Cine y TV

Christian McGaffney listo para la noche de los Goya con "Simón" / Entrevista

El 10 de febrero será la ceremonia de entrega, donde "Simón", la cinta donde es protagonista, está nominada como mejor película iberoamericana. Ya hizo su primer filme en Hollywood y espera que “Las aventuras de Juan Planchard”, el éxito teatral de Moisés Kaufman que estelarizó con notable éxito en Miami en 2023, llegue a otras ciudades del mundo.

Publicidad
Christian McGaffney en Simón

Cuando ya faltaban pocos días para la entrega de los premios Goya, cuya ceremonia se celebrará en la ciudad española de Valladolid este sábado 10 de febrero, el actor Christian McGaffney redoblaba sus esfuerzos para promocionar en España Simón, el valorado filme del director venezolano Diego Vicentini, nominado al máximo galardón de la Academia Española de Cine en el rubro de mejor película iberoamericana.

En este apartado se medirá con Alma viva (Portugal), La memoria infinita (Chile), La pecera (Puerto Rico) y Puan (Argentina).

Desde el año pasado el actor, reconocido por sus interpretaciones tanto en teatro como en televisión, y ahora en cine, en una fructífera carrera que inició en Caracas en 2005, ha emprendido una incansable labor promocional, que lo ha llevado a recorrer las alfombras rojas de varios importantes festivales del séptimo arte.

En todos ellos, la historia del afanoso activista contra el régimen chavista que logró escapar y reside en Miami lidiando con el trauma y el sentimiento de culpabilidad que lo acompañan mientras trata de obtener asilo político, ha recibido las mejores críticas y el respaldo entusiasta de un público que, conmovido y a veces hasta las lágrimas, ha aplaudido la universalidad que impregna este relato cinematográfico.

Este esfuerzo por dar a conocer Simón en mercados internacionales es producto de varios años de trabajo, que se iniciaron en 2019, poco antes de la pandemia del coronavirus. Primero fue en el cortometraje del mismo nombre que dio origen posteriormente al largometraje, tanto en los preparativos de ambos, como en su filmación y posterior trabajo de preproducción.

Complementariamente, finalizando 2023, McGaffney estelarizó un espectáculo, en el Colony Theater de Miami Beach, durante once semanas: Las aventuras de Juan Planchard, un alegato antichavista, original del laureado director venezolano Moisés Kaufman, apoyado en una novela firmada por otro compatriota suyo, el escritor y cineasta Jonathan Jakubowicz.

Christian McGaffney, con Simón va camino a la noche de los Goya
El 10 de febrero será la ceremonia de entrega, donde “Simón” está nominada como mejor película iberoamericana. Ya hizo su primer filme en Hollywood y espera que “Las aventuras de Juan Planchard”, el éxito teatral de Moisés Kaufman que protagonizó con notable éxito en Miami en 2023, llegue a otras ciudades del mundo. Foto: Cortesía Grey’s Comunicaciones

En Las aventuras de Juan Planchard, que resultó un éxito en toda regla, McGaffney se involucró en la preparación del montaje, asistiendo al director en aspectos que sobrepasaron lo meramente actoral. Ahora, junto a la promoción de su película, se propone intentar que Juan Planchard pueda llegar a teatros de otras ciudades que cuenten con una importante presencia de inmigrantes venezolanos.

En reciente conversación telefónica con El Estímulo desde Los Ángeles, ciudad donde reside, y poco antes de su viaje a España con mira en los Goya, habló sobre la película, la obra teatral y en torno a su incursión en el cine estadounidense, en una película próxima a estrenarse y sobre la cual no puede todavía suministrar mayores detalles.

Doble encuentro con “Simón”

-¿Imaginabas que Simón iba a tener la resonancia que ha tenido?

-Hay dos feelings muy claros. Hay uno, que es cuando estás dentro de la película, muy cerca del cuadro, estando en set. Aproveché para aislarme mentalmente, pues mi esposa se quedó en Los Ángeles por la pandemia. Y estuve tres meses antes viviendo en Montreal, porque allá estaba haciendo un show. A menos de quince grados no veía a nadie. Y eso funcionó perfecto para el momento en que ya estaba en el set. Ya estando allí, percibí que había algo más, que estábamos haciendo una película con potencial.

