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César Farías, más cerca del cielo

Si hay alguien que sabe mantenerse en el tapete noticioso ese es César Farías. Tras ser anunciado como técnico de The Strongest nuevamente, era cuestión de tiempo conocer cuan pronto asumiría el cargo de Seleccionador Nacional de Bolivia, el logro más importante alcanzado por técnico venezolano alguno en la historia. Dirigir a una selección distinta a la criolla para un nacional, es un hito jamás logrado y una vez más, es el polémico entrenador de Güiria quien romper paradigmas y tuerce la historia.

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¿Polémico? Sí, no es necesario redundar en todos los conflictos en los que ha estado involucrado Farías, pero sorteó recientemente uno con quién hoy le da la oportunidad de asumir uno de los retos más importantes de su carrera. En diciembre pasado, Carlos Salinas, presidente de The Strongest y recientemente nombrado presidente de la Federación Boliviana de Fútbol, había tildado al técnico de tener «un lado oscuro», alegando que supuestamente el venezolano buscaba beneficiarse económicamente a través de la representación de jugadores que dirigía, esto tras la denuncia hecha por Farías de impagos tras su salida del elenco paceño.
La rabieta duró poco. Salinas sabe de lo bien conceptuado que es Farías en el fútbol boliviano y fue un elemento bandera para triunfar en su candidatura a la presidencia de la FBF: de la mano de Salinas, sería un hecho que César Farías, ya en el altiplano dirigiendo nuevamente a The Strongest, asumiría el banco de la verde. Fue solo cuestión de días para que lo que se intuía se diera a conocer. El venezolano va a dirigir a Bolivia en los amistosos programados en 2018 contra Estados Unidos y Corea del Sur, mientras continúa al frente del club atigrado, que ha visto comprometida su continuidad en la Libertadores tras caer ante Libertad y sorpresivamente en casa ante Atlético Tucumán, el torneo que siempre han ambicionado en Achumani y por el que volvieron a contar con el venezolano.
Farías es más que un técnico y su éxito no solo pasa por lo logrado en el banquillo. Es un empresario que sabe moverse en el mundo del fútbol y eso le acerca a numerosas posibilidades para mantenerse en la palestra y, una vez más, demuestra que no bastan los resultados o la reputación de lo conseguido para alcanzar cotas más altas.
Con Farías al frente de Bolivia (se presume que asumirá oficialmente el cargo a partir de enero con exclusividad) se demuestra, una vez más, que el futbolista y el técnico venezolano ha crecido muy por encima de la estructura del balompié venezolano y que cada escalón avanzado es mérito exclusivo de quienes se esfuerzan por mostrar sus capacidades y abrirse paso en medio de la precariedad. Farías, hace rato, se hizo cosmopolita, se convirtió en un destacado estratega del banco, de los negocios y la vida y eso le ha permitido trascender sin perder en ningún momento el prestigio ganado en cada una de sus facetas.
Le espera una tarea altamente exigente: devolver la competitividad de un fútbol como el boliviano, estancado generacionalmente, y transformar la mentalidad del futbolista de aquel país que ve como un mito inalcanzable de repetir la histórica clasificación al mundial de 1994. Y para eso no bastará su calidad como técnico: tendrá que rodearse de gente altamente capacitada para atender el necesario crecimiento desde las bases (para ello ya se aseguró la mano derecha de un ilustre como Xabier Azkargorta) y así concretar un plan que hace ya tiempo ambicionaba aplicar al mando de la selección altiplánica. De lograr su cometido, hacer nuevamente de Bolivia un equipo que luche por ir a un Mundial, su figura trascenderá aún más en el continente y las oportunidades se incrementarán, así como pasó de dirigir a Nueva Cádiz hasta llegar a un grande de América como Cerro Porteño.
No dude que sus maneras seguirán siendo las mismas. En la dialéctica de su personalidad ha encontrado el medio para lograr tanto el éxito como sus peores derrotas. En sus manos tendrá la posibilidad de que su nombre se convierta otra vez en un transformador, que el apellido Farías vuelva a retumbar por sus logros y no por las polémicas.
Su estadía en Bolivia le ha devuelto el reconocimiento que quizá en su país no le retribuyeron. Partiendo desde cero, podrá estar más cerca de lograr lo que siempre soñó: clasificar a un mundial de fútbol. En La Paz, estará otra vez muy cerca del cielo, más cerca de la gloria.
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