Vuelta a los salones de clases, ¿es seguro para nuestros niños?

La suspensión de las clases presenciales ha dejado de manifiesto la brecha existente entre los sectores más vulnerables, sin opciones a participar en la educación en línea. Ahora también plantea el reto de garantizar la salud emocional e integral de nuestros niños, con un previsto retorno a clases cuando el virus sigue entre nosotros. Un nuevo reto que enfrentar en tiempos de pandemia.

Vuelta a los salones de clases, ¿es seguro para nuestros niños?

Hace más de 15 meses sacamos a nuestros niños de las escuelas porque no eran un lugar seguro. Las medidas de cuidado por la pandemia de la covid-19 nos obligaron a cumplir con un férreo confinamiento con el que aprendimos que quedarse en casa era la mejor forma de cuidarnos. Hoy en Venezuela nos encontramos nuevamente frente a la expectativa de si se dará o no el anuncio oficial para el inicio en 2021 de las actividades escolares bajo la modalidad presencial.

Nicolás Maduro lo ha anunciado como casi un hecho, pero también lo ha supeditado al logro del 70% de vacunación anticovid de la población. A la fecha desconocemos las cifras oficiales de vacunación y los padres estamos a la expectativa de lo que ocurrirá con el año escolar, nada raro en este país.

Un nuevo proceso de aprendizaje vivirán nuestros niños y jóvenes quienes tendrán que reaprender a convivir, a vivir en medio de las medidas de bioseguridad que persisten porque el virus sigue entre nosotros.

De por sí los inicios escolares suelen estar llenos de expectativas y ansiedad, si a esto sumamos una situación de pandemia que persiste y la experiencia vivida en muchos casos de enfermedad y pérdidas de seres queridos ¿Cómo prepararnos para un retorno presencial a las aulas?

Un mundo híbrido

Junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la UNESCO ha elaborado una serie de recomendaciones para el retorno a clases. Entre ellas exponen la necesidad de desarrollar un proceso pedagógico para un escenario de retorno a clases de manera híbrida. Esto es, con clases remotas y presenciales, para respetar las medidas sanitarias y prevenir contagios.

Recomiendan informar de manera clara y oportuna sobre las decisiones de retorno a clases y los cambios que generan las medidas sanitarias; adecuar los espacios en las escuelas para realizar actividades y ocupar el espacio al aire libre; así como monitorear el bienestar emocional de estudiantes y profesores en apoyo con la red de salud, entre otras sugerencias.

La psicóloga venezolana Lorena Gil explica sobre este punto que el proceso de adaptación de los niños a la escuela debe ser progresivo.

“Las instituciones educativas tienen un gran reto, hoy más que nunca el proceso educativo requiere que se incorpore la creatividad en las rutinas de aprendizaje. Los niños estarán dispuestos a asumir nuevos retos siempre y cuando el entorno les brinde los recursos necesarios, estos recursos pueden ser: comprensión, flexibilidad, motivación, estabilidad, alimentación, seguridad y diversión”.

Por un retorno sano y seguro

Frente al inminente inicio de las actividades escolares presenciales, el llamado hoy de los especialistas es a poner mayor atención a la salud mental de los niños y adolescentes. En este sentido, recomiendan los psicólogos evitar exigir a los niños un alto rendimiento escolar sin tomar en cuenta las condiciones vividas en estos meses; evitar que sean regañados por salir de la escuela sin el cubrebocas; que se le insista demasiado en que de él y de sus cuidados depende que el virus llegue a casa.

Los especialistas en salud mental recomiendan evitar recordarles constantemente a los niños antes de ir a la escuela la importancia de todas las medidas, haciendo alusión a que se está enfrentando a un mundo peligroso por estar rodeado de más personas.

Que se le pregunte constantemente sobre los cuidados de las maestras, de los otros compañeros o de si ya supo de algún caso o no; que en todo momento se le pregunte si se siente mal, si tiene algún síntoma o no. Los psicólogos claman por el cuidado de la salud mental de nuestros niños y jóvenes.

Lidiar con la incertidumbre

Las cifras revelan que 1 de cada 7 niños en el mundo ha vivido en confinamiento al menos durante 10 meses, como parte de las medidas restrictivas que se adoptaron por la pandemia. La psicóloga Lorena Gil explica que el impacto del confinamiento ha sido variado, no solo para los niños sino también para los adultos.

“Todos hemos tenido que adaptar rutinas, flexibilizar algunas normas, volvernos más estrictos”.

En su opinión hay algo que ha sido igual para todos es que “todos estamos innovando; desde marzo del 2020 en Venezuela hemos venido avanzando entre ensayo y error”.

“Para los adultos esta situación de incertidumbre puede resultar incluso más difícil que para los niños”, dijo.

Detalló que es en este punto donde se enreda la rueda porque “un cuidador asustado, desorientado o estresado es un factor de riesgo para un niño que también está luchando por adaptarse y entender la situación. Entonces lo primero que tenemos que tener en mente como adultos cuidadores es que seremos capaces de adaptarnos y sobrellevar la situación con el mejor entusiasmo optimismo y sobre todo amor y compresión posible”.

