Cultura

33 La Galaxia X, una obra de teatro inmersiva que nos enfrenta al mundo real

Una obra de teatro rebelde y transgresora regresa luego de 33 años con el nombre de 33 Galaxia X, para estremecer al público que no sabe si todo es real o un espectáculo. Cierre de temporada en la agenda cultural caraqueña.

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Galaxia X teatro inmersivo y real
Fotos: Gleybert Asencio

Entras a una discoteca de Caracas y te encuentras de frente con una fiesta al estilo de los 80. Es Galaxia X. La ropa, música, las luces, el ambiente te trasladan a otra época y todo parece solo diversión hasta que los presentes se encuentran con la realidad de ayer y de hoy.

El mundo no ha cambiado desde hace 33 años. Los estigmas sobre temas como el aborto, la homosexualidad, el VIH e incluso la violencia contra la mujer siguen presentes y la problemática persiste.

Esto relata 33, La Galaxia X, una pieza escrita y dirigida por Marcos Purroy, que lleva al público a una experiencia inmersiva, a una fiesta con una temática narrativa y que puede llevar a reflexionar sobre cómo en medio de la cotidianidad siguen ocurriendo hechos como naturalizar que un hombre le pegue a su pareja, que las mujeres no tengan derecho a decidir sobre su vida sexual y reproductiva, el miedo de la comunidad LGBTI a ser juzgados por su orientación sexual y el Sida como tema tabú a pesar de que en la actualidad existe mayor información.

Producida por el Centro de Directores para el Nuevo Teatro, conjuntamente con Marcos Purroy Casting, la historia cuenta con las actuaciones estelares de Stefanía Carmona, Miguelángel Hidalgo y Samantha De Simone, quienes dan vida a una mujer que decide abortar y es juzgada por su hermano, un hombre homosexual que contrae VIH y es condenado por su hermana, y una mujer que está en un ciclo de violencia con un hombre que la agrede físicamente de forma constante.

33, La Galaxia X, es una revisión de Anatomía de un viaje, una obra también de Marcos Purroy estrenada en la Sala Rajatabla en noviembre de 1990 (hace 33 años) y que causó revuelo en su momento por abordar temas que afectaban y preocupaban a la juventud de aquellos días.

La experiencia va relatando e hilando las distintas historias de los personajes principales, Alejandra, Gabriel y Carlota, mientras el público se ve involucrado en medio de la fiesta ochentera.

Los asistentes podrán palpar la dura realidad de una mujer que aborta, presenciarán como un hombre golpea a su pareja y a una hermana que cree debe lavar sus cubiertos porque su hermano tiene Sida.

La pieza, que se estará presentando hasta el 1 de diciembre, es una experiencia inmersiva que no necesita serlo, teniendo en cuenta que la sociedad sigue sumergida en las mismas problemáticas:

En muchos países el aborto aún es penalizado, a pesar de que la OMS señala que es seguro si se utilizan los método que ellos recomiendan.

Stefanía Carmona considera que el aborto es uno de los temas más polémicos con los que el público se encontrará en la obra.

“El arte siempre nos transmite un mensaje y esta obra no es una excepción. Nos invita a reflexionar sobre temas polémicos y sobre todo el de mi personaje Alejandra, que se practica un aborto. Nos hace reflexionar sobre los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, sobre evitar muertes en lugares clandestinos al legalizarlo, nos lleva al debate de qué se debería hacer para solucionar estas problemáticas”.

Stefanía Carmona, actriz
Stefanía Carmona, en escena. Foto: Gleybert Asencio

La comunidad LGBTI se ve estigmatizada constantemente. En este sentido, la OPS señaló que son víctimas frecuentes de crímenes de odio y homicidios, que muchas veces son encubiertos al calificarse como “crímenes pasionales” y no como expresiones de intolerancia extrema.

Sin importar su orientación sexual todavía existe discriminación hacia personas que tienen Sida, emitiendo prejuicios como no tener contacto porque podrían contagiarse. Esto sigue ocurriendo en la actualidad a pesar de que la OMS explica que se transmite a través del intercambio de líquidos corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen o las secreciones vaginales. El VIH/Sida también puede transmitirse al bebé durante el embarazo y el parto. En cambio, no se contagia mediante contactos ordinarios cotidianos como besos, abrazos o apretones de manos ni por el hecho de compartir objetos personales, agua o alimentos.

