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La resurrección de Acción Democrática: levántate y anda

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Acción Democrática cumple 76 años, llevó a las elecciones regionales de 2017 doce de los candidatos de la Unidad y ganó cuatro de los cinco cargos conseguidos por la oposición. El partido blanco asume una fuerza no vista en más de una década. Desde la entronización de Henry Ramos Allup en la presidencia de la Asamblea Nacional hay quienes dicen que el partido resurgió de sus cenizas. Un sentimiento palpita: “con los adecos se vivía mejor”

Para que un político muera, tiene que tener al menos tres metros cúbicos de tierra encima. Y cuando resucitan los militantes, resucitan sus partidos. En 1998, Hugo Chávez, trajeado de liquiliqui morado, comenzó a recorrer los pueblos del interior de Venezuela ofreciendo un discurso que fue escalando el ánimo y el alma de los venezolanos: el de acabar con los partidos —base de toda democracia.

Casi nadie le puso atención al principio. Irene Sáez parecía no tener rival en la carrera hacia la presidencia. En 1997 tenía casi 80% de popularidad e intención de voto. Un gurú español especialista en campañas electorales le había dicho a fines de noviembre de ese año que “podía acostarse a dormir y despertarse en un año convertida en presidente, porque esa tendencia era irreversible”.

Sin embargo, Hugo Chávez, bien asesorado y con sus dotes de gran comunicador, fue desplazándola de las alturas donde se encontraba. Cuando los adecos y los copeyanos reaccionaron, era demasiado tarde. Además, haber abandonado a última hora a sus abanderados —Luis Alfaro Ucero e Irene Sáez, respectivamente— para apoyar a Henrique Salas Römer fue percibido por el pueblo como una jugada oportunista que cambió la intención de voto de muchos.

En un purísimo estilo “goebbeliano” —sí, alude al abyecto Joseph Goebbels, ministro de propaganda Nazi—, Hugo Chávez fue destruyendo el statu quo. Aprovechó el disgusto de la gente. Acuñó términos de los que hasta los opositores se hicieron eco: “puntofijismo”, “escuálidos”, “cuarta república”, “frijolito”…

Los adecos y los copeyanos acusaron el golpe y se enconcharon. Era tan avasallante el poder comunicacional de Chávez que si hubieran podido hacerse invisibles, de seguro, lo hubieran hecho. No supieron asumir sus errores y defender la obra de cuarenta años, los mejores de la historia republicana y democrática de Venezuela. Pero en Venezuela, si algo es corta, es la memoria. Cuando se convocó la Asamblea Constituyente, muchos aspirantes, que habían militado en esos partidos, corrieron por cuenta propia. Por Acción Democrática (AD), solo Luis Carlos Serra Carmona y Henry Ramos Allup dieron la cara: “Con AD en las buenas, en las malas, en las peores y en las pésimas”, en palabras de este último.cita3

Pero esa no era la primera vez que AD moría. Cuando Carlos Andrés Pérez salió del primer gobierno y fue llevado a juicio por el caso del Sierra Nevada, pocos apostaban por su recuperación. Cinco años más tarde, Jaime Lusinchi se hacía con la presidencia de la república en 1984. Y diez años después, el mismísimo Pérez arrasaba nuevamente en las elecciones presidenciales. Muchos piensan que la defenestración de Pérez por parte del grupo de “notables” fue lo que precipitó el fin del bipartidismo en Venezuela.

Venezuela es adeca y adeco es adeco hasta que se muere

Luis Alberto Machado dijo que, aunque él era copeyano, estaba convencido de que Venezuela era adeca. “Rómulo Betancourt estudió concienzuda y profundamente cómo era el pueblo de Venezuela y creó Acción Democrática a su imagen y semejanza”. AD ha cambiado, como han cambiado las épocas. Empezaron por ser Juan Bimba, el campesino de sombrero de cogollo, liquiliqui y alpargatas. En los años setenta, cumplido ya el éxodo del campo a las ciudades, los adecos enterraron a Juan Bimba y se identificaron con el hombre moderno, de largas patillas y chaquetas a cuadros, que “caminaba y daba la cara” mientras saltaba grandes charcos en sus recorridos por el país. Se convirtieron en los “ta’ barato, dame dos”, aquella clase media recién estrenada que viajaba a “Mayami” y llegaba de vuelta a Venezuela con muchas maletas, gorritos con las orejas de Mickey Mouse y grandes peluches de los personajes de Walt Disney. La clase media de los hombres que se sentaban en las barras de los bares a remover el güisqui con el dedo y de las mujeres vestidas al último grito de la moda, aún si esta dictaba botas y gorros de piel, y ellas vivían en Calabozo.

