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Del este al oeste, Caracas se queda sin pan

Foto: Ivanna Méndez
25/04/2017
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FOTO: IVANNA MÉNDEZ

Las panaderías de Caracas tienen al menos una semana sin recibir harina para elaborar pan, lo que lleva a varios comerciantes a contemplar la posibilidad de cerrar operaciones. Un recorrido de El Estímulo por varias panaderías de la ciudad constató la semiparalización de los locales por falta del principal insumo.

No solo en las panaderías ubicadas en sectores de clase media se nota la ausencia de pan, en zonas populares sus habitantes se quejan por no conseguir el producto de la dieta diaria de los venezolanos.

En la panadería Valery frente al barrio La Lucha, con 15 años de funcionamiento, el encargado Miguel González cuenta que desde hace más de mes y medio no tienen harina. “De vez en cuando nos llegaba un saco e intentábamos rendirlo por el mayor tiempo posible, pero la amenaza del gobierno de sancionar a quienes tuvieran almacenada la harina de trigo, nos obligaba a sacar todo el inventario. Hasta crudo sacábamos el pan a veces, la gente desesperada hacía colas inmensas cuando por fin había. Estos últimos dos meses han sido caóticos”.

“Esto me da ganas de llorar. No sabemos qué vamos a hacer. Puedes ver el depósito, está totalmente vacío”, lamenta González angustiado mientras señala los anaqueles, el resto de los trabajadores simplemente asiente con resignación. “Es preocupante la idea de cerrar. Aquí tenemos veinte personas en nómina”.

Los empleados no tienen más que hacer que hablar entre ellos y servir de vez en cuando un café. Estantes vacíos que exhibían únicamente una bandeja con unos pocos dulces de fresa. “La gente no entiende, como que quieren ver esto vacío para darse cuenta de que no es nuestra culpa. Ya ni para un dulcito tenemos”, dice. “Si lo que quería el gobierno era sugestionar a la gente, lo está logrando”, agrega.

Desde que comenzó 2017 el presidente Nicolás Maduro comenzó a hablar de una “guerra del pan”, según la cual los panaderos provocaban enormes colas en las afueras de sus comercios para causar malestar en la población.

El gobierno utiliza esta excusa para justificar su ineficiencia en la compra de trigo que centralizó desde hace dos años. La escasez de divisas y las fallas de la logística para ordenar la materia prima que luego distribuye entre las procesadoras de trigo, han agudizado el problema.

En febrero, la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos inició un operativo de fiscalización en Caracas llamado Plan 700, para verificar la producción de pan. Al menos tres panaderías ubicadas en el centro de la ciudad han sido ocupadas temporalmente por la Sundde, pero tampoco tienen pan.

La intervención del Estado garantizaría el pan a toda la población y la eliminación de las colas, de acuerdo con lo manifestado por distintos voceros gubernamentales.

El gobierno obliga a destinar 90% de la harina de trigo al procesamiento de pan salado y vender al “precio justo” fijado por las autoridades, y el 10% restante a otros productos.

- La esperanza es lo último que se pierde -

El encargado de la panadería La sifrina en la avenida San Martín dice que la Superintendencia Nacional de Gestión Agroalimentaria (Sunagro) garantiza la existencia de harina de trigo. Aunque admite “estamos racionados”. Aún así recalca que se reparten 100 sacos cada 10 días, para usar 10 al día, cuatro para la venta al público en general y seis para habitantes de la comunidad. Tratando de desmentir las declaraciones del encargado, uno de los vendedores no puede evitar decir: “Aquí no llega con normalidad, tenemos siete días sin harina”.

En el Clavel de San Martín, Daniel Viera asegura que llevaban aproximadamente un mes sin harina, luego recibieron un despacho y volvieron a tener inconvenientes. “Estamos tratando de llegar a la raíz del problema, un representante de la Sundde viene casi todos los días y nadie sabe qué es lo que está pasando, el despacho tenía que haber llegado pero no llega”. Agregó que lo poco que se ve en el mostrador es el 10% de pastelería que les permiten. “Pienso que debe ser un problema de logística”, agregó.

