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La recesión no toca fondo y la hiperinflación no encuentra límites

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18/01/2019
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FOTOGRAFÍA: DANIEL HERNÁNDEZ

El Gobierno anunció un nuevo aumento del petro como Unidad de Cuenta y lo llevó a 36 mil bolívares soberanos. Hasta ahora, el petro viene funcionando de dos maneras:

  • Como unidad de cuenta: con un valor fijo que se utiliza para el cálculo del salario mínimo, pensiones, pago de pasaportes y otras tasas y tarifas.
  • Como criptoactivo: con un valor variable que se calcula según la tasa de cambio oficial Dicom que surge de cada subasta y se utiliza para pagar boletos internacionales, combustible de aviones y transacciones de comercio exterior de las empresas públicas.

El petro como Unidad de Cuenta es un valor fijo que se utiliza para calcular el salario mínimo, el cual equivale a medio petro. El problema es que cada vez que aumenta la tasa Dicom, sube el valor del petro como Criptoactivo y deja muy atrás el valor del petro como Unidad de cuenta. El anclaje del salario mínimo al valor oficial del petro como Unidad de Cuenta impide que la remuneración de la fuerza de trabajo se ajuste según vaya subiendo el valor del petro como Criptoactivo.

Esta desincronización entre ambos valores del mismo petro erosiona el ingreso real de los hogares, toda vez que el ajuste del salario mínimo se hace con retraso y el aumento no compensa lo que se pierde por la hiperinflación que está subiendo más de 100% mensual.

El nuevo aumento del petro es un espejismo. Subir de 9 mil a 36 mil bolívares su valor como Unidad de Cuenta en realidad significa una devaluación del bolívar del 300 %. Tengamos en cuenta que, en bolívares soberanos, habrá que pagar tres veces más para comprar el mismo petro.

Los frecuentes ajustes en el valor del petro y en el salario mínimo revelan que las medidas económicas anunciadas desde el 20 de agosto de 2018 no han dado resultados:

Primero el valor del petro se fijó en BsS 3.600 y el salario mínimo, equivalente a medio petro, se fijó en 1.800 BsS/mensual. O sea, 30 $/mes o un dólar diario.

A los 100 días el valor del petro como Unidad de Cuenta fue elevado a BsS 9.000, razón por la cual el nuevo salario mínimo quedó en de 4.500 BsS/mes (1/2 petro).

Y en menos de 60 días el Gobierno nuevamente sube el petro, y ahora lo fija en 36 mil bolívares, quedando el salario mínimo en 18 mil bolívares.

Esto es pura ilusión monetaria. Pan para hoy y hambre para mañana. Nominalmente en los hogares entrarán más bolívares, pero realmente podrán comprar menos bienes y pagar menos servicios, razón por la cual más necesidades básicas y esenciales quedarán insatisfechas.

Las contradicciones de las medidas económicas aplicadas por el gobierno agravan el déficit fiscal: las exoneraciones disminuyen los ingresos y los aumentos salariales incrementan los gastos. El déficit tiende a ser cubierto con desmesuradas emisiones de dinero por parte del BCV y esto propaga la hiperinflación que vuelve sal y agua cada aumento salarial.

Al aumentar el encaje legal a los bancos se limita el crédito al aparato productivo y se contrae aún más la economía. Esto se traduce en una merma de los ingresos fiscales al caer la recaudación de aranceles, IVA e ISLR. Y si el déficit fiscal se continúa financiando con emisión monetaria, la hiperinflación se agravará cada vez más.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor calculado por la Asamblea Nacional indica que la inflación del mes de diciembre fue de 142%, para una inflación acumulada a lo largo de 2018 de 1.698.488 %. Las predicciones de los organismos multilaterales no son nada alentadoras. El FMI, que dicho sea de paso en los últimos años se ha quedado corto en sus proyecciones para Venezuela, estima que en 2019 el porcentaje de hiperinflación será de 10 millones.

Lamentablemente, lo malo es que en economía no se toca fondo y si no se aplican las medidas correctas, en su orden lógico y a la velocidad adecuada, en 2019 las cosas se pueden poner cada vez peor y pronto estaremos diciendo que en el año 2018 éramos felices pero no lo sabíamos.

@victoralvarezr

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