Venezuela

Venezuela renueva la fe en pandemia gracias a plataformas digitales

La religiosidad como se practica en Lara en estos tiempos de restricciones sociales de alguna manera es referencia para el resto del país. Pronto llegarán los días de Semana Santa con sus también multitudinarias expresiones de fe, con miles de personas deseosas de expresar en las calles sus votos, peticiones y gratitudes a Dios en cualquiera de sus manifestaciones.

Religiosidad en Venezuela y la divina pastora
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La pandemia impulsó ¿o forzó? teletrabajo, las entregas a domicilio («delivery»), para llevar («pick up»); clases en línea… Las rutinas se virtualizaron y, restringidas las concentraciones, hasta la religiosidad tuvo que acomodarse a “la nueva realidad”, o la nueva normalidad.

A tono con estos tiempos, la fiesta católica que más personas aglomera en Venezuela también tuvo que ser diferente. Para decidir cómo hacer vivir a los fieles el día de la Divina Pastora, en Barquisimeto, el 14 de enero la Iglesia pidió la guía del Espíritu Santo y fue así como la procesión se transformó en I Peregrinación Virtual en 2021 y en I Recorrido este 2022.

La capital del estado Lara tiene fama por ser el escenario de la festividad litúrgica mariana que congrega hasta cuatro  millones de personas caminando cada 14 de enero. En 2020 fue la Visita N° 165. Dos meses después, llegó el indeseado anuncio de que el Coronavirus estaba en Venezuela.

Entonces las autoridades eclesiásticas adoptaron el “quédate en casa” para fomentar una “iglesia doméstica” y, el gran día de 2021, la Arquidiócesis de Barquisimeto “llevó” a muchos más de los habituales tres millones de caminantes hasta el Santuario de Santa Rosa a través de las plataformas digitales.

I Recorrido Divina Pastora 2022

Desde mediados de ese año, los integrantes de la comisión organizadora, imbuidos en intensa oración, clamaban a Dios que el Espíritu Santo los ayudara a discernir y, finalmente, se impusieron criterios de bien común, preservación de la vida, paz social y salud del pueblo: el 14 de enero de 2022 tampoco hubo procesión, pero la imagen de la Divina Pastora volvió a las calles, no sobre los hombros de sus fieles caminantes a través de ocho  kilómetros, sino a bordo del «Pastoramóvil» en un recorrido de 108 kilómetros y 13 horas que la llevó a rincones jamás visitados, desde Santa Rosa hasta la Catedral.

Monseñor Víctor Hugo Basabe, el Administrador Apostólico de Barquisimeto, estuvo ausente el 14 de enero, el día más esperado por los larenses. Desde su perfil en redes sociales enviaba bendiciones y manifestaba dolor por no acompañar a su rebaño: estaba de reposo porque también había contraído covid-19. El obispo también fue internauta que siguió todo el trayecto por YouTube, Instagram y Twitter desde su lecho de enfermo.

La Arquidiócesis de Barquisimeto mantiene una fuerte presencia en redes como Facebook, Instagram y Twitter, por lo que sus mensajes llegan a los fieles en toda Venezuela y a la diáspora dispersa por el mundo. Así, muchos más pudieron seguir el recorrido desde la distancia por las calles de Barquisimeto.

El recorrido de la venerada imagen de la Divina Pastora, a bordo de un vehículo sustituyó este año a la multitudinaria procesión. Foto: Arquidiócesis de Barquisimeto

De Lara para el mundo

Los ojos de Milagro Peraza, una Legionaria de María, hacían deducir que el tapabocas ocultaba una sonrisa. Mientras esperaba afuera de la Catedral para contemplar la imagen de la Pastora, experimentaba una mezcla de tristeza y felicidad:

“Me parece que fue muy bien organizado ese recorrido. No nada más en Barquisimeto, fueron a mi pueblo, ¡A Cabudare! No tuvimos ese río de fe como años atrás, pero para mí fue satisfactorio: ¡Nos la trajeron, vino ella! Fue al norte, al oeste… Fue muy bueno”.

Las reacciones confirmaron que había sido la decisión correcta.

“Esto es insólito, que la Divina Pastora pase por aquí, por la pasarela de El Cují”, gritaba emocionado un creyente desde un poblado de la zona norte de Barquisimeto, en la avenida intercomunal que conduce a la ciudad de Duaca, la capital del municipio Crespo. La emoción lo llevó a describir así un evento inédito, inusual. Los devotos no tuvieron que preocuparse por combustible o dinero para el pasaje ni que apretujarse en una misma avenida porque esta vez fue la madre quien salió al encuentro de sus hijos.

La Catedral superó la prueba

La estadía de la venerada imagen en la Catedral no fue de dos días, sino de 15: todo un reto logístico y, al frente, el padre Freddy Rodríguez: “yo, un sacerdote joven e inexperto con una gran responsabilidad no solo en la Catedral sino con la Arquidiócesis. Desde que anunciaron mi cambio para acá como Vicario, el trabajo es hacer del templo un hogar para los feligreses, con sentido de pertenencia”.

