Arquitectura + moda + entretenimiento: Andrés Pestana y la perspectiva global
El venezolano Andrés Pestana es diseñador, arquitecto, vestuarista y desde Estados Unidos conecta con sus raíces en muchos sentidos: incluso en el trabajo con artistas como Elena Rose
Andrés Pestana -29 años- es diseñador arquitectónico en Flow, la start-up inmobiliaria fundada por Adam Neumann, el inversionista nacido en Israel cuyo patrimonio Forbes estima en 2.300 millones de dólares. Pero más allá de la arquitectura, Pestana suma experiencia como creativo con artistas musicales, participando en moda y trabajando como consultor en distintos ámbitos. ¿Conoces la marca – = +?
A los 7 años se fue por primera vez de Venezuela para pasar una temporada en Florida. Andrés cree que esa experiencia temprana lo expuso a una perspectiva global, y aunque ciertamente fue a corta edad, está convencido de que ejerció una influencia en él.
-Me dio tal vez una visión más anglo desde muy temprano y me moldeó de una forma que impactó cómo interactué con el mundo y con mi entorno al volver a Venezuela a los 11 años. La segunda vez que me fui, fue a los 17, me mudé a Estados Unidos para estudiar en Scad.
El Savannah College of Art and Design es una universidad para creativos, según se definen a ellos mismos. Ubicada en Savannah, Georgia, y siendo una universidad de arte y diseño, en general, tienen una cantidad impresionante de programas.
Andrés Pestana considera que ha ido construyendo su vida y su carrera en Estados Unidos, como una larga comunidad de migrantes venezolanos. También cree que en su caso ha sido el mejor lugar para hacerlo.
En Scad comenzó estudiando diseño industrial, pero tras autoanalizar su verdadero potencial, decidió explorar su creatividad en una carrera que no exigiera tantas habilidades con el dibujo. Y así llegó a la arquitectura: la misma carrera de sus padres.
-Yo sentía que si podía diseñar un edificio, podía diseñar cualquier cosa. Hice tanto el bachelor como la maestría en arquitectura y durante mi carrera, que define mi experiencia, tuve mucho interés en otras áreas.
Durante el primer año de la maestría, tuvo una especie de bloqueo creativo que lo llevó a querer trabajar en otras cosas que no encajaban en el currículum tradicional del programa.
Lo que hizo, al final, fue usar su tesis para integrar esa parte de él que lo hacía “mirar para los lados” a la arquitectura y fue este proyecto que asentó las bases para que su marca de ropa – = + se mantenga hoy día. Es su proyecto personal, que sostiene junto a sus labores como arquitecto.
-¿Por qué te mantienes creativa y geográficamente fuera de Venezuela?
-Creo que como muchos otros, me tuve que ir por la situación política, la inseguridad y lo que yo sentía que era la falta de oportunidades ahí. Tampoco he tenido la oportunidad de regresar y estar involucrado en la escena creativa de allá. También eso me ha hecho querer estar conectado con mi cultura y me ha llevado a participar en proyectos creativos con artistas latinos en Miami.
Miami me ha permitido involucrarme con el mercado latino, que de alguna manera me hace sentirme un poco más cerca de mis raíces. Ahora siento que con el reconocimiento que se le está dando a la música venezolana aquí, es buen momento para unirse y tratar de dejar huella en la historia.
–¿Cuál es tu referencia de diseño más grande?
-Mi referencia más grande es Mies Van der Rohe, su filosofía de hacer más con menos y su meticulosa atención al detalle han influenciado demasiado mi trabajo en arquitectura y en otras disciplinas también.
Mi influencia en diseño en general es Virgil Abloh. Creo que su trayectoria, estudiando ingeniería y después arquitectura, luego metiéndose en moda, branding, música, es exactamente lo que yo aspiro a emular. Es mi referencia, siempre lo va a ser, además su manera de ver el mundo y aplicar ese pensamiento en múltiples industrias y ser realmente un “artista renacentista”, de los nuevos tiempos, es algo que me ha inspirado muchísimo.
Conectados por la bandera: ¿los reconoces?
-¿Te ves como un catador creativo?
-He sido un catador creativo, porque he tocado demasiados aspectos del diseño, pero me considero una especie de curador creativo. Una de las cosas que más me enorgullece, es que considero que los venezolanos tenemos una perspectiva particular que nos permite manejar una universalidad, si se quiere, distinta.
-¿Cuál es el valor de Flow?
-Creo firmemente que Flow tiene el potencial de convertirse en una de las compañías más grandes del mundo, no solo como una compañía de bienes raíces, sino como una firma de diseño que va a ser muy influyente.
Flow está revolucionando cómo creamos espacios residenciales para darle prioridad a soluciones centradas alrededor de lo que es la comunidad, que creo que en esta era tecnológica lo hemos perdido un poco y ese es el propósito con ellos: redefinir cómo interactuamos con el entorno construido, fomentando comunidades sólidas, interconectadas.
Camisetas listas para envío
-Tienes una marca de ropa propia, ¿cómo nació ese proyecto y cómo conecta con tu oficio?