-El otro feeling lo sentí cuando llegué al cuarto de posproducción por primera vez, en Los Ángeles. Vimos una parte del largo, que tendría 45 minutos, contado de una manera diferente, con mucho corazón. Y Diego, que además editó su propia obra, cuando nos mostró un poco más del producto casi final, concluí que artísticamente había valores para ser una buena película. Y allí nos dijimos: ¿Funcionará con los venezolanos?

-¿Cómo así?

-Porque recuerdo que hicimos pruebas en los Estados Unidos, con norteamericanos, australianos y con gente de otras partes de Latinoamérica. Y todos salían o muy conmovidos, llorando o muy emocionados. Eso nos dio un índice de que la película tenía un rango artístico bastante bien logrado. Ahora, ¿que los venezolanos estuviesen listos para ver esta historia, que si a ver vamos transcurre en 2017, pero que todavía en un proceso inacabado? Eso nos preocupaba. Porque no se trataba de una película sobre las protestas en Venezuela, sino de alguien afectado por ellas que ya vivía fuera del país.

-¿Y cuál era el miedo?

-De que la gente se diera cuenta que al no ser el cuento documentalista de lo que ocurrió, quisiera ver más esa realidad. Pero lo bello del cine, sobre todo cuando es tan íntimo y hacia adentro, es que en una sola persona nos podemos ver todos reflejados. Y creo que es lo que le terminó pasando, no solamente a los extranjeros que la vieron, sino también a los venezolanos. Es una película tan universal que nos tocó la fibra como país, como sociedad, sin importar si uno protestó o no. Uno termina sintiendo, a través de Simón, una cantidad de historias que nos han ocurrido y que tal vez ni siquiera habíamos analizado, porque han pasado tan rápido y aún siguen sucediendo.

-¿Simón y Las aventuras de Juan Planchard seguirán copando buena parte de tu actividad este año? ¿O tienes otros proyectos pendientes?

-Ya hice mi primer proyecto norteamericano en cine. Es una película comercial, un drama con un elenco de bastante peso. Aún no estoy en posición de hablar mucho de ella, pero lo que sí te puedo comentar es que es algo que me emociona mucho. La productora Lionsgate la iba a lanzar el año pasado, peroaplazó el estreno para este año 2024, lo que me ha permitido centrar mis esfuerzos tanto en Simóncomo en Juan Planchard.

En este momento estoy en la campaña de los Goya, pero a partir del 11 de febrero, un día después de la gala de entrega del premio, tendré un panorama más claro al respecto y será entonces cuando, muy posiblemente, pueda dar mayores detalles. Pero por mí que se estire cada día más ese chicle. Sin duda alguna, mi enfoque principal va a ser seguir promoviendo “Simón” y ojalá nos vaya muy bien en los Goya.

-¿Y con Las aventuras de Juan Planchard?

-Con la obra veremos qué sale. Ojalá siga teniendo la posibilidad como artista de continuar dándole voz a Juan Planchard, sobre todo en ciudades donde hay muchos venezolanos residiendo fuera del país. Es algo que me llena de mucho orgullo. Es muy bello cuando uno le puede prestar voz, no solo a algo artísticamente poderoso, sino que socialmente tengas también la posibilidad de llevar un mensaje válido de una manera mucho más universal y potente. Me da mucha felicidad poder todavía estar moviéndome con Simón y Juan Planchard, porque representan una doble ganancia, como venezolano y como artista.

Las aventuras de Juan Planchard: Teatro venezolano al estilo Broadway

Desde hace años, el dramaturgo venezolano residente en Estados Unidos Moisés Kaufman soñaba con llevar al teatro la crisis política y social de nuestro país. Se decidió a hacerlo cuando leyó en 2016 Las aventuras de Juan Planchard, la exitosa novela escrita por su compatriota, Jonathan Jakubowicz, una historia en clave de ficción sobre la relación entre política y corrupción en nuestra depauperada nación.

