Sus conocidos la recuerdan como una persona alegre, trabajadora y emprendedora en donde vivió sus primeros años: en la carrera 5 con calle 9, de su pueblo natal, Táriba, ubicado a cinco kilómetros de San Cristóbal.
La venezolana había viajado hace más de dos años a la nación centroamericana en busca de una mejor calidad de vida.
Amigos y compañeros de estudio del liceo Luis López Méndez, de donde egresó como bachiller en el 2007, coinciden en declarar a El Estímulo que Pernía Alviarez, trabajó con mucha dedicación y logró abrir dos pequeñas empresas que eran atendidas por su hermana mayor y su madre, quienes residían con ella en la isla.
“Habia abierto un restaurante de comida venezolana y una venta de ropa que administraban la mamá y la hermana mayor en República Dominicana. Keily era muy emprendedora. Fue candidata al reinado de las ferias de Táriba”, dijo Naudy Corona, vecino de Táriba y allegado a la familia de la víctima.
La tachirense era la segunda de tres hermanos.
De acuerdo a información publicada en las redes sociales de Keyli Andrea Pernía Alviarez, su novio le habría pedido matrimonio hace tres semanas atrás lo que se convirtió en motivo de alegría y felicidad para la joven.
Hasta el momento se desconocen los motivos de su asesinato, pero no se descarta que el robo haya sido el móvil.
La tarde del 4 de enero, familiares de la joven que se trasladaron a la localidad de Táriba, oficiaron una misa en la iglesia San Juan Bosco, donde se pidió por el eterno descanso de su alma.
En la población andina existe gran consternación y repudio a los hechos que dieron con la muerte a la joven de 28 años.]]>