El equipo funcionó en su juego en todas las facetas. Hombre a hombre, la selección amazónica está muy por encima del resto de los equipos que participan en el Sudamericano y Venezuela fue capaz de trabajar al más alto nivel, repeliendo los intentos del rival y generando juego asociado al que, esta vez, le faltó el sello del gol. Sin complejos, bien ordenados, atacando.
El equipo de José Hernández invirtió el rendimiento del primer encuentro ante Argentina. En aquel duelo, fue superior al rival en la segunda parte, en tanto que contra los brasileños, el equipo se mostró mejor en cancha en la primera mitad, aunque también pudo tener el gol del empate en el segundo tiempo cuando, marcador abajo, el módulo en la cancha sacrificó un volante ofensivo para darle ingreso a otro delantero como José Barragán y poner a dos puntas en ataque con Jan Hurtado.
Tal como ocurría con la Sub 20, Venezuela no muestra puntos débiles. El desarrollo del campeonato dirá si los goles que hasta ahora no se han marcado son problemas de definición pero la demostración de equilibrio y orden está siendo superada por la capacidad de generar fútbol ofensivo y ser inquietante ante el arco rival. La conexión del tridente Chalbaud – Pérez – Echeverría volvió a ser escurridiza y Hurtado estuvo más cerca de poder batir las redes. Pero, aunque no guste la realidad, el resultado dejó a la Sub 17 con las manos vacías a pesar del buen fútbol mostrado.
Rommel Ibarra se agravó en sus molestias, por lo que José tuvo que hacer un movimiento de piezas que fue vital para que Venezuela mejorara el rendimiento general: Christian Makoun se movió al centro de la defensa en el lugar de Ibarra y dio ingreso a Christian Cásseres en la primera línea de volantes, lo que le dio mucha más dinámica a la zona central con un jugador que tiene una poderosa llegada al área rival y que ha demostrado en todos sus equipos de formación que también tiene gol. El hijo del “Torito” se destapó a repartir fútbol, dejando a Carlos Rodríguez en la labor de destrucción que bien cumplió en todo el compromiso.
La novedad de Makoun como central no es nueva. Ya ha venido trabajando en alternancia con la posición de cinco en esta selección y su perfil zurdo le favorece para ser el central izquierdo, donde rayó a gran nivel. Es probable que en adelante, esta sea la propuesta de Venezuela, cuando entienda que ante Paraguay será fundamental puntuar de a tres si el objetivo lógico es pasar de ronda.
El partido fue altamente intenso (mental y físicamente), que no quiere decir que haya sido de roce, lo que puede influir en la preparación de cara al próximo choque. El cuerpo técnico manifestó las molestias lógicas porque mientras Brasil descansará la próxima fecha, la Vinotinto salió pasadas las dos de la mañana de Curicó para regresar a Talca (lugar de concentración a una hora), donde tendrá poco más de 24 horas de diferencia con el próximo choque ante la albirroja el martes a las 5:00 pm. Temas de programación que siguen perjudicando, sin tomar en cuenta que algunas decisiones arbitrales fueron discutibles, argumento inválido en el resultado pero que no deja de ser objetable.
Que un técnico esté altamente satisfecho con el trabajo de sus muchachos y hable con tanta pasión de lo que hacen sus dirigidos demuestra lo bien que van las cosas. La identidad, eso que poco a poco se va viendo que lleva una línea en las categorías menores, es el mejor mundial al que puedan clasificar estas selecciones. Eso indica que el futuro es promisorio y que al enorme talento individual que está pariendo el país, también se suma una marca, un sello particular en el juego que podrá servir de cara a lo que quiera mostrar Venezuela con su fútbol a nivel de selecciones.
“Verga chamo, qué arrechera este resultado”, decía en la nota de voz José. La frustración del resultado, nada más, que no distrae su satisfacción de ver a los chicos hacer buen fútbol.