La obra se centra en un joven venezolano que creyó tanto en la ideología del presidente Hugo Chávez como en sacar provecho de ella. Acumula una gran fortuna personal a través de sus negocios corruptos con el gobierno, pero luego se ve obligado a enfrentar las consecuencias de sus acciones.

Cuatro años después de la publicación de la novela, la obra de Kaufman era una realidad, pero la pandemia del coronavirus, en su mayor auge en aquel año de 2020, postergó su estreno en vivo. Inicialmente hizo una presentación on line, en el teatro Colony de Miami Beach, sede del Miami New Drama, la compañía residente que dirige otro venezolano, Michel Hausmann, con cinco de sus principales escenas, en una transmisión en línea seguida de una sesión de preguntas y respuestas con Kaufman y Jakubowicz.

Poco antes de esto, y en el mismo lugar, Kaufman había presentado su proyecto teatral ante Jakubowicz, quien quedó plenamente satisfecho con su propuesta y no vaciló en aprobarla y apoyarla.

La novela sigue a un joven de 29 años de Caracas -Juan Planchard- que hace millones de dólares a través de negocios corruptos con ministros y personas allegadas al gobierno de Hugo Chávez.

“A través de la aventura, la acción, el suspenso, el drama y la comedia, va contando cómo el personaje revela las relaciones que existen entre la política, los negocios y las drogas, entre otras cosas”.

El elenco de lectura en línea incluyó a los actores Christian McGaffney como Juan Planchard, Daniela Bascopé, Elba Escobar, María Gabriela de Farias, Rafael De La Fuente, Iván Tamayo, Franklin Virgüez y Amanda-Lynn Williams.

“Generalmente escribo para mí mismo”, admitió el novelista y cineasta Jakubowicz. “Pero lo que más me emociona va a ser el día que se presente en una sala con un público importante”, aseguró entonces el director de Secuestro Express, cinta que en su momento resultó un éxito de taquilla dentro y fuera de Venezuela. Y ese deseo se cumplió desde el 17 de octubre hasta el 3 de diciembre del año pasado, tiempo durante el cual la versión teatral de su novela, concebida por Moisés Kaufman, permaneció en cartelera en el Colony Theater de Miami, con notable éxito de crítica y público.

-Moisés me había invitado a la presentación que previamente, en 2019, le hizo en el Colony Theater de Miami a Jonathan Jakubowicz para que conociera su adaptación a las tablas. Yo había trabajado con Kaufman en la versión que hizo en Caracas en 2010 de su obra Actos indecentes, los tres juicios de Oscar Wilde, que protagonizó Javier Vidal. Fue mi primera incursión teatral y ahí creamos una muy buena relación.

-Esa primera experiencia de 2019 en el Colony fue con un elenco un poco diferente al que terminó haciendo la pieza. Tanto Moisés como Jonathan hicieron clic con la obra y se dieron cuenta de que allí había un material que se podía convertir en un buen montaje teatral. Desde ese momento empieza a cocinarse, pero llega la pandemia y se suspende. Luego, cuando aminora el coronavirus, hacemos el ejercicio vía Zoom que mostramos en YouTube.

-Ya en 2022 Moisés me invita a Nueva York dos semanas a hacer un workshop con actores locales para seguir trabajando el texto. Llega 2023 y terminamos de conseguir el dinero para montarla. Es una obra muy costosa, muy de alto calibre a nivel de producción. Básicamente los diseñadores venían todos de Nueva York. Había que recrear un poco el universo de Juan Planchard de una manera elegante y con el estilo de teatro que hacen ellos. Terminó siendo un reto muy grande, pero muy fructífero. Con todas las funciones agotadas en el Colony Theater y el público vuelto loco, muy entusiasta.

-¿Cómo fue tu participación en esos preparativos?

-Serví como una especie de apoyo de Moisés durante esos años del proceso. Le leía muchos de los personajes en voz alta, porque como la historia está escrita en primera persona, entonces él iba transformándolos para la escena. Íbamos con los años adaptando el texto. Fue para mí una especie de taller por el que me pagaban, mientras trabajaba con uno de los genios teatrales más grandes que tiene Estados Unidos, y además qué orgullo de que fuera venezolano. Así poco a poco fue puliendo su obra.