Miguelángel Hidalgo, quien interpreta a Gabriel, un hombre homosexual que está enfermo de VIH, señaló que se trata de un personaje que incurre en una gran responsabilidad porque su misión es disminuir los estigmas.

“Este no es solo un personaje ficticio y ya. Gabriel es la voz de todos aquellos que no pudieron ser escuchados, Gabriel representa a una enorme comunidad. Asumí esta responsabilidad con muchísimo respeto, con profesionalismo, dedicación y con el compromiso de dejar bien en alto en cada función el nombre de todas las personas que ya no están con nosotros por el Sida o que siguen batallando con el”, mencionó.

“Gabriel busca mover fibras en las personas y hacer que se pongan en el lugar del otro. Hace un llamado a una reflexión interesante que retumba en la mente de las personas al salir de la obra”, agregó.

También está la violencia contra la mujer, que se ha convertido a nivel global en un problema de salud pública porque se siguen normalizando las conductas machistas. La Organización Mundial de la Salud estima que una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia a lo largo de su vida.

“Es una responsabilidad muy importante, porque sé que hay mujeres que atraviesan esa situación día a día. Además, es horrible pensar en que muchas de ellas creen que hay momentos en los que no hay otra opción”, mencionó la actriz Samantha De Simone.

A la artista le gusta pensar que siendo el teatro un momento de reflexión, las mujeres que la vean y estén pasando por una situación similar puedan comprender que están en un ciclo de violencia que puede tener graves consecuencias.

“Me gustaría pensar que ellas al ver desde afuera cómo se ve lo que están viviendo se darán cuenta de que no sirve de nada quedarse callada, que si no escapas de ese lugar, terminarás como Carlota (su personaje): muerta”, alertó.

Samantha De Simone, como Carlotta. Foto: Gleybert Asencio

Un teatro que incomoda

Purroy, el director teatral, comentó que hace 33 años el público se sorprendió con la pieza porque se estaban enfrentando a una realidad y las personas se veían tan afectadas de verlo en el teatro que se salían de la sala.

“Fue una obra muy controversial en 1990 porque hablaba de temas como el VIH/Sida que estaba apenas comenzando (…) La relación con el público en aquel momento fue bastante fuerte, el tema estaba latente y gente presente en la sala se salían porque eran VIH positivo y enfrentarse a un monólogo tan fuerte como el del personaje Gabriel no era fácil”, relató el director, quien al comparar aquel momento con la actualidad, cuando vuelve a presentar esta obra, ahora se topa con un público que sigue bajo la misma realidad, el VIH/Sida continúa, con avances que permiten tener a los pacientes cierta calidad de vida, pero continúa latente y no solo la enfermedad sino los estigmas.

“La gente reflexiona. Se conecta con esa realidad de aquel entonces y la de ahora y se observa el desconocimiento que seguimos teniendo”.

Marcos Purroy

Sobre el teatro inmersivo

El artista Miguelángel Hidalgo señala que la experiencia de actuar en una obra inmersiva “es fuera de lo común”.

“Es maravilloso, es transgresor, es tan divertido que no sé si lo que viví después de la función fue un sueño o fue mi realidad. Como actor me llena mucho porque la conexión que logras hacer con el público nutre muchísimo la representación del personaje”.

Miguelángel Hidalgo

El actor asevera que lo inmersivo les da como actores la oportunidad de conectarse aún más con el público, pero también “con ese niño interior”.

Marcos Purroy resaltó que siempre ha trabajado con el teatro inmersivo porque su objetivo es ir hacia lo no convencional.

Foto: Gleybert Asencio

“Teatro en la discoteca es muy de inmersión porque el público está bailando y están allí con los actores (…) El teatro siempre es para reflexionar no para dejar moraleja (…) Muchos que ven la obra salen hablando del aborto, el suicidio, la violencia, el sida, lo interesante es que mientras la gente está bailando tiene esta oportunidad de reflexionar”, insistió.

Las funciones de la pieza serán hasta este viernes 1 de diciembre a las 6:30 pm y esperan retomar en enero pero aún no tienen confirmación.

La cita es en el Centro Comercial Los Chaguaramos de Caracas, en La Fórmula Burger Food.

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