“Hasta hace poco se conseguía pan dulce, ahora ni siquiera eso”, dijo una consumidora decepcionada.

La situación se repite en Vista Alegre, también al suroeste caraqueño. En la panadería Guaicamacuto llevan una semana sin harina y se mantienen con la venta de jugos, cigarrilllos y charcutería. “Vamos a quebrar si seguimos así, pero hay que esperar”, dijo uno de los dueños con resignación. En la panadería Saldi aseguran que tienen 15 días sin harina. Como única mercancía conservan la pasta seca que hicieron la última vez que les llegó la harina de trigo.

La panadería Piu Dolce lleva ocho días sin harina. “Hoy se suponía que llegara”, dice uno de los vendedores. Sus vitrinas están llenas de bombas, caracolas y otros dulces. “En la mañana no había nada y ahora todo está lleno de pan dulce”, dice un señor indignado al salir.

Al igual que en los comercios anteriores aseguran que esos dulces corresponden al 10% que pueden destinar para la elaboración de productos distintos al pan. En la panadería Arlett del Centro Comercial Caracas, en Montalbán III,  llevan una semana sin harina. Uno de los vendedores asegura que en La Vega, zona popular de las proximidades, el problema lleva 15 días”. “Tenemos esperanza de que todo se solucione pronto”, dice.

La panadería La Villa de Montalbán II lleva 12 días sin pan. La representante para la Sundde de la zona los visita regularmente y les indica cómo repartir la harina de trigo. No tiene más explicación que “no hay harina de trigo”. Al preguntársele la causa de la escasez dijo que “no podía responder esa pregunta” y que la función del Operativo 700 es la distribución, despacho y producción, al tiempo que se hace seguimiento y control. “Simplemente hay que esperar a que llegue el despacho, llegará en el trascurso de esta semana”.

Joseph Ríos, director para el Distrito Capital del Urbanismo y Zonas Residenciales del Ministerio para las Comunas y Movimientos Sociales controlaba la situación en una de los pocos establecimientos con pan en la ciudad: la panadería Li en el Centro Comercial Euba, también en Montalbán III.

La existencia de harina no respondía a la llegada de materia prima, sino porque el horno estuvo dañado y les había quedado. “No hay pan en ninguna panadería”, aseguró Ríos.

La semana pasada arribaron al país 30.000 toneladas de trigo que esta semana deberían distribuirse entre los molinos procesadores, aseguró una fuente a El Estímulo.

 - Para subsistir -

Gregorio, el encargado de la panadería Rosalba ubicada en la avenida Rómulo Gallegos, dice que llevan más de 15 días sin pan. Se necesitan entre 13 y 14 sacos diarios para hacer pan y “eso no está llegando ni mensual”. Asegura que los juzgan por tener hojaldres, cachitos o dulces, pero con dos sacos pueden ofrecer una variedad de productos diferentes al pan por al menos dos días. “Los dulces no gastan tanta harina como la gente cree, eso tiene más azúcar, chocolate, mantequilla”.

“Esos dulces que ves ahí se hacen con un kilogramo de harina porque si no tienes que botar a todo el mundo, es preferible hacer eso que tener la puerta cerrada”, comentan los panaderos de Gramupan en Petare, quienes también llevan tres semanas sin harina.

En la panadería Vaquipan se lee: “No hay pan, no hay harina”. Ya tienen cuatro semanas sin la materia prima. El encargado José Antonio Rodríguez se lamenta con tristeza. “Compramos galletas hechas para no tener la vitrina vacía”.

Una panadería del Este de Caracas se mantiene con pedidos de harina de trigo traídos por “debajo de la mesa”, que se gastan apenas llegan para evitar que se los incauten. Esto permite que el comercio funcione con cierta normalidad, con bandejas repletas de cachitos, croissant y pastelitos, tortas de todo tipo que cuestan entre 19.000 y 26.000 el kilogramo, pero ningún tipo de pan.

En las panaderías La Cueva de Iria en Santa Eduvigis; Aída y La Menita en Los Palos Grandes tienen sus anaqueles totalmente desabastecidos de productos hechos a base de harina.

En la Aída sus empleados mataban el tiempo hablando y enviando mensajes de texto por sus celulares.