Política

Delcy Rodríguez reconfigura su gabinete: un “quién es quién” de los nombramientos

En medio de un día de asueto por el título mundial de béisbol, Delcy Rodríguez anunció sus más audaces movimientos en el gabinete de gobierno

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Venezuela amaneció este miércoles en una especie de letargo colectivo. Tras las emotivas celebraciones por la victoria de la selección nacional en el Clásico Mundial de Béisbol, el país parecía haber entrado en modo pausa. En medio de ese ambiente festivo y distendido, la presidenta encargada Delcy Rodríguez irrumpió con una ráfaga de decretos presidenciales: en pocas horas anunció la designación de siete nuevos ministros, así como de dos figuras clave de su propio círculo de seguridad.

El mensaje del 18 de marzo parece claro: mientras el pueblo celebra, el gobierno sigue moviendo piezas. A continuación, un perfil de cada uno de los nombrados, su trayectoria y el posible significado de su designación en el actual contexto de “convivencia democrática” que promete la presidenta encargada.

  • Ministro de Defensa: Gustavo González López. El general Gustavo González López regresa al primer plano como titular de la cartera militar. No es un desconocido: dirigió el SEBIN entre 2014-2018 y 2019-2024, y desde enero de este año ya controlaba la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y la Guardia de Honor Presidencial, siendo el primer nombramiento de Delcy Rodríguez una vez se formalizó su presidencia. González López es egresado de la promoción “Yaracuy” de la Academia Militar y ha sido señalado por la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU como parte de la cadena de mando responsable de graves violaciones a los derechos humanos. Con su ascenso, la mandataria parece cruzar una línea roja, pero en el fondo ha privilegiado la confianza que le transmite este general.
  • Ministro de Vivienda y Hábitat: Jorge Márquez Monsalve. Militar de carrera y exministro de Energía Eléctrica, el mayor general Jorge Márquez Monsalve pasa ahora a encabezar una suerte de pulpo burocrático: Ministerio de Vivienda. Es uno de los “hijos” del Plan Gran Misión Vivienda Venezuela, programa estrella del chavismo. Márquez, ingeniero de sistemas graduado en la Universidad Politécnica Territorial de Caracas, ha estado en diversos cargos. Su llegada a Vivienda se interpreta como una apuesta por “agilizar” la entrega de hogares y la regularización de barrios, en un momento en que el gobierno necesita mostrar resultados tangibles en materia social.
  • Ministro del Trabajo: Carlos Alexis Castillo. El abogado Carlos Alexis Castillo, hasta ayer magistrado de la Sala Social del Tribunal Supremo de Justicia, es el nuevo ministro del Trabajo. Especialista en derecho laboral y seguridad social, Castillo fue uno de los redactores de la Ley Orgánica del Trabajo de 2012. Su perfil académico —doctorado en la Universidad Central de Venezuela y posgrado en la Universidad Complutense de Madrid— contrasta con la tradición de nombrar sindicalistas o militares en esta cartera. Analistas ven en él una señal de que el gobierno de Delcy Rodríguez quiere avanzar rápidamente en lo que se espera sea una profunda reforma de la ley del trabajo y de otros instrumentos legales vinculados al mundo laboral.
  • Ministra de Transporte: Jacqueline Faría. Ingeniera civil de la Universidad Central, ha sido ministra de Comunicación e Información, de Alimentación y de Transporte Terrestre en diferentes periodos. Su cercanía con personajes de poder la convierte en una figura recurrente cuando el chavismo necesita alguien “de confianza” para apagar incendios operativos. El reciente paro de transporte en Caracas, que estuvo precedido por paralizaciones en diversas ciudades del país, es un asunto a atender.
  • Educación Universitaria: Ana María Sanjuán. La psicóloga social Ana María Sanjuán, profesora titular de la Universidad Central de Venezuela y experta en resolución de conflictos, asume la cartera de Educación Universitaria. Autora de varios libros sobre convivencia ciudadana y mediación, Sanjuán es cercana al círculo intelectual que rodea a Delcy y Jorge Rodríguez desde hace años. En su momento, la nueva ministra fue cercana políticamente a José Vicente Rangel. Su nombramiento encaja perfectamente con el discurso oficial de “reconciliación nacional” y “convivencia democrática” y siendo una universitaria con trayectoria reconocida transmite la idea de que habrá un abordaje técnico del sector.
  • Ministro de Cultura: Raúl Cazal. El periodista y escritor Raúl Cazal, ex viceministro de Cultura y al frente de editoriales privadas y del Estado, es el nuevo ministro del sector. Con una trayectoria que combina periodismo cultural y literatura (es autor de tres novelas y varios ensayos sobre identidad venezolana), Cazal representa un intento de “suavizar” la imagen del gobierno en el ámbito artístico. Su misión inmediata será reorganizar el sistema estatal de actividades culturales, que ha sufrido un severo recorte presupuestario en los últimos años.
  • Ministro de Energía Eléctrica: Rolando Alcalá. Ingeniero electricista egresado de la Universidad Simón Bolívar, Rolando Alcalá llega a la cartera energética con el desafío titánico de estabilizar el sistema eléctrico nacional. Ha sido gerente general de Corpoelec y viceministro de Desarrollo Eléctrico. Su perfil técnico puro —sin militancia pública visible— es una novedad en un ministerio que tradicionalmente ha sido manejado por militares. Analistas interpretan el nombramiento como una apuesta técnica frente a la crisis crónica de apagones, en medio de los anuncios de apertura a empresas de Estados Unidos para que actúen en el sistema eléctrico venezolano, una prioridad si se quiere elevar la producción petrolera.

