Sucesos

Cae anciano que robó las zapatillas del "Mago de Oz", creyendo que estaban hechas con joyas

Un hombre de 76 años fue detenido luego de haber hurtado el famoso calzado que usó Judy Garlan en la película. Al comprobar que los adornos de las zapatillas estaban hechas de vidrio, las botó. No sabía que estaban valoradas en 3,5 millones de dólares

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La historia casi supera a la película en fantasía. Un anciano, que había dejado el mundo criminal, reincidió solo para recibir un último juicio por un robo que salió tan mal, como el plan del propio Mago de Oz.

El protagonista de esta historia se llama Terry Jon Martin, un delincuente que supuestamente se había jubilado pero que regresó a sus andanzas para hacerse con el Santo Grial de los coleccionistas de la película «El mago de oz»: las zapatillas de rubí que usaba Judy Garland en la cinta de Victor Fleming y King Vidor, estrenada en 1939. Sin embargo, la poca cultura cinematográfica del ladrón le jugó una mala pasada.

De acuerdo con una nota que se puede leer en CBS News, en 2005, un compañero de fechorías de Martin le convenció para trabajar en un «último golpe», que sería el definitivo para un retiro cómodo. La idea era robar los zapatos y quitarle los rubíes para venderlos a una persona que trafica con artículos ilegales. El robo iba tal cual lo habían planeado, hasta que Martin descubrió que las piedras incrustadas en los zapatos en realidad estaban hechas de vidrio.

Este relato forma parte del caso, y aparece en un memorando judicial antes de que se emita una sentencia del caso, el próximo 29 de enero en Duluth, Minnesota.

¿Por qué se sabe de este caso en este momento?

Fue apenas en 2023 cuando Martin fue acusado de robo. En octubre de ese año, se declaró culpable. Su relato es hilarante: afirmó que usó un martillo para atravesar la puerta del Museo Judy Garland en Grand Rapids, Minnesota, antes de romper una vitrina y huir con el botín. Realmente había conseguido un gran golpe: las zapatillas estaban aseguradas por 1 millón de dólares.

Pero el anciano no sabía lo que tenía entre manos, pues al conocer que las piedras incrustadas eran falsas, se deshizo de las zapatillas en menos de 48 horas. Todo habría terminado allí si no hubiera aparecido un nuevo actor en esta tragicomedia.

Un hombre se acercó a la aseguradora de las zapatillas y exigió 200.000 dólares más que la recompensa estipulada por recuperarlas. Así, en 2018, el FBI planificó una operación encubierta en Minneapolis y retomó el objeto de colección. Las autoridades no han dado más detalles de dicha operación. Sin embargo se hizo público que Dane DeKrey, abogado de Martin, escribió en el memorando que era la primera vez que el ex mafioso infringía la ley en casi una década, alegando que había abandonado la vida criminal después de su última condena en prisión.

«Al principio, Terry rechazó la invitación para participar en el atraco. Pero los viejos hábitos cuestan morir y la idea de un ‘golpe final’ lo mantuvo despierto por la noche”, escribió DeKrey. «Después de mucha contemplación, Terry tuvo una recaída criminal y decidió participar en el robo». DeKrey afirmó que su cliente desconocía el significado cultural de las zapatillas y que nunca había visto el innovador musical de 1939.

Un final no tan mágico

Tanto los fiscales de DeKrey como de Duluth recomiendan que se le dé a Martin una sentencia de tiempo cumplido, debido al deterioro de su salud. Se dice que el ladrón está enfermo, se encuentra en cuidados paliativos, le quedan menos de seis meses de vida y necesita oxígeno en todo momento debido a su trastorno pulmonar obstructivo crónico. Estaba en silla de ruedas en su última comparecencia ante el tribunal.

Las zapatillas que robó Martin son uno de los cuatro pares que usó Garland durante la producción de la película. Un par se conserva en el Museo Smithsonian de Historia Estadounidense, otro en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y un tercer juego es propiedad de un coleccionista privado. Los fiscales federales cifran el valor de mercado actual de las zapatillas en alrededor de 3,5 millones de dólares.

Como se recordará, cerca del final de la película, Dorothy Gale (Garland) regresa rápidamente a Kansas chocando loz talones tres veces mientras repite la famosa frase: «No hay lugar como el hogar». Martin debe estar pensando en este momento lo mismo.

Con información del New York Post.

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