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Manuel Silva: “la comedia se basa en ir en contra del poder”

Feature Manuel Silva UB
26/09/2017
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FOTOGRAFÍA: ALEJANDRO CREMADES

En exclusiva para UB, el conductor del programa “Calma Pueblo”, que transmite La Mega, nos ilustra sobre la manera de hacer reír a los venezolanos en tiempos difíciles. Matemático de profesión pero “jodedor” de vocación, dicen algunos que es el mejor imitador de Henry Ramos Allup

Su nombre comenzó a sonar desde que se convirtió en reportero de Chataing TV. De ahí le esperaba un puesto frente a los micrófonos de La Mega, estación que ahora ocupa desde las 6 hasta las 9 de la mañana junto a José Rafael Guzmán y La Vero Gómez. No solo en el prime time de la emisora juvenil más escuchada del país, sino en el espacio que dejó uno de sus padrinos y uno de los más queridos de la escena cómica del país, Luis Chataing.

Pero pocos saben de todo el background de Manuel Silva. Un cuasi matemático que comenzó posteando en un blog y haciendo guiones para otros locutores y comediantes. Sudándose las risas fue pasando de recomendación en recomendación hasta consolidarse en Calma Pueblo, junto a sus colegas. Aprovechando cada oportunidad, Manuel dejó firma en la Hot 94 y en los Stand up comedies de sus panas hasta ser uno de los favoritos.

Se muestra humilde y atento a la entrevista. Sabe que las vistas se replicarán en su canal de Youtube: Random Manuel, pero posa para nuestro lente y se somete al análisis de UB.

“Ya me imagino el titular: Manuel Silva cobra por imitar la voz de Allup. ¡Pero si yo no dije eso! ¡Yo no hago eso!”, bromea.

Hoy, este locutor y comediante asume otro reto, el de la actuación. Protagoniza la obra “Queridas Psicóticas” de José Rafael Briceño, y nos cuenta cómo ha combinado estas tres disciplinas y cómo disfruta de cada una de sus facetas.

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—Siempre has hecho radio, ¿se puede decir que eso es lo tuyo?

—Sí, diste en el punto, aunque es obvio. El stand up viene con el momento de ser reportero en Chataing TV. Pero ahí es donde empiezo de alguna manera a darme cuenta que eso era algo que quería hacer toda la vida. No había hecho comedia antes porque me daba pavor montarme en una tarima. Yo las ponía en un guión y que otro las hiciera. Siempre me preguntaba: ¿y si falla? ¿y si no se ríen? Esa es la pregunta de todo comediante. Es una tortura y ahí uno se pregunta: ¿por qué no fui carpintero?

—¿Cómo fue ese descubrimiento de tus habilidades para la comedia, para el manejo del humor y del público?

—Mi entorno en el programa de Chataing era Led, José Rafael y personajes invitados como Briceño. Ellos tenían tiempo haciendo bares y con la exposición que tenían en el programa comenzaron a llenar (las funciones). Luis Chataing no había hecho stand up, pero decidió hacer su show de comedia en el teatro porque podía llenarlo obviamente. A mí, por supuesto, como que me gustaba la idea y empecé a tener la piquiña de “ok lo voy a hacer”.

Luego hubo un momento en que no pude decir que “no”. Teníamos el especial del primer año de Chatanig TV y me tenía que montar, porque cada reportero tenía que hacer 5 minutos por persona. Lo tuve que hacer. Luego, tuve varias presentaciones. Tenía mis 15 minutos para abrir shows como Mi país tu país. Posteriormente, estuve en la obra de Alex Goncalves. Realmente es su show pero yo era como un maestro de ceremonia en el que tenía 30 minutos de presentación igual. Terminé siendo más que un telonero. Este año, junto a Jorgita Rodríguez, ya había decidido que iba con mi propio show. Eso viene para octubre. Pero ahora me propusieron estar en esta comedia. Y no me pareció nada malo porque sentía que salía de lo que está haciendo todo el mundo. Sentía que eso me iba a dar muchas herramientas y efectivamente, en eso no me pelé.