Las dos designaciones del círculo de seguridad

Junto a los ministros, Delcy Rodríguez nombró al general de división Henry Navas Rumbos como jefe de la Guardia de Honor Presidencial y a Germán Gómez Lárez como director de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. Ambos son hombres de extrema confianza de González López y de la propia Rodríguez.

La continuidad de González López en el control efectivo de estos dos organismos —aun cuando ahora esté en Defensa— refuerza la idea de que la presidenta encargada no quiere sorpresas en materia de inteligencia y protección personal.

El eterno reciclaje de Tarek William Saab

Mientras se anunciaban las designaciones, Tarek William Saab, uno de los funcionarios con más años de antigüedad en posiciones de poder desde 1999, recibía una suerte de premio de consolación tras su renuncia forzada a la Fiscalía General y su breve regreso como defensor del pueblo. Saab, quien se precia de ser poeta, pasa a coordinar la Gran Misión “Viva Venezuela, Mi Patria Querida”, adscrita al despacho de la Presidencia.

Gobernador del estado Anzoátegui, diputado, defensor del pueblo, fiscal general, para Saab su nuevo puesto, aunque sea una degradación si se compara con sus posiciones anteriores, le permite mantener influencia en el terreno social y cultural -y lo más importante- sin perder el contacto directo con Miraflores.

En resumen, aunque no haya rostros nuevos los nombramientos dibujan un gabinete híbrido: militares en puestos estratégicos (Defensa, Vivienda, seguridad presidencial), técnicos en áreas álgidas (Energía, Trabajo) y perfiles “dialogantes” en Cultura y Educación Universitaria.

Este movimiento en el gabinete, el más profundo desde el 3 de enero, deja en claro de que no estamos en el gobierno de Nicolás Maduro, como sostenía el discurso inicial de Delcy Rodríguez hace dos meses. Las salidas de Vladimir Padrino López (Defensa), Eduardo Piñate (Trabajo), Raúl Paredes (Vivienda) y Aníbal Coronado (Transporte), todos de confianza del depuesto ex gobernante, confirman que la mandataria encargada mueve sus propias fichas en el poder.

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