Opinión

Cusica: la productora más boleta en la realidad veneka

Así que se impuso la sombra: cancelados el Cusica Fest y los shows de Rawayana, en este momento muchos se preguntarán qué pasó, si todo fue por una canción. Pero aunque no conozcamos más detalles, todos sabemos

cusica fest
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No están las cosas como para andar especulando, pero habría que ser muy despistado en la vida para ni siquiera vislumbrar un poco lo que hay detrás de la pésima noticia de la cancelación de la gira de Rawayana y el efecto dominó en el Cusica Fest: miedo, terror, un poder que extiende su sombra y que con una sola palabra, con un solo gesto, provoca una reacción en cadena de bienmandaos que interpretan y actúan.

Ese es el sistema bajo el que vivimos y que siempre –siempre- será capaz de volver a sorprendernos.

La santurronería y la ñoñería que desató en algunos la feliz jodienda de una canción derivó en esto. La banda venezolana con la mejor y más potente proyección internacional no puede venir a su tierra a hacer lo que hace en el resto del mundo: construir con su música y su presencia un inigualable espacio de felicidad, de distensión, de despreocupación, de pura buena vibra. Cualquiera que haya ido a uno de sus conciertos lo sabe. Lo saben, por ejemplo, todos los que vieron a Rawayana el año pasado en la Concha Acústica de Bello Monte y por eso mismo no perdería si apuesto a que mientras escribo esto a una hora de haberse conocido la noticia, debe haber gente soltando lágrimas de rabia e impotencia.

Porque no se trata solo de un grupito ahí con unas canciones y tal. Se trata de algo más grande: de un momento que nos revela otra dimensión, otra capa, del lugar en el que estamos.

Y si tener que cancelar una gira que ya estaba casi totalmente vendida y que fue un éxito comercial desde el primer segundo constituye una tragedia, hay que detenerse a considerar lo que representa –a tres días de la fecha- tomar la decisión de suspender el Cusica Fest de 2024.

cusica

Un festival como este es producto de un trabajo constante: cuando se apagaron las luces del maravilloso Cusica Fest de 2023, ya estaba en marcha el mecanismo que tenía el reto de hacer posible el evento al año siguiente. En la rueda de prensa del festival se escucharon voces casi quejándose de que por qué el cartel del Cusica no incluía nombres “grandes” como los del Lollapalooza. Con mucha paciencia, los anfitriones respondían a esa pendejada con la explicación más racional: esto es un proceso, es algo que debe ir demostrando que se puede en cada edición.

Un festival aquí debe ganarse la posibilidad de que esos “grandes” consideren la opción de venir y no se trata solo de un asunto de billete: se trata también de que esto es el país que es. ¿Hay que explicártelo a ti que eres veneco?

El Cusica Fest –que no se nos olvide- existe por el sueño y el trabajo de un par de veinteañeros –Rodolfo Moleiro y José Lasses- que en 2013 coincidieron en las ganas de hacer algo en el negocio de la música y concentrándose en hacerlo con las bandas venezolanas que formaban parte del soundtrack de su generación.

En 2017 abrieron un bar en el que tocaron 195 agrupaciones diferentes a lo largo de tres años y ya en 2019 se montaron en la locura de hacer un festival que reunió a más de 5 mil personas en un espacio diferente y con un principio fundamental que no se había visto antes en el país en eventos de esta naturaleza: pensando en la comodidad y en la felicidad del público.

Y así siguieron. Y por eso crearon una comunidad Cusica de gente que –con todo y las quejas que puedan tener- han sentido eso en las tres ediciones del festival y en los conciertos organizados por Cusica. Es un sello de la casa.

Y esta casa en la que nos hemos encontrado gente de todos los rangos de edad, sexo, color y condición social, hoy está en riesgo, porque suspender de repente todo lo que has venido construyendo es un golpe duro no solo para el ánimo tuyo, el mío, el nuestro, el de quien ahorró para darse ese gusto… Es un golpe tremendo para Cusica como empresa, como negocio viable. Y para las más de 1.400 personas involucradas directa o indirectamente en la jornada del festival. Solo hay que imaginar lo amenazante de la situación para forzar una decisión que podría liquidarte.

Cusica, tampoco hay que perder esto de vista, nació y se ha desarrollado siempre en medio de un contexto adverso, porque eso es Venezuela. Así que es muy probable que lo de hoy sea combustible para mejores momentos que vendrán.

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