-Para mí, la moda siempre ha sido una poderosa forma de expresión y – = + c/o Andrés Pestana empezó como una manera de dar vida a mis ideas creativas a través de productos tangibles, con un proceso más rápido y accesible que la arquitectura, tanto en tiempo como en costo. Nació durante mi tesis de maestría en arquitectura, donde desarrollé la identidad de la marca, replanteando procesos típicos de la arquitectura para construir el proyecto y presentarlo por medio de una instalación interactiva. También se convirtió en una forma de entrar en la industria del entretenimiento, un mundo que siempre me ha apasionado.
Mirando hacia adelante, veo a la marca creciendo más allá de la moda, convirtiéndose en un ecosistema creativo que incluya escenografía, muebles, arte y otras disciplinas que sumen a la visión original. Mi meta es que – = + sea una plataforma creativa completa, donde pueda explorar, crear y moverme con libertad, sin estar atado a un solo medio.
–¿Cómo llegaste a tener la oportunidad de trabajar como estilista de vestuario en cierto nivel?
-Durante la pandemia, cuando empezaron a “botar” a todo el mundo de las firmas de arquitectura, me vi en una situación en la que si me tocaba eso iba a tener que ir a vivir a Venezuela, porque estaba con el OPT, que es como un permiso para trabajar, y si me pasaba de los días de unenployement, estaba out.
Para mí eso no era opción. Regresé a la universidad de Scad con una beca para estudiar diseño de moda y me di cuenta que el programa no se alineaba con mi nivel de experiencia ni mis aspiraciones, entonces sentí que necesitaba regresar al mundo profesional, más que seguir en el académico.
Sin embargo, por las restricciones para recibir el permiso de trabajo, no podía trabajar de inmediato en Estados Unidos y traté de buscar maneras de mantenerme involucrado en la industria creativa, y después de una conversación con Oliver Kid, que es un productor durísimo, venezolano, y uno de mis mejores amigos, empecé a trabajar con él en la dirección creativa de su proyecto que al mismo tiempo me llevó al estilismo de vestuario. Aquí en Miami, además, estaba una buena amiga conocida como Forza Mike.
Ella es super talentosa, y en un momento necesitaba a alguien que la asistiera en unos proyectos y como yo me considero un “yes man”, acepté ese reto y esa decisión me llevó a trabajar en proyectos increíbles con artistas como Elena Rose, que además de ser una artista a la que admiro profundamente, se ha convertido en una grandísima amiga.
También a través de ella, conecté con dos grandes amigos hoy en día, Mazzarri, productor durísimo venezolano que acaba de hacer Veneka y Spreadlof, Manuel Lorente, que ambos acaban de ganarse un Grammy con Rawayana y un Grammy latino con “Feriado”, canción también de Rawayana. Ellos también me han ayudado a integrarme más a la comunidad creativa y latina en Miami.
El estilismo siempre ha formado parte de mi vida, yo siempre he estado pensando en eso de vestirse de maneras más riesgosas, tratar de incorporar arte desde pequeño en cómo me vestía, se complementa con mi formación, la manera en la que uno combina prendas, hoy, para mí también viene influida de esa percepción estética que es la arquitectura.
Elena Rose vistiendo la marca de Pestana
-¿Algún artista en particular con el que te haya gustado mucho trabajar? ¿Alguno que te gustaría?
-Spreadlof. Tiene un nivel de entendimiento de la poesía y el lenguaje, que ha enriquecido totalmente mi propio proceso creativo y visión. En cuanto a artistas con los que me encantaría trabajar, a nivel mundial, me hubiese encantado colaborar con el antiguo Kanye West.
O sea, su enfoque global en los proyectos musicales, integrados a la moda, el diseño de los escenarios en sus giras, producción, composición, todo era increíble y creo que su creatividad no tiene comparación. Antes de esta transformación más reciente de él, creo que fue el artista más influyente del planeta. Y colaborar con él hubiese sido una experiencia sin comparación. Ahora, en la escena latina, Alvaro Díaz, con su sentido tan “super único” de la moda y siendo tan cool e innovador. Por otro lado, Young Miko me fascina. Tiene un estilo súper versátil, mezclando elementos masculinos con femeninos y se presenta con una esencia tan cool, que sería increíble formar parte de un proyecto con ella.
–¿Qué separa a Elena Rose de otros artistas pop de Venezuela?
-Creo que Elena se sentiría ofendida al ser llamada artista pop, aunque lo sea, porque el nivel de influencia que está teniendo en la escena venezolana es impresionante. Elena es un talento totalmente extraordinario y dentro de la escena musical venezolana creo que es la mejor, o sea, la capacidad que tiene para escribir canciones no tiene igual. No solo en Venezuela, o en América Latina, sino globalmente. Más allá de su innegable talento musical, creo que tiene una pureza y autenticidad que la distingue de todos los demás. No creo que exista una persona con una voz más única que cuando la vez en vivo o por la radio, por ejemplo, puede llegar a conmoverte mucho. Escucharla cantar es una experiencia espiritual, transformadora.
Y no solo es una dura cantando, creo que para cualquiera es una musa, con su presencia en el estudio, en el escenario, creo que cualquier persona pudiera usar a Elena de musa y a mí me parece que va a tener un futuro que va a ser demasiado increíble. Además, ella se encarga de rodearse de una familia que la apoya, que asegura que se mantenga fiel a su mensaje, que todo su arte y todo lo que hace sea hecho con fidelidad. Y creo realmente que representa al futuro. Su impacto es gigante.
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