—Habías hecho muchas cosas alrededor de la comedia, pero nunca incursionado en la actuación. El stand up viene de una sinceridad personal, pero el teatro te obliga a encarnar a otra persona, conocer sus motivaciones, ¿cómo has vivido el paso de una disciplina a otra? ¿Qué semejanzas y diferencias has conseguido en tu personaje de Queridas Psicóticas?

—Al principio, Briceño no quería montar esta obra pero Jorgita le dijo “vamos a hacerlo con Manuel” y ahí dijo que sí, sí va. Me dieron el papel porque hay un momento en que se rompe la cuarta pared y el personaje habla al público en tono confianzudo, con tono standopero. Él dijo: “oye un chamo que vino del stand up”. Aunque yo lleve solo tres años en esto.

Pero es verdad lo que dices: Luis no es Manuel. Luis tiene mucho de Briceño, porque son ex novias de él o amigas o cuentos de ellas, con los que él ensambló Queridas Psicóticas. Que es una obra que trata de las vivencias particulares de ciertas damas. Entonces tiene mucho de la vivencia de un standopero, de Briceño, que realmente es antropólogo. Se parece un poco a mí en lo cuadrado e indeciso.

Sí, hubo choques al principio. Por más que sea standopero y tengo cancha para hablar con el público, no lo puedo hacer como Manuel. Luis es otro carajo, que habla diferente. En esos momentos, Luis ni siquiera tiene la intención de hacer reír al público, es como un pana. Puede hacerte reír por complicidad, pero hay momentos en que —no lloro— pero sí de rabia, de nostalgia, de confusión y yo no estaba acostumbrado a buscar esos sentimientos.

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—¿Qué percepción tienes de la escena actual venezolana y del teatro?

—Mucho stand up. No me parece mal, me parece genial. Hay que buscar la manera de que estas personas que hacen stand up lleguen a otros rincones del país. Muchos lo han logrado gracias al apoyo de las redes sociales, los programas de radio, algunos programas de televisión pero todavía es lento. Son pocos los que pueden decir: “yo me voy a Mérida y lleno”. Entonces creo que hay que lograr mejores canales de promoción para que haya más chance.

También es un tema de que hay muchas obras de teatro, más un montón de stand up y no hay plata para que todo el mundo esté comprando entradas. Esto se da porque hay muchos actores de televisión que se ven en necesidad de ocupar las tablas, ya que hay poca producción nacional.

—Pero fuera del stand up comedy y ahora que estás metido en el mundo teatral, ¿qué piensas de la oferta de cartelera, de obras? ¿Qué opinas de todas las obras cuya promoción tiene personas entre sábanas y esas cosas de los cachos, cornudos, orgásmicas?

—Aprovecharse de la sexualidad para vender es común. No puedo mentir, pero la verdad es que hay muchas que no me provoca verlas. Cosas así como “palo adentro, palo afuera”, no. Si veo que es alguien cuyo humor y trabajo me lo tripeo, capaz la veo porque sé que le pudo dar la vuelta. Pero si no es de alguien de mi entera confianza o gusto, no.

—¿Y en la escena del stand up qué crees que se hace más en Venezuela, humor inteligente o primitivo? ¿Cuál tiene más seguidores?

—Hay de todo. Hay (humor) inteligente y primitivo como en cualquier país del mundo. Tiene su público cada uno. En este momento en el país nos hace falta estar en contacto con banalidades. En la actualidad hasta a una persona que gusta del humor inteligente puede necesitar cosas banales y básicas, porque nos saca de la locura que vives todos los días. Eso lo siento con Calma Pueblo. A veces caemos en conversaciones hasta escatológicas, vamos a lugares banales y la gente lo agradece. Chévere un chiste pullando política, un chiste de la escasez que le das la vuelta y es inteligente.

—Y valerse de las groserías o sexo para hacer humor. El humor de Calma Pueblo, como dices puede ser escatológico, ¿cuán válido es?

—Hay que saberlo usar. Valerse un “coooño” en un momento no está mal. Pero “eso un huevo y tal” ya eso no cuadra. Son estilos y gustos. Por ejemplo, el Conde del Guácharo a mí me mata de la risa, te lo juro, aunque no es mi modelo a seguir. Luis Chataing, que lo ves distante y alejadísimo de las groserías, se muere de la risa con el conde del guácharo, cagado de la risa.

