¿Por qué verla?

1.- Jennifer Lawrence: Su primera película en cartelera tras el Celeb-Gate no pudo ser más apropiada. Como Daniel Radcliffe, Orlando Bloom o Hugh Jackman, Lawrence estará toda su vida asociada a la heroína de la historia de Suzanne Collins. Aunque visiblemente más delgada, ni lo lento de la historia opaca sus cualidades histriónicas.
2.- El regreso al Distrito 12: Tras los sucesos de «En Llamas», la cuna de Katniss Everdeen ha sido bombardeada y destruida. El regreso del «Sinsajo» a su tierra natal es una de las pocas escenas que mueven el piso.
3.- Las propagandas: «Sinsajo» es un libro que demuestra, a su nivel, el ajedrez de la política. Katniss y Peeta (Josh Hutcherson) son los símbolos de la rebeldía y el Capitolio. La TV es la arena. Lágrimas de un lado, odio reprimido del otro. Es tenso, muy tenso.
4.- Los «lumbersexuales» del Distrito 7: Bueno, ok. El término no aplica. Pero la escena de rebelión al ritmo del silbido del sinsajo de los leñadores es, quizás, una de las mejor producidas de toda la cinta.

5.- Natalie Dormer: La belleza inglesa usa su look poco convencional para dar vida a una Cressida que, con su energía, parece incluso rivalizar con Lawrence en sus escenas juntas.
6.- Las rosas blancas: No se marchitan las que envía el presidente Snow a Katniss Everdeen. ¿Que son? ¿Micrófonos? ¿Cámaras? ¿Bombas de tiempo?
7.- El encuentro: Peeta y Katniss se ven. Hasta ahí. No digo más
¿Por qué no verla?
1.- Hollywood: Esta obsesión de picar las obras literarias en pedazos tiene como víctimas a libros como «Sinsajo». La primera parte es simplemente contexto, por tanto no hay un nudo y un desenlace natural. La consecuencia es una película lenta y, a veces, intrascendente (como está pasando con El Hobbit).
2.- El guión: Consecuencia directa del punto anterior. Danny Strong y Peter Craig no lograron capturar la esencia de Katniss Everdeen para hacer una película interesante. Cuando lo más interesante que hace Lawrence es lanzarle una flecha a un avión (en una secuencia corta), sabes que hay un problema.

3.- Philip Seymour Hoffman: No, no es que el fallecido actor haya decepcionado con su actuación (bueno, sí, un poquito). Sino que un ganador del Óscar con su talento no debería despedirse de la gran pantalla como Plutarch Heavensbee luego de haber interpretado a un Capote magistral.

4.- Caesar Flickermann: Después de haber brillado en las dos primeras cintas, el personaje de Stanley Tucci se vuelve, bueno, José Vicente Rangel (salvando las distancias): un entrevistador típico de silla que le saca las respuestas que él quiere (o que el gobierno quiere) a su invitado favorito: Peeta.
5.- El traje de Sinsajo: Demasiado normal. Tan normal que Jennifer Lawrence parece una versión aternativa de Lara Croft, Tomb Raider, pero con crinejas y flechas.
6.- La ausencia de Finnick Odair: El más atlético de los personajes de la saga, por culpa del corte del libro en dos pedazos, es reducido a un adorno que diceun par de líneas en toda la cinta. Un des-per-di-cio.
7.- El final: De regreso a los puntos 1) y 2). La ausencia natural de un desenlace puso a los guionistas a decidir, ¿dónde picamos estas dos películas en dos horas cada una? El olor a Revolución que se comienza a percibir es abruptamente interrumpido por la curadora de sonido de la cinta, Lorde. Hasta allí. Chao, nos vemos en 2015.