Eficaz llave director-actor

-¿Estuviste en la producción de esta obra?

-No. Nunca entré en la producción, porque yo nunca he producido teatro.

De la producción se encargaron Matthew Josling por el Tectonic Theater Project, la compañía de Moisés, y Michael Hausmann por el Miami New Drama. Con Simón sí tengo un título de productor, pero en la obra no es un proceso en que se me identifique como tal. Lo que sí creé fue una llave con Moisés que va un poco más allá del término producción. Queremos hacer muchas cosas juntos. Además Moisés es también coproductor asociado de Michael Hausmann en el Miami New Drama, por lo que hay ideas de impulsar textos, incluso de venezolanos, que se puedan mostrar ahí en español, en la ciudad de Miami. Él tiene muchas ideas para que esta llave siga funcionando.

-Hay planes de seguir moviendo la obra, porque parte del “beneficio” que puede tener el tema del éxodo venezolano es que ahora tenemos diferentes ciudades del mundo en donde hay una cantidad increíble de venezolanos que quieren reencontrarse con su cultura y con su historia. Vamos a ver qué ocurre.

Simón y Christian McGaffney
Fotograma de Simón, la película. En esta escena destaca la actuación de Franklin Virgüez como el tenebroso coronel Lugo.
Simón, con Christian McGaffney
Franklin Virgüez y Christian McGaffney en un detalle de esta escena crucial en la película Simón.

-¿Hacia qué otras ciudades podrían llevarla?

-Está siempre la apuesta de que Madrid sea una segunda plaza. Un productor de España fue a verla en el estreno y quedó encantado. Pero los números son siempre los que terminan siendo el tema más complicado de solucionar. Madrid pinta muy bien, en el sentido de que hay una cantidad muy grande de venezolanos para una obra que es en español. También está la posibilidad de ir a La Jolla, en California, que es una plaza teatral muy grande. Y la esperanza, obviamente, de que el proyecto termine llegándole a alguien que lo pueda ver al menos en el off off Broadway de Nueva York, lo cual sería para 2025, porque producciones así toman mucho tiempo en armarse en ciudades tan complicadas.

-¿Qué fue lo que te llamó especialmente la atención del personaje de Juan Planchard?

-El cortometraje de Simón era un poco la suma de una cantidad de gente que actuó de forma muy parecida al protagonista de Juan Planchard. Y la cosa se pone más interesante al año siguiente, cuando conseguimos el financiamiento para hacer Simón como largometraje. Ya el texto teatral de Las aventuras de Juan Planchard estaba agarrando forma. Obviamente yo sabía por dónde iba Diego con su historia, pues la estábamos trabajando desde el día uno en un corto y veía que era una especie de buena suerte que en paralelo Juan Planchard estaba poniéndose de pie como una obra.

-Lo que no me imaginaba era que Simón y Juan convivirían juntos en la misma ciudad durante tres meses. Simón estuvo once semanas en cartelera en varios cines de la ciudad, mientras yo estaba haciendo seis funciones a la semana de Juan Planchard durante seis semanas. Era bellísimo encontrarse la respuesta del público viviendo ambos mundos: el de los que de alguna forma ayudaron y fueron corresponsables del desastre económico del país y al mismo tiempo estar en la piel de quienes tuvieron que huir de allí por situaciones puntuales. Hubo una especie de goce al poder estar en ambas partes del espectro y poder hablar tan diferente en cada universo.

-¿Algo que decir sobre el significado de este montaje de “Juan Planchard” en una ciudad como Miami?

