Se necesita maquinaria especializada para la demolición de edificios, advierte Kit Miyamoto
El experto Hideki Miyamoto estima que sumando las demoliciones se producirá un total de 10 toneladas de escombros. Aspira a que la UCV se convierta en un gran centro de reducción de riesgos de desastres y reconstrucción
Prácticamente a diario, el equipo de Miyamoto International -que incluye a ingenieros venezolanos- recorre las zonas afectadas en La Guaira por los terremotos del 24 de junio: las medulares y las cercanas. Es un trabajo de evaluación y asesoría que arrancó a pocos días de ocurridos los sismos en colaboración con la Oficina de Respuesta Humanitaria y ante Desastres (DHR) del Departamento de Estado y que ahora apunta a una nueva fase: ¿qué hacer con los edificios caídos y los escombros?
En este punto, Hideki “Kit” Miyamoto decidió tocar las puertas de la Universidad Central de Venezuela y el sábado 1 de agosto sostuvo el primer encuentro con representantes y decanos de las facultades de Ingeniería y Arquitectura y Urbanismo, una jornada coordinada por Zulma Bolívar, directora del Instituto de Urbanismo de la UCV.
Allí, junto a su hijo Alex Miyamoto -promotor de un capítulo local de Ingenieros Sin Fronteras-, el experto en zonas de desastre, planteó algunas posibilidades de colaboración entre docentes y estudiantes con su fundación Miyamoto Relief y con instituciones educativas en Estados Unidos y Japón, con la mira puesta en las próximas labores de reconstrucción y en la preparación de profesionales para el futuro ahora que ya no debemos tener duda alguna de que vivimos en un país de actividad sísmica y de que estas cosas pueden volver a ocurrir.
Este es el momento, tal como le dijo Kit Miyamoto a El Estímulo en la primera entrevista que tuvo con un medio venezolano, publicada el 11 de julio: «En general -no siempre, pero generalmente- tienes un margen de unos cinco años después de que ocurra algo como esto durante los cuales un país recuerda que tiene que hacer algunas cosas al respecto. Después de un tiempo, simplemente se va desvaneciendo. Así que esos cinco años ahora mismo son realmente importantes».
Lo que viene es colosal: en La Guaira hay que demoler, reconstruir, mejorar, identificar zonas de riesgo, evaluar lo que está y lo que estará, anticiparse a vaguadas y lidiar con lo que estima serán 10 toneladas de escombros. Para todo esto hacen falta máquinas, personal, financiamiento y conocimiento.
-¿En qué fase del trabajo está el equipo de Miyamoto International en este momento?
-Ahora mismo completamos la evaluación de reconstrucción de toda el área afectada. Basándonos en eso, aproximadamente el 30% de los edificios no sufrieron daños, el 30% son reparables y 30% necesitan ser demolidos o eliminados de inmediato. Esta es toda el área afectada. Así que el siguiente paso es abordar los componentes de escombros y demolición, lo cual es fundamental. Y también abordar el tema de los edificios reparables. Eso también es muy importante para que la gente regrese.
-¿Los informes que elaboran son parte de una asesoría a las autoridades de obras públicas o van directo a la gente de las zonas evaluadas?
-Eso es para la gente, sin duda. Me refiero a toda la información que compartimos con la gente a diario. Y especialmente en entornos informales, ya sabes, en los asentamientos. Tiene mucho que ver con el intercambio de conocimientos y el desarrollo de capacidades de los albañiles y otros miembros de las familias para la reparación y reconstrucción. Eso es realmente muy importante.
-Las grandes decisiones son tomadas por instancias gubernamentales. ¿Esos informes también les sirven a ellos para saber cómo proceder?
-Sin duda, porque vamos a hablar directamente con las comunidades, ¿sabes? Eso es lo que hacemos a diario. Y, por cierto, trabajamos con el departamento de obras públicas. Así que esa información es muy importante, especialmente en lo que respecta a cómo reparar y reconstruir las casas o apartamentos.
-Y ahora comienza una fase de trabajo también con las universidades. ¿Cuál es la propuesta o lo que se plantean hacer en conjunto con la Universidad Central de Venezuela?
-Hay muchísimo conocimiento en este país y en esta universidad. Y definitivamente hay que aprovecharlo. Es fundamental. Acabamos de terminar la evaluación, pero ahora toca la fase de recuperación y reconstrucción, y el conocimiento, la experiencia y la capacidad de este país son enormes. Tenemos que aprovecharlos al máximo.
-¿El Departamento de Estado está interesado en aportar fondos para desarrollar proyectos en este sentido en conjunto con la UCV?
-La verdad es que no hablo mucho de finanzas porque todavía no hay ningún compromiso. Pero hay una cosa que definitivamente puedo decir y es que creo que habrá financiación internacional para que esta universidad colabore con instancias internacionales. La universidad es muy importante, ahí es donde se conserva el conocimiento y ese conocimiento puede utilizarse. Por lo tanto, la colaboración internacional es fundamental.
Y, obviamente, se trata de una tragedia inmensa, pero la experiencia de recuperación y reconstrucción que veremos en los próximos tres a cinco años es invaluable. Este lugar (la UCV) debería convertirse en un centro de excelencia en reducción de riesgos de desastres y reconstrucción, no solo a nivel local, sino a escala global.
-Los siguientes pasos, como dijo, son demolición y manejo de escombros. ¿Está preparado el país, qué se necesita para hacerlo bien?
-Hay unos tipos diferentes de problemas o condiciones que tenemos. Uno es un montón de escombros: todo se derrumbó. El segundo, es el edificio que puede tener de tres a cinco pisos, tal vez tres pisos de altura. También edificios de cinco, seis, y edificios de 10 pisos o más. Cada uno requiere una experiencia y una técnica diferentes, y una maquinaria. Y este país, simplemente, no tiene la maquinaria para esto, especialmente para que podamos alcanzar los de mayor altura para derribarlos. No tenemos la maquinaria para poder cortar las columnas en pedazos, para que caigan con mayor facilidad. Y la trituradora. Así que, definitivamente, se necesitan nuevos equipos aquí. Eso es seguro. Y creo que se necesitaría colaboración internacional.
-En ese aspecto, ¿de dónde podría venir la colaboración? ¿De Estados Unidos?
-Muchos países están interesados en ayudar a la gente aquí en Venezuela, incluyendo a Estados Unidos y Japón. Creo que eso es algo que seguro va a pasar.
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