directamente en la represión, de acuerdo a cubanos en el exilio y testimonios de ex presos políticos y antiguos agentes de inteligencia que desertaron de Cuba.

La carrera diplomática de Mayo Fernández abarca más de dos décadas. Entre 1999 y 2000, el nuevo embajador en Caracas estuvo asignado a la misión de Cuba ante las Naciones Unidas en Nueva York. Posteriormente, entre 2004 y 2008, según reseña de Diario de Cuba, sirvió en la Embajada de Cuba en Argentina, un período en el que habría participado en el monitoreo y asesoramiento a movimientos afines al régimen cubano, en los años en que el Kirchnerismo gobernaba con amplios poderes.

En el hilo de su carrera sigue luego su prologada presencia en Venezuela. Entre 2010 y 2016, estuvo destacado en Caracas, donde desempeñó un rol crucial en la coordinación de programas como la Misión Médica Cubana y la Misión Barrio Adentro, dentro de las cuales no sólo se realizaban labores sociales, sino que habrían servido de fachada –según Martí Noticias– para la presencia de agentes cubanos en diversos lugares del país.

La estadía de Mayo Fernández en Caracas coincidió con la primera ola represiva de envergadura llevada adelante por el gobierno de Nicolás Maduro en 2014. Aquellos sucesos justamente fueron los primeros en ser admitidos como parte de la investigación de la Corte Penal Internacional para establecer responsabilidades por delitos de lesa humanidad.

En paralelo, informes de la Misión de Determinación de los Hechos documentaron que en ese momento se hizo notable “un modus operandi” del esquema represivo cubano en Venezuela, según Francisco Cox, quien forma parte de ese equipo expertos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Si bien no existen denuncias directas en contra de Mayo Fernández, diversos testimonios recabados por la misión de la ONU fueron concluyentes sobre la asistencia cubana en materia de represión en Venezuela en los dos picos represivos masivos de 2014 y 2017, que son ahora motivo de procesos tanto por la CPI como por la justicia argentina.

En 2021, Mayo Fernández fue nombrado embajador de Cuba en Nicaragua, un cargo que ocupó hasta su reciente traslado a Caracas. Su tiempo en Managua coincide con una oleada de detenciones políticas muy simbólicas (sacerdotes, ex candidatos presidenciales, periodistas, activistas de la sociedad civil) que tuvo lugar entre 2021 y 2022, y según CiberCuba su presencia en el país centroamericano fortaleció los lazos en materia de seguridad e inteligencia entre el régimen cubano y el gobierno de Daniel Ortega, otro aliado clave de La Habana en la región.

De acuerdo con testimonios de desertores de la inteligencia cubana que destaca América Teve, desde Miami, se ha identificado a Mayo Fernández como un oficial activo del departamento M-II, encargado de coordinar operaciones en América Latina. Estas operaciones incluyen la vigilancia de disidentes, el asesoramiento en técnicas de represión y la infiltración en instituciones gubernamentales de los países de destino.

Un análisis conducido por la periodista Camila Acosta, desde La Habana para CubaNet, subrayó la presencia de agentes cubanos en Venezuela, integrados en instituciones gubernamentales y militares. Una investigación de la agencia Reuters ese mismo año coincide en confirmarlo.

En ese 2019, en el contexto del escenario de la aspiración a una transición democrática con Juan Guaidó a la cabeza, la agencia Reuters dio cuenta de que Cuba había proporcionado apoyo de inteligencia a Venezuela durante años, ayudando primero a Chávez y luego a Nicolás Maduro a sofocar el disenso en las fuerzas armadas y en la sociedad:

“Según los documentos revisados ​​por Reuters, los acuerdos, firmados en mayo de 2008, permitieron a las fuerzas armadas de Cuba:


• Entrenar a soldados en Venezuela.
• Revisar y reestructurar partes del ejército venezolano.
• Entrenar agentes de inteligencia venezolanos en La Habana.
• Cambiar la misión del servicio de inteligencia de espiar a rivales extranjeros a la de vigilar a los propios soldados, oficiales e incluso comandantes de alto rango”.

Aunque el informe no menciona directamente a Mayo Fernández, su rol en Caracas durante ese período coincide con las descripciones de funcionarios cubanos que asesoraban en vigilancia, escuchas electrónicas y control interno de las fuerzas militares venezolanas.

Estas actividades, según analistas como Harold Trinkunas del Centro para la Seguridad y Cooperación Internacional de la Universidad de Stanford, han sido fundamentales para el sostenimiento en el poder de Nicolás Maduro.

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