-Miami es la capital venezolana fuera de Venezuela y cuando le sumas a eso una obra como Juan Planchard, que tiene un texto tan poderoso sobre nuestros últimos 20 años de historia, sumado a un elenco de actores venezolanos de primera categoría, como Orlando Urdaneta, Elba Escobar y Mariaca Semprún, entre otros, es una cosa que a mí me encantó. Era evidente que la audiencia que fue a vernosagradecía toparse con teatro de este nivel. No había nada que envidiarle a Broadway en el aspecto de producción. Mariaca misma, que ha hecho musicales aquí y allá, me decía que nunca había visto una planta de luz como la que teníamos. Así de grande era esa producción dentro de una sala tan pequeñita como la del Colony.

Moises Kaufman, director de ‘Las aventuras de Juan Planchard’, estableció una fructífera llave artística con el actor.

-¿La posibilidad de hacer la película es inmediata o es un proceso que llevará más tiempo?

-Jonathan Jakubowicz, cedió sus derechos a Moisés Kaufman para la hacer la obra en formato teatro, pero no sé cuáles serán sus planes en cine. Creo que es algo que podría durar más tiempo en cocinarse, por el nivel de producción que necesitaría una película o una serie limitada de cinco o seis capítulos, que creo sería la mejor versión para poder contar esto de una manera más específica.

Jonathan Jacubowicz, autor de la novela que dio origen al montaje de ‘Las aventuras de Juan Planchard’ en el teatro Colony de Miami.

“En Los Ángeles empecé de cero”

-¿Hace cuánto te fuiste de Venezuela?

-Me fui en 2014. Estaban empezando las confrontaciones en la plaza Altamira y yo vivía muy cerca de ahí. Estaba estudiando afuera, pero todavía vivía en Venezuela. Y quien es mi esposa ahora (la actriz María Gabriela de Faria) estaba viviendo aquí en Los Ángeles. Fue una suerte de doble decisión, por amor y por carrera. Te juro que nunca había contemplado salir de mi país en el aspecto laboral, estaba como muy enfocado en hacer mi teatro en Venezuela. No tenía esa ambición. Pensaba que si alguien algún día me ofrecía algo fuera me iba y regresaba, pero las cosas terminaron como llevándome hasta allá y un rato trabajamos en Colombia, México y Miami, hasta que en 2018 decidimos, justamente unos meses antes de Simón, establecernos como base en Los Ángeles y apostar a una carrera como la de actor aquí en los Estados Unidos.

-Estos cinco años fuera de Venezuela han sido entonces muy productivos…

-Fíjate que sí y no. Eso pasa mucho con nuestra carrera. Simón tiene cuatro años cocinándose. Y Juan Planchard lo está desde el 2019, imagínate. Es muy loco, porque uno quiere hacer algo que tenga un resultado, no necesariamente inmediato, para no ser tan impulsivos, pero sí en un plazo de tiempo más o menos mediano. He tenido que tener paciencia para verle los frutos a esto. Que haya comenzado en 2019 no significa que eso se mantuvo constantemente, que fue un proceso de todos los días. Yo solté Simón en abril de 2021, pasé por un proceso de terapia bien particular, porque la película me dejó un poco mal como venezolano. Y después llega el 2022, pasa todo el proceso de posproducción y no es sino hasta 2023 cuando pude ver el resultado.

-Es un sabor un poco agridulce -prosigue McGaffney-, porque si bien ahora uno prueba un poco las mieles de una cosa que uno hizo con tanto corazón, a la que le puso obviamente sudor y lágrimas, también tiene esa cosa de tener que haber esperado para que suceda. Pero creo que las cosas buenas ocurren así. A veces los personajes están en realidad necesitando algo que tú tienes qué contar como ser humano y que te necesitan para que el personaje tenga esa gasolina y exista. Han sido trabajos productivos, pero al mismo tiempo han requerido de mucha paciencia para en realidad verle el queso a la tostada.

-¿De qué manera cambió tu vida laboral fuera de Venezuela?

-Siento que no sería el artista que soy sin haber pasado por Venezuela. Para haber estado ahora haciendo lo que hago, tenía que haber tenido mi carrera allá, generando mis horas de vuelo con mi guataca en televisión, así como ese ímpetu de hacer teatro y vivir en las tablas lo más que podía. Resultó un entrenamiento que me permitió estar aquí haciendo lo que hago.

