«Por cada 100 dólares que entran al país, 98 se los queda el gobierno para repartírselos entre ellos como les da la gana, sin control, y al resto de los venezolanos les llegan solamente 2 dólares para producir, para importar o para adquirir materia prima», dijo este domingo durante una conferencia de prensa.
Por ello, planteó al gobierno que abra «de una vez por todas» el canal humanitario, que permitiría a otros países donar comida y medicinas que no podrán comprarse este año si el gobierno paga la deuda exterior.
«El mundo está dispuesto a dar comida y medicinas a Venezuela. El gobierno se niega sistemáticamente a recibir ayuda de países como Chile, Argentina, Estados Unidos».
Además solicitó que se refinancie la deuda: «Es criminal que Maduro privilegie a los enchufados de los bancos en vez de refinanciar la deuda para tener comida y medicinas en Venezuela. Que no se castigue a los venezolanos en función de cumplirle a los bancos. Un gobierno serio estaría reformando la economía para tener una economía sana».
Borges aseguró que desde 2016, la Asamblea Nacional «ha hecho su trabajo» al impedir que la administración de Maduro siga endeudándose, pues para que el país reconozca esos compromisos económicos tienen que haber sido avalados por el Parlamento.
«Refinanciar la deuda significa pasar por la Asamblea, significa reformar desde la A hasta la Z toda la economía y ahí es donde el gobierno no quiere dar el paso porque lo que quiere es crear un país de esclavos, de subordinados, donde el gobierno domina a los venezolanos con la comida».
Sobre la negativa de la oposición a reconocer los resultados de las elecciones regionales, en las que solo obtuvieron cinco gobernaciones, Borges anunció que este lunes presentarán un informe con «hallazgos muy importantes», sobre todo en el estado Miranda, que han surgido de auditorías realizadas.
Al respecto de la insistencia de la Constituyente de que todos los gobernadores electos se subordinen ante ella, Borges aseguró que se tomará una decisión con base en un consenso dentro de la Mesa de la Unidad Democrática, pero que no optarán por ninguna opción que «humille ni se arrodille».
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