El padre Freddy veló porque “el cordón” de 250 jóvenes – que debían alternarse pero redoblaban guardias por gusto – siempre estuviera alrededor del trono, protegiéndolo. Procuró que todos los pacientes devotos entraran en grupos de 20 o 40 personas, aunque fuera pocos minutos, para ver la imagen en la entrada principal mientras, adentro, unos 180 servidores incluso él mismo, escoba en mano, limpiaban para que el lugar estuviera impecable en la próxima misa.

Entre el 15 y el 29 de enero, hasta 700 personas llegaron a ocupar la parte interna del recinto, todas sentadas en los bancos con 1,5 metros de separación. El aforo permitía más, pero la prudencia no. Por eso, la misa de despedida se hizo en los espacios externos, al aire libre, donde los fieles se sentaron en los banquitos que llevaron.

El Dr. Lázaro Carrillo, Servidor de la Catedral y médico internista, lideró el cumplimiento de las medidas sanitarias.

“Es difícil cumplir con la sana distancia porque, en estos tiempos de fe, la gente busca a Dios. Manejamos un protocolo de seguridad para espacios semi-cerrados. La altura de la Catedral permite una adecuada ventilación; mantenemos todas las puertas de las naves abiertas para que haya circulación de aire, lo que ‘arrastra´ las gotas si alguien habla, estornuda o tose con la mascarilla mal puesta. Insistimos en el correcto uso de la mascarilla que cubra nariz y boca”, dijo el también integrante de la comisión de covid-19 de la Arquidiócesis.

Adicionalmente, a cada persona que ingresa, se le toma la temperatura con termómetro digital; constantemente, los voluntarios rocían alcohol isopropílico al 70 % en las manos de los presentes – inclusive al momento de la Comunión – y además se asperja en el ambiente con un dispositivo que emite luz led de efecto viricida y bactericida. Luego de cada misa, se desinfectan los bancos con vinagre. La Organización Mundial de la Salud no recomienda el uso de cloro porque puede desencadenar o empeorar cuadros respiratorios.

Religiosidad católica 3.0

La peregrinación de la Divina Pastora en Barquisimeto se hizo de manera virtual ya en 2021 por culpa del coronavirus. Foto: Lirio Pérez Petit

Badoglio: “Se cerraron los tempos, no la iglesia”

Si no está oficiando la misa, el padre Badoglio (Durán, párroco de la Catedral) está celular en mano transmitiéndola en vivo por Instagram.

– Anota la clave del WiFi. Transmite tú también desde tu cuenta para que la vea más gente. Mira: hay 460 conectados. Se conectan desde Estados Unidos, México, Perú, Chile, Colombia, España… ¡Omán!, eso limita con Arabia Saudita…

No le preocupan las métricas, pero sí aumentar el número de seguidores, no para él, sino para Jesucristo. El padre Badoglio es instrumento para conectar al creyente. Está feliz porque a través de las redes sociales se puede evangelizar:

“La pandemia trajo algo duro, pero también algo hermoso. Las redes, el streaming… son el nuevo exégeta (persona que lee o interpreta la Biblia), son los nuevos recursos que tenemos los católicos. Se cerraron los templos, sí, pero iglesia es cada uno, la fe no se apaga”.

– Quien no puede estar en misa porque el aforo del templo ya fue copado, porque está enfermo en casa o porque emigró y se llevó su devoción a otro país, ¿también participa viéndola en un “live”?

– ¡Claro que sí! Las bendiciones llegan y las personas dan testimonio. Escriben en los comentarios “cuánto quisiera estar ahí”, “cuando veía la transmisión, sentí algo especial”. Estamos más sensibles en pandemia, la gente busca más a Dios. Y Dios tiene poder, es Él mismo ayer, hoy y siempre, es el Alfa y el Omega. Dios actúa y su poder se derrama infinitamente. Fue de Dios el recorrido. Los 15 días que estuvo la imagen aquí, las visitas a las zonas pastorales que hará hasta abril… El Espíritu Santo sopló.

A la espera de la gran procesión de la Divina Pastora

Recuperado del virus, Monseñor Basabe recibió la efigie de la patrona de los larenses en Santa Rosa el 29 de enero. El aumento de los rezos de novenario por fallecidos de covid-19 y las cuadras completas de contagiados en una zona parroquial fueron los indicadores propios que usó la Arquidiócesis para posponer la que – cuando las condiciones sanitarias lo permitan – será la visita N° 165 de la Divina Pastora a Barquisimeto.

“Nos han criticado. Se hacen actividades político – electorales, deportivas y de otra naturaleza mientras, en cambio, no se realiza la Procesión de la Divina Pastora estos dos últimos años ¿Tenemos que ser irresponsables en la Iglesia porque otros lo sean? Hubiera sido una gran irresponsabilidad promover un evento de fe que se hubiera convertido en un momento de tentación a Dios que, en estas circunstancias, nos invita a pensar en la vida y la salud de nuestro prójimo”, señala.

La rogativa unánime del último bienio ha sido el cese de la pandemia. Los fieles devotos de la Virgen María en advocación de Divina Pastora quieren volver a encontrarse en las calles de Barquisimeto para llevar su sagrada imagen en hombros a pie. Así como la pastora sevillana medió para que terminara la epidemia de cólera que diezmó a la población en 1856, así esperan su intercesión por el fin del covid – 19.

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