-Mi esposa tuvo la suerte de que salió a los 15 años con un trabajo y ese trabajo la llevó a otro y nunca regresó. Pero en mi caso fue muy particular, porque me visualizaba haciendo carrera en Venezuela, como hicieron muchos de nuestros queridos artistas en los 80, con un muy buen cine en los 70 y una televisión con tanto impacto internacional que no tenías que hacer TV fuera del país para darte a conocer, pues éramos nosotros los que exportábamos contenidos.

-A mí me tocó empezar desde cero en Los Ángeles. Recuerdo cuando llegué a mi primera clase, me di cuenta de que tenía 25 compañeros de todas partes del mundo, uno mejor que el otro, uno más entrenado que el otro, o uno con más experiencia. Todos estaban como dentro de una coñaza buscando un puesto que además no existe, que te tienes que crear tú mismo, porque no hay una fórmula para ello.

-Te lo comento sin ningún problema: Diego Vicentini tenía otro actor para el cortometraje de Simón. Y ese actor, por Diego tener 25 años y estar contando este cuentico para su tesis universitaria, lo empezó a evadir. Y Diego, muy inteligentemente, pues había invertido con su familia 30 mil dólares en ese corto, que era su tesis y una inversión en su carrera, tuvo que tomar otra decisión. Recuerdo que cuando leí el guion del cortometraje le dije que trabajáramos juntos. Me dijo que la semana siguiente iba a hacer un casting, donde participé y lo gané.

-Con respecto a Diego, la intuición me llevó a la conclusión de que ese chamo tenía algo que contar. Ya lo ha hecho con el corto y su largometraje como ópera prima, pero le queda una carrera increíblemente hermosa por delante, por la capacidad que tiene de contar sus historias, de ser productivo y de trabajar muy duro por lo que se plantea y tratará de hacer.

Christian McGaffney ya 
se abre paso en Hollywood
Christian McGaffney. Foto: Cortesía

“La música me conecta a mis personajes”

Has dicho que la música es fundamental para todas las cosas que haces en tu vida, ¿cómo es eso?

-Siempre. Tengo una conexión increíble con ella. Mi tío es un melómano de primer orden y aprendí muchísimo musicalmente de él. Mi mamá y mi papá también tienen ese goce, pero sobre todo mi tío Luis ha estado con la música muy presente. Tuve la posibilidad de haber escuchado desde las Fania cuando carajito, hasta Jethro Tull, King Crimson y Los Beatles, porque mi papá es de Liverpool. Esa mezcla de salsa y música británica obviamente te crea una personalidad. Y un poco más allá de eso, si la enfocas a tu favor mejor.

-Mis personajes los conecto alrededor de eso. Simón estuvo ligado básicamente a Venezuela, fue casi todo el álbum de Vida y muerte de Canserbero, sus canciones me hacían entrar y salir de mood, en una conexión que uno no puede explicar, pues es un poco más metafísica. Con Juan Planchard conectaba desde otro sitio, sobre todo porque ese carajo que interpreté, encantador y un poco inocentón, dentro de toda la malicia que tiene para hacer negocios termina enamorándose de la manera más pendeja. Entonces me enfoqué en un par de canciones de Servando y Florentino, que en realidad no son mi gente como para escucharlos, ni mi estilo, pero iban directo con el protagonista.

-Para salir también de una escena -explica más adelante-, para “quitarse los zapatos”, como le decía Stanislavski, la música también ayuda muchísimo. Aunque con Simón no fue suficiente, pues la herida era muy grande y el trabajo no contribuyó a ello. Pensé que estaba sanando dejando de hacer Simón y lo que terminé fue abriéndome el pecho por completo cuando llegué a Los Ángeles de regreso. La música es elemental en la creación. Incluso cuando estoy leyendo con alguien un personaje, pongo algo que sé que me puede llevar a entender un poco su psique, porque creo que en el arte todo se conecta.

TRAILER DE “LAS AVENTURAS DE JUAN PLANCHARD”

Esta entrevista se publicó inicialmente el 23 de enero de 2024 en El Estímulo

Publicidad
Publicidad