Venezuela

Viene el lobo, ¿viene el lobo?: desinformación y despliegue de EEUU en el Caribe

La frase sobre el lobo proviene de la antigua fábula de Esopo, popularizada con diversos matices, sobre un pastorcillo que se divierte alertando falsamente a su aldea sobre la llegada de un depredador. La moraleja es clara: nadie le cree ya cuando el peligro es real

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Una versión propia de “viene el lobo, viene el lobo” la hemos tenido en Venezuela gracias a la desinformación y la difusión de bulos y fakes. A partir de verificaciones realizadas por el equipo de Cotejo.info pasamos revista a algunos temas que se han viralizado en las últimas semanas.

Entre agosto y octubre de 2025, el inusual y ostensible despliegue naval y militar de Estados Unidos, descrito oficialmente como una operación en la lucha contra el tráfico de drogas, desató entre los venezolanos una oleada de interrogantes legítimas. Sin embargo, el clima de incertidumbre abonó el terreno para que se difundieran mentiras, bulos y fakes, en días en los que de por sí la conversación pública estaba bajo presión real.

Y el telón de fondo fue el vacío de información. Ambos gobiernos, de EEUU y Venezuela, construyeron narrativas ambiguas o amenazantes que exacerbaron la incertidumbre.

El despliegue estadounidense en el Caribe, inusual tanto por su intensidad como por la ambigüedad de sus objetivos a largo plazo, generó inmediatamente un vacío de información clara y detallada. Mientras que La Casa Blanca lo enmarcaba en operaciones antinarcóticos, la magnitud y la naturaleza de las unidades involucradas (buques de guerra, aviones de vigilancia) eran suficientes para encender las alarmas en Caracas, así como en otros países de la región.

El gobierno venezolano, por su parte, alimentó el clima de tensión con declaraciones que magnificaban la amenaza, pero sin proporcionar siempre contrapesos verificables.

Si los hechos oficiales han sido escasos y la tensión alta, la desinformación se presentó como una alternativa, algo del que agarrarse, predominando la tesis del “están llegando” (los marines).

La línea narrativa principal que dominó la desinformación fue la de la inminencia de una acción militar directa o invasión. Los bulos no se contentaron con insinuar; ofrecían supuestas «pruebas» visuales o testimoniales de que las tropas ya estaban en movimiento, a pocos kilómetros de la frontera, o incluso incursionando en aguas o territorio venezolano.

Los convoyes fantasma y el submarino gigante

Una serie de afirmaciones falsas se centraron en la presencia física de activos militares a punto de entrar en aguas o territorio venezolano. Una de las más difundidas fue la del supuesto «submarino militar gigante» que cruzaba el Canal de Panamá con destino a Venezuela.

De manera similar, el pánico fronterizo fue explotado con la mentira de un «convoy militar estadounidense avistado en La Guajira, Colombia». El objetivo de este bulo era claro: situar el peligro en la vecindad inmediata, forzando a los ciudadanos a creer que las fuerzas armadas extranjeras no solo estaban cerca, sino que ya habían tomado posiciones en países vecinos, listas para el asalto.

Otro bulo de octubre de 2025 presentaba la «imagen de una flota naval de EEUU avanzando sobre Venezuela». Al igual que el submarino, se trataba de una imagen descontextualizada, a menudo generada artificialmente o sacada de archivos sin relación.

Asimismo, circuló un «video de militares de EEUU en Venezuela», una pieza que, tras la verificación, se demostró que correspondía a ejercicios o despliegues en otros países, totalmente ajenos al territorio venezolano.

A eso se sumó el «video de paracaidistas estadounidenses sobre el Mar Caribe». Esta afirmación buscaba confirmar el primer paso de un desembarco: el ingreso de tropas de élite por vía aérea. La espectacularidad de la imagen, aunque falsa, estaba diseñada para ser compartida a través de cadenas de mensajería instantánea, donde el impacto emocional sobrepasa cualquier capacidad de verificación.

Paralelamente a la narrativa de la invasión marítima y terrestre, se desarrolló una línea de desinformación centrada en la violación del espacio aéreo, una afrenta directa a la soberanía nacional.

Se afirmó falsamente que «aviones militares estadounidenses volaron sobre playas venezolanas» y que un «F22 sobrevoló Caracas”. Esta última mentira, al situar una aeronave de combate icónica y avanzada sobre la capital venezolana, golpeaba directamente el nervio central del país. La verificación en ambos casos demostró que no hubo tal violación

El bloqueo naval

La desinformación no solo se centró en el movimiento de tropas, sino también en los supuestos «precursores» políticos y las «respuestas» militares de otros actores internacionales. El intento de dar un marco político-legal a la ofensiva se vio en el bulo de que el secretario de Estado, “Marco Rubio había anunciado un bloqueo naval a Venezuela».

Aunque la retórica de algunos políticos estadounidenses puede ser beligerante, la afirmación de un bloqueo formal, un acto de guerra, era totalmente infundada. Sin embargo, su difusión buscaba dar credibilidad a la narrativa de la inminente acción militar al presentarla como una medida ya sancionada por el poder legislativo.

Entre los venezolanos, la difusión de una «cadena de reclutamiento militar obligatorio en Venezuela» generó temor en no pocos. Esta medida falsa sugería que el gobierno venezolano estaba preparándose de manera desesperada para el combate, lo que a su vez legitimaba la creencia en la cercanía de la amenaza estadounidense.

Finalmente, para balancear o elevar las apuestas del conflicto, apareció el bulo de que «Rusia instaló misiles apuntando al Mar Caribe en Venezuela«. Esta historia, que buscaba involucrar a un tercero en la disputa y elevar el conflicto a dimensiones globales, fue rápidamente desmentida, pero reflejó el intento de ciertos grupos de encajar el despliegue estadounidense en una narrativa de la Guerra Fría.

Durante estos tres meses, entre agosto y octubre. la principal consecuencia de la ola de desinformación no fue la confusión sobre si la flota estadounidense estaba allí, que sí lo estaba, sino sobre cuál era su verdadero propósito.

Aturdidos con tantos contenidos falsos, de los que apenas hemos comentado los más destacados, se desvió la atención de aquellos tópicos más complejos en torno a este despliegue naval y militar en el sur del Mar Caribe. El cual, por cierto, al iniciarse noviembre, está lejos de dispersarse, pero el lobo aún no llega.

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