Cinemanía

Así hice "Iron Maiden: Burning Ambition"

El fotógrafo y director Malcolm Venville llevó las riendas de "Iron Maiden: Burning Ambition", un documental que recorre cinco décadas de una de las más grandes bandas del metal. Aquí cuenta cómo se desarrolló el proyecto que se estrena el jueves 7 de mayo en Venezuela

iron maiden
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El viaje para hacer «Iron Maiden: Burning Ambition» no inició con la banda, sino con los fans. Nuestras primeras entrevistas fueron con miembros del club de fans de Iron Maiden, y rápidamente se volvió evidente que esta no era simplemente una audiencia leal: lo que estábamos presenciando era una cultura mundial. Cuando Maiden salía de gira, sus fans viajaban con ellos no sólo en uno o dos conciertos, sino a lo largo de toda la gira y de sus continentes. Formaron amistades, comunidades y en muchos casos construyeron sus vidas alrededor de la música.

La audiencia de Iron Maiden es más compleja que los estereotipos que rodean al heavy metal. Los fans de Maiden provienen de todos los ámbitos de la vida: desde vendedores ambulantes hasta políticos. Los primeros ministros de Japón y Canadá han declarado públicamente ser fans de Maiden. Existe, tal y como lo describe uno de los entrevistados, una especie de “ADN de Maiden” compartido que une a las personas más allá de las fronteras geográficas, las clases sociales y las culturas.

Por eso nos pareció adecuado empezar por los propios fans. Grabados en un simple estudio sin distracciones para que sus voces llevaran el peso de la narración, sus testimonios nos llevan desde los inicios de la banda en la escena pub-rock del este de Londres de mediados de los años setenta, hasta los multitudinarios conciertos en estadios donde Iron Maiden se presentó ante millones de personas.

Iron Maiden

Steve Harris, fundador de Iron Maiden (Foto: Ross Halfin)

Lo que más me inspiró de Iron Maiden fue su absoluta independencia. Desde el principio, ellos compusieron y produjeron su música de acuerdo con sus propios instintos. Nunca suavizaron su sonido ni se reconfiguraron para adaptarse a la industria de la música. Mientras muchas bandas de metal cambiaban su imagen durante la era hair-metal de MTV, Maiden simplemente siguió adelante, impasible ante el pánico moral, a menudo denominado “pánico satánico”, que rodeaba el diseño de las portadas de sus álbumes. Sus canciones se inspiraban en la historia, la literatura, la guerra, la mitología y la filosofía, temas que rara vez se encuentran en la música popular.

En el corazón de la banda reside una tensión creativa entre dos personalidades muy diferentes: Steve Harris y Bruce Dickinson. Harris es tranquilo, flemático, y profundamente reservado: el artífice de la visión musical del grupo. El vocalista Dickinson es todo lo contrario: explosivo, teatral, y con una energía inagotable. Su relación constituye uno de los hilos dramáticos centrales de la película. Cuando Dickinson dejó la banda a principios de la década de 1990, en una época cuando el grunge había relegado al heavy metal a un segundo plano, muchos fans pensaban que la banda había perdido su esencia. Y, sin embargo, Maiden resistió, realizando giras sin descanso y sin dejar de grabar. El regreso de Dickinson a Maiden para el álbum «Brave New World» no sólo significó una reunión, sino un renacimiento.

La banda se sentía más cómoda grabando entrevistas sólo en audio, algo que al principio parecía ser una limitación, y resultó ser liberador. Sin la presión de la cámara, hablaban con mayor libertad y sus reflexiones se volvían más íntimas y reveladoras. La película se convirtió en una historia de ascenso, caída y resurgimiento contada a través de las voces de los miembros de la banda, más que de sus rostros. Una de las entrevistas más conmovedoras es la realizada al vocalista original de Maiden, Paul Di’Anno, que resultaría ser su última entrevista, en la que habla con una honestidad sorprendente sobre su etapa en la banda y las circunstancias de su salida.

Pero la reticencia de la banda a aparecer ante las cámaras también nos llevó a otra figura fundamental de la historia: la mascota de la banda, Eddie. Como explica Rod Smallwood, el mánager de la banda, Eddie fue creado en parte para contrarrestar la naturaleza tímida y reservada de Steve Harris. Presente en casi todas las portadas de álbumes y sencillos, Eddie se convirtió en el rostro público de la banda y su mítico alter ego. Su evolución a lo largo de las ilustraciones, creadas originalmente por Derek Riggs, refleja la historia de la propia banda. Creamos secuencias animadas que evocan las icónicas portadas de los álbumes de Maiden a lo largo de los años, utilizando a Eddie como guía visual a través de la historia de Iron Maiden.

En definitiva, «Iron Maiden: Burning Ambition» trata sobre la perseverancia: una banda que se negó a seguir las modas cambiantes de la música y un público internacional que encontró identidad, amistad y sentido en su música. Es la historia de una cultura compartida, forjada a lo largo de cincuenta años, entre un grupo de músicos del este de Londres y millones de oyentes de todo el mundo. Malcolm Venville

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