Expresar emociones

Gil insiste en la necesidad de poder permitirnos expresar cómo nos sentimos, con acciones como decirles a los niños y jóvenes: ¡Que emoción volver a clases! Aunque me da un poco de nervios porque tengo que diseñar nuevas rutinas para poder llevarte y buscarte al Cole, sé que juntos podremos hacerlo. ¿Hacemos equipo?

Para los psicólogos es importante que los adultos tengamos en cuenta que no solo hay que hablarle a los niños y jóvenes de los riesgos de la covid y de cómo evitarla. Recomiendan conversar sobre las herramientas y posibilidades que tenemos para superarla.

Poner énfasis en fortalecer a los niños al explicarles y compartir las áreas que les pueden dar recursos, herramientas, confianza y apoyo, para que cualquiera que sea la situación retadora que tengan enfrente, sepan y puedan enfrentarla. Enfocamos en mejorar su salud en general, que tengan un ambiente positivo en casa, rutina, una correcta nutrición y espacios para vincularse socialmente de forma positiva, recomienda los expertos en el sitio web Desansiedad.

Precaución más que miedo

La psicóloga Lorena Gil explica que la comunicación siempre será la mejor forma de ayudar a nuestros niños y jóvenes.

“Cuando se trata de niños comunicar no siempre significa sentarse y establecer una conversación con ellos, puede ser una invitación a jugar, puedes ser un abrazo, puede ser sentarse juntos a ver una película o comiquita y comentarla. Hacerles preguntas sobre lo que están viendo en fin, conocerlo, recuerden que ellos están ahí creciendo ante nuestros ojos y van incorporando habilidades, gustos e intereses nuevos como padres debemos identificar esos intereses y orientarlos”.

Considera importante cambiar la palabra miedo por precaución, ya que “el miedo puede mantenernos a salvo, de hecho esa es la función de esa emoción, sin embargo un estado permanente de miedo puede inmovilizar por lo que sería mejor promover a la precaución. Todas las medidas de bioseguridad deben ser posibles, estables y permanentes, adicionalmente los niños deben saber que además de la bioseguridad también debemos fortalecer nuestro sistema inmunológico, una dieta sana rica en vitaminas puede hacer la diferencia”.

La rutina

“Muchos niños han normalizado las rutinas de bioseguridad asociadas al covid, como lavar nuestras manos, usar la mascarilla y mantener la distancia, esto debe mantenerse en las escuelas, sin embargo, surge la pregunta ¿puede un niño usar mascarilla de 7am a 12:45? ¿La usará durante todas esas horas? ¿O será mejor que sólo este dos o tres horas en el plantel? ¿Puede La familia adaptarse a esa rutina?”

“Todavía tenemos muchas preguntas. La creatividad con la que se planteen las nuevas rutinas será vital. Nos enfrentamos a un proceso de cambio por lo que es normal sentir ansiedad, preocupación o estrés”, explica.

Cómo acompañarlos

Según la Oficial de Educación de UNICEF, Francisca Morales, la pandemia ha afectado el derecho a la educación de  estudiantes del país, tanto en su calidad como en el acceso.

“La suspensión de las clases presenciales ha contribuido a aumentar la brecha ya existente en el país, donde los alumnos y alumnas de los sectores más vulnerables se han visto más perjudicados. Es importante que el plan de retorno considere la asistencia a clases presenciales de aquellos grupos que han tenido mayores dificultades, de manera de contribuir a disminuir la brecha”, señala.

Frente a esta realidad hay una serie de recomendaciones para buscar el bienestar integral de nuestros niños y jóvenes:

1. Asumir la responsabilidad de adultos y liberarlos de la culpa.
2. Cuidar la forma y tono de voz al pedirles los cuidados.
3. Propiciar ambientes saludables.
4. Bajar la expectativa hacia el aprendizaje y desempeño académico.
5. Espacios seguros de socialización y juego libre.
6. Limitar la exposición a cierta información.
7. Ejercicios terapéuticos de vinculación y procesamiento de la situación.
8. Brindar información sobre el poder de su sistema inmunológico.
9. Reconfigurar el discurso del virus.
10. Evitar abusar de su capacidad de adaptación.
11. Ser justos y parejos con que lo que se les pida sea lo mismo que los adultos hacen.
12. Ambiente armónico y con rutinas predecibles.
13. Brindarles los recursos adecuados para su edad y cubrir sus necesidades básicas.
14. Facilitar la comunicación y el vínculo.
15. Permíteles que hablen cómo se siente, y escúchalo atentamente, sin querer cambiar lo que está sintiendo, simplemente escucharlo.
16. Confirmarle que se siente a salvo. Reafírmale que contigo y a tu lado está a salvo, que en la escuela está a salvo. También insistir en que esta es una etapa pasajera y que juntos van a salir bien de ella.