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Eran los tiempos cuando en todo pueblo de Venezuela había “una Plaza Bolívar, un Banco de Venezuela y una casa de Acción Democrática”.Pero así como el país fue cambiando —producto de la corrupción, el clientelismo y los endeudamientos a corto plazo que fueron imposibles de pagar— Acción Democrática fue también cambiando. Franklin Santaella Isaac en su libro La verdadera historia de un personaje imaginario lo resume: “La descomposición moral y económica se hace evidente, (Pérez) pretende recoger los demonios del populismo y la demagogia que él mismo había desatado en su anterior gobierno. Ya el pueblo no entendía de austeridad; la economía, resentida por los altibajos del único factor productivo, el petróleo, nos coloca al borde de la ingobernabilidad. El paquete de medidas tendiente a equilibrar la economía no obtiene otra respuesta que El Caracazo, con saldo lamentable de muertos y heridos, saqueos y destrucción de bienes públicos y privados. El pueblo reclama lo que los demagogos le han ofrecido; la corrupción galopa, sin frenos. Un chiste difundido por todos los medios decía que los partidarios de Pérez habían interpretado una frase de su discurso de toma de posesión: ‘manos a la obra’ como ‘manos a las sobras’”.

En este mismo sentido, un alto jerarca de la vieja guardia adeca, que pidió no ser identificado, comentó: “los adecos volvieron por los mismos males por los que se habían ido”. Alexandra Belandia Ruiz Pineda, nieta del mártir adeco Leonardo Ruiz Pineda, opina distinto. “Parte del problema fue no querer a todos los adecos, cuando eran pocos los que había que castigar”.

¿Quién resucitó?

Desde que Aquiles Nazoa dijo que “en Venezuela todo el mundo es adeco” hasta el país de hoy ha llovido mucho. Sin embargo, Acción Democrática ha venido experimentando una interesante recuperación, como apunta el historiador Tomás Straka. “En los últimos cinco años, AD ha venido experimentando un proceso de crecimiento en liceos y universidades. No la llamaría resurrección, porque solo resucita quien está realmente muerto, tanto que ha asombrado a los mismos adecos. Aunque no creo que el partido vuelva a ser lo que fue, aquel gran partido nacional. Pero de aquella Acción Democrática que en 2006 tuvo que buscar firmas para no ser eliminada de los partidos políticos vigentes, hasta hoy, hay una gran diferencia. La fascinación que ha generado Henry Ramos Allup no es por adeco, sino por lo que está haciendo. Cuando regaña a Maduro y a los militares, tiene gran popularidad, porque mucha gente se siente identificada con sus palabras”.

José Baig refrenda a Straka. “Yo creo que el que renació fue Ramos Allup. La prueba es que aparte de él, no hay en este momento ningún otro adeco conocido o digno de mención, ni dentro ni fuera de la Asamblea Nacional (AN)”. También la profesora Olga Ramos Suárez, miembro de Asamblea de Educación dice: “no creo que se pueda hablar de renacimiento. AD sufrió uno de sus mayores éxodos de militantes al Movimiento V República (MVR). El fenómeno Ramos Allup encarna varias cosas: la revancha de los agredidos por 17 años, la referencia que pone al otro en su sitio y llama a las cosas por su nombre, y un estilo parlamentario desaparecido. Es obvio que los adecos que se sintieron repudiados por tantos años y los que decidieron devolverse del chavismo se identifiquen con un ‘renacer’ del partido como referencia, pero eso no necesariamente significa que lo convierta en el partido que fue”.cita1

Pedro Bernardo Celis, profesor de Procesos y Sistemas de la Universidad Simón Bolívar (USB) coincide: “Un partido político no puede ser un show de un solo hombre. Ramos Allup está recogiendo los frutos de su perseverancia al frente de un partido que muchos daban por muerto. Pero ese es su show exclusivo”. Ciertamente, el dueño del patio es Henry Ramos Allup, pero es innegable que su actuación ha hecho que la simpatía no solo por él, sino por AD, crezca.

En las primarias opositoras de 2017 para escoger los candidatos a las gobernaciones por parte de la oposición, el partido blanco logró el triunfo en diez estados y el consenso en dos más. Así, los abanderados de la Unidad de Anzoátegui, Amazonas, Apure, Delta Amacuro, Falcón, Guárico, Mérida, Nueva Esparta, Táchira, Trujillo, Yaracuy y Aragua llegarán a la competencia del 15 de octubre, fecha anunciada para los comicios por el Consejo Nacional Electoral, portando las insignias adecas.

“Con los adecos se vivía mejor”

Es un hecho meridianamente claro que a pesar de los errores cometidos, la Venezuela prechavista carecía de los problemas que enfrenta hoy. En aquella, los adecos jugaron un rol preponderante. Y sí, se vivía mejor. Todos vivíamos mejor. Era posible comer completo, comprar casa, estudiar y hasta viajar.La resurrección de los adecos es, según Claudio Hernández Cova en clave de humor, “el primer milagro comprobado de Hugo Chávez”. O como recordó Jaime Javier Parra, “los adecos no estaban muertos… ¡estaban de parranda!”.