Hay momentos para cada cosa. Ahorita, en esta Venezuela, iría cagado de la risa a ver al Conde del Guacharo para escuchar un cuento de la prima que se la cogió no sé quién y olvidarme de todo. En otro momento, me tripearía un humor inteligente de no sé quién, que le dé la vuelta al perfil del país.

Hay vainas básicas que son cool, como las caídas, los golpes, los gases. Lo que dice Louis CK, un carajo que es genial que tiene un humor súper negro, es que “hay que ser muy tonto para hacer un chiste de gases, pero hay que ser más tonto para no reírse de ellos”.

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—¿De chamo eras el “payasito” del salón?

—Sí echaba chiste, jodía, pero no era el payasito. Aunque la primera vez que yo me di cuenta del peo de las risas fue en el colegio. La profesora nos dijo que hiciéramos una representación y nosotros, niñitos que nos gustaba el deporte, hicimos como un programa de televisión. Yo era como el que entrevistaba al compañero que hacía de pelotero y él estaba como jugando con su pelota. Mientras yo lo entrevistaba, él sólo veía para el frente y no me paraba; y en una de esas, yo le volteé la cara con la mano, como para atajar su atención, y lo volvía a voltear. Esa vaina generó una risa que fue más grande que el resto de las bromas y yo dije: “Esta vaina me encanta”.

—¿Y por qué estudiaste matemática?

—Porque quedé (risas), pero me gustó y todavía me gusta que jode. Por eso digo que me parezco al personaje de Luis: porque soy cuadrado y me gusta que todo cuadre. Soy de agenda, de tachar. Me encanta comprobar cosas, demostraciones. Cuando eres un chamo te imaginas que la carrera es puro número, después ves que sí estudias un sistema numérico pero con lo que menos trabajas son los números. Son letras para todos lados y álgebra. Igualito me enamoré y me encantó. Es una lástima que no haya podido terminar. Me quedé hasta el octavo semestre.

La gente dice que la puedo terminar porque son dos materias, más noveno, más el seminario. Pero estoy demasiado oxidado. Además, las tesis de matemática no son cualquier cosa. Es un trabajo de investigación de verdad, con un tutor que te va a sacar la chicha. Entonces, lo veo complicado pero me encantaría. Te confieso que a veces sueño que soy camisa marrón otra vez. La locura de que la universidad  es un tema que va sociedad-familia, de que esa es una base; de que debes tenerla para estar seguro de que vas a tener algo… eso es paja.

—¿Qué tal es vivir del humor?

—Sí, aunque Venezuela esté echa pedazos y que su sistema de estrellas también, sí se puede. Pero bueno, yo hago radio y ese es un ingreso fijo. Las redes sociales son otro ingreso. Los teatros son otro ingreso. Si se da otro proyecto de tele, sería otro ingreso. Tienes maneras de tener muchas opciones y cada una te da algo. Aunque no a todo el mundo se le da igual.

—¿El canal de Youtube de Random Manuel es por cariño y amor al arte?

—Sí, eso es por cariño. Aunque no lo hago pensando en eso, todo ese trabajo te ayuda a levantar tu exposición. Ahora subí algo sobre el Bolívar fuerte. Esperaba el peo de que si traían nuevos billetes pero ahora aproveché que Maduro lanzó un aumento y la gente dice: “igual no alcanza pa’ un coño”. Pero Random Manuel son vainas que me tripeo y quisiera hacer más vainas. Al principio comenzó como solo cosas de las redes recopiladas. Ahora monto capítulos como el del “Príncipe de AD” o el videoclip de “El Bolívar Fuerte”. Son vainas que me provocan y no tiene fin económico. Si hay alguien que lo compra, que yo me tripee, fino. Pero tiene que ser un cliente chévere que no me condicione, que no tenga vibra de partido político.

—¿Herbalife, por ejemplo?

—No, no. Me jode la vida. Yo nunca he ido a un nutricionista, ni nada de eso (risas). Se me jode la vida por todos lados.

­­—¿Cómo es eso de la “vibra política”?

—Bueno sí, sé de muchas vainas que nosotros vemos en las redes están pagadas por un partido político.

—Claro, puede haber muchas que sí. Pero igual la comedia o el humor debe ser protesta.

