Cinemanía

"El contador: 2", algunas segundas partes sí son buenas

Hace nueve años Ben Affleck dio vida a Christian Wolff, un contador neurodivergente con un potencial gigantesco para antihéroe imparable. Ahora, Gavin O’Connor regresa a la dirección y junto con el actor llevan la premisa al siguiente nivel

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Christian Wolff (Ben Affleck) es un sujeto de cuidado. Este contador de la mafia, con una habilidad casi sobrenatural para el cálculo, tiene además un sentido inquebrantable para la justicia. De modo que cuando se requiera dejará a un lado las hojas de Excel para defender a los inocentes — a veces — a balazo limpio. En 2016, esta premisa inverosímil convirtió a “El contador” en una de esas películas de acción inclasificables. Ni tan torpe para ser del montón, ni tan brillante para resaltar.

Por lo que sorprende que su continuación tardía sea una ingeniosa reinvención del tropo del ejército de un único hombre. Mucho más, que el director Gavin O’Connor haya aprendido de sus errores — o se asesorara mejor — para plantear con habilidad la posibilidad de un antihéroe imperfecto y obsesionado. El resultado es “El contador: 2”, una película de acción que aprovecha al género para crear un relato frenético y entretenidísimo.

Todo, sin renunciar a las exageraciones, clichés y a la falta de profundidad que definen a cualquier producción de esta naturaleza. Pero “El contador 2” se toma en serio la labor de contar su historia de tal manera que cada cabo suelto se resuelve y cada escenario tiene conclusión. Eso mientras la cinta aumenta la dosis de acción, violencia y brinda mayor complejidad a su personaje.

Una muerte que investigar 

Como toda película de acción que se precie, “El contador 2” comienza con una muerte. Raymond King (J.K. Simmons) es asesinado en una situación inexplicable que dispara todo tipo de interrogantes acerca del motivo de un homicidio semejante.

Como se recordará, el personaje — un curtido funcionario del Departamento del Tesoro — pasó toda la primera película en busca de Christian, por lo que nadie parece entender muy bien el motivo por el cual, antes de morir, garabateó en su brazo el críptico mensaje “Encuentren al Contador”.

Nadie a excepción, claro está, de su asistente Marybeth Medina (Cynthia Addai-Robinson) que de inmediato comprende que el único con las capacidades de dar con los criminales no es otro que Christian. Por lo que no parará hasta lograr que Christian le ayude a encontrar al asesino de Raymond y además descubrir lo que se esconde tras la maniobra.

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Christian termina por aceptar y para la ocasión recluta a su hermano Brax (Jon Bernthal), para intentar sobrevivir al encargo. 

La cinta se divierte entonces, explorando en la relación entre los hermanos y también dejando claro su capacidad para actuar juntos en situaciones cada vez más peligrosas. Pero en un giro ingenioso, la película además utiliza la química entre sus protagonistas para explorar en cómo lograrán vencer a un asesino imparable y a sus posibles secuaces.

“El contador 2” con renovada energía

Y es notorio que la premisa original evolucionó de manera consistente, para brindar una película que no solo es mejor que la inicial, sino más divertida. Ben Affleck brinda a Christian mayores matices y sin duda, hay una mayor investigación en el espectro autista que le identifica, para ser algo más que una característica exótica del antihéroe. Antes que eso, ahora Christian es un personaje poderoso — Affleck le aporta una talla robusta e intimidante — pero también imperfecto y rico en una serie de dimensiones humanas que le hacen mucho más interesante.

Por su parte, Jon Bernthal hace de Brax un hombre misterioso y violento, pero creíble. Por supuesto, el personaje tiene mucho del Punisher al que el actor da vida con tanta habilidad. Sin embargo, para la ocasión, este chico duro que intenta cuidar a su hermano en una situación límite es mucho más complejo y profundo que solo un héroe de acción.

La secuela lleva, por tanto, su fórmula a un nuevo nivel, en especial gracias a que Gavin O’Connor logra encontrar un equilibrio entre las constantes balaceras y peleas cuerpo a cuerpo, con una exploración sencilla pero eficaz de sus personajes. “El contador 2” no solo es más grande — por descontado, como secuela de Hollywood que es — sino también, más consciente de las fortalezas que llevaron al éxito a la primera entrega.

Por un lado explora en las capacidades siempre sorprendentes de su antihéroe neurodivergente, firmemente decidido a lograr justicia a su modo. Al otro, la cinta es también un argumento hábil sobre una complicidad improbable entre hermanos que no podrían ser más distintos.

El dúo de protagonistas es el centro de una trama que va de menos a más y que cierra con la brillante sensación de que más que una película de acción, “El contador 2” es una premisa sobre la violencia es un escenario inevitable. También, sobre las formas de enfrentarla y la manera de sufrir sus consecuencias. Una rareza en el panorama cinematográfico actual.

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