—Sin duda. La comedia de base va en ir en contra del poder. Es ridículo hacer comedia desde el poder. La idea es burlarte del Gobierno, ellos la tienen cómoda. Sería triste hacer comedia del carajo que está jodido. Puedes hacer un chiste negro, una vaina, pero la comedia no debe ir en contra de vainas que ya estén jodidas.

Sí puedes echar un pelo de vaina. Por ejemplo, hacer un chiste de Maickel Melamed. Yo no pienso que uno debe censurarse y que “por respetar”, pero hay que medir hasta donde uno puede hacer el chiste. Es decir, puedo hacer el chiste de Melamed porque es un tipo exitoso, hace plata, etc. y lo hago desde el buen sentido del humor, pero no lo voy a hacer en frente de un niño que está todo jodido también.

—Cuéntanos una de tus peores imprudencias, en ese sentido.

—Bueno me pasó una vez en el trabajo, no en público. Una vez eché un chiste de que si yo tuviera una Hummer le rotularía a Rafael Vidal, el nadador, así (hace una mueca de como una rana aplastada). Fue un chiste pesado. Yo nadé y veía Sábado Mundial cuando él narraba la lucha libre, admiraba mucho a Rafael Vidal, pero lo chimbo fue que un chamo que estaba ahí me sacó la cédula y me dijo mira. Y yo que: “¡ah qué bueno! saliste bien en la foto”. Y él me señaló el apellido. Rafael Vidal era su tío y yo: “¡nooo!”. Le pedí disculpas. No sabía qué hacer en el momento. Al final me disculpó. Me dijo que la había cagado de manera seria, pero que me quedara quieto que no pasaba nada. Todavía lo veo y le pido disculpas.

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—Tú que has tenido que estudiar a personajes políticos y que relacionas la comedia con la actualidad, ¿cómo analizas el acontecer político? ¿Qué te ha parecido la actuación de Ramos Allup últimamente?

—Creo que Ramos Allup era el tipo para asumir la presidencia de la Asamblea. Tiene sus cosas buenas y malas, pero es un tipo que tiene burdel, experiencia. ¿Decir que lo ha hecho bien o mal? Siento que hay cosas que sí se están haciendo y que están pisando la chola porque el país lo necesita. Él país está muy mal con el tema eléctrico, lo de la comida, la inseguridad. Mucha gente dice que no están haciendo lo que tenían que hacer. Yo no soy de pensar eso. Creo que también están en un proceso de establecerse y aunque han pisado la chola no están apresurados. Ese ha sido un error que ha cometido la oposición en algunos casos

Es complejo porque les han cerrado las puertas por todos lados. Sin embargo, es el momento perfecto de demostrar lo injusto que es y que siempre ha sido el Gobierno. No puede ser que a una Asamblea, elegida por el pueblo, no la dejen trabajar. Ellos tiene que decir: “Ok, no nos dejan trabajar. Pues prepárense que esto lo vamos a capitalizar en votos”. Hay que transformar todo este descontento en votos. El revocatorio es votos, y en las elecciones de gobernadores también se van a contar votos.

—¿Alguna vez has recibido amenazas o agresiones por alguno de tus chiste políticos?

—Cuando estábamos en Chataing TV recibíamos muchos insultos. Cosas como: “Te voy a mandar a matar, maldito” o “tu mama fue mía”. Sabíamos que eran como tres carajos que casi que les pagaban por mantener las amenazas. También había personas que sí eran creyentes verdaderos que decían: “eres un apátrida, asqueroso. Vete para Estados Unidos”. Pero ahorita pasa menos. Con Chataing TV al aire y el presidente Chávez vivo la cosa era diferente. En este momento no es la misma vaina. No es la misma pasión, definitivamente.

También en Random Manuel hay cosas que son algo políticas. Yo lo que quiero es que la gente se ría, no estar jalando bolas a alguien, voy a burlarme de quien sea.  Sino no hiciera chistes de Carlos Ocariz, que a veces queda como un bobo, que cada vez que me ve me dice: “Mama guevo, te voy a joder”.  Pero yo le digo “que dices si yo te levanté la campaña. Le ganaste al Potro gracias a mí”. (risas) Él tipo es muy buena onda. Pudiera joder más si este fuera un país más equilibrado.