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Default a la vista, ¿Por qué Argentina no pagará su deuda?

Si Argentina cae el viernes en default, sería la novena ocasión de su historia en que queda en cesación de pagos. El gobierno de Fernández negocia contrarreloj con acreedores privados para canjear unos 66.000 millones de dólares en bonos globales

En una Argentina confinada desde hace más de 60 días por la covid-19 y con una economía muy castigada crece el temor a un nuevo default, cuando aún está fresca en la memoria colectiva la dura salida de la moratoria declarada en 2001.

«El default no genera alegría. Es una sensación de peligro, de desazón, la gente piensa ‘otra vez con eso'», señaló Raúl Aragón, analista de opinión y director de la consultora Aragón y Asociados.

La tercera economía de América Latina podría entrar en default este viernes si no cubre un vencimiento de intereses por 500 millones de dólares.

Todo indica que el gobierno de Alberto Fernández no lo pagará, mientras negocia contrarreloj con acreedores privados para canjear unos 66.000 millones de dólares en bonos globales.

Aunque un default no aparece entre las principales preocupaciones de los argentinos, la mayoría expresa su deseo de que la negociación llegue a buen puerto.

Según un sondeo del consultor Hugo Haime, el 59% piensa que si no se renegocia la deuda «la situación estará peor de lo que está», y otro 18% opina que para salir de la debacle hay que evitar el default porque sino la economía «seguirá igual de mal».

«Entre ambas respuestas negativas, suman un 77% que cree que es importante la resolución del problema de la deuda», indicó.

En la calle, los argentinos parecen estar menos preocupados por el default que por el contagio del nuevo coronavirus y las vicisitudes de su economía de bolsillo, en un país con dos años de recesión y una inflación que ascendió a 53,8% en 2019 y acumuló casi 10% entre enero y abril.

Tras la pandemia, que cortó de cuajo una incipiente recuperación, se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) caerá 6,5% en 2020.

«Pobreza y miseria»

«Preocupa la pobreza y miseria que acarrea un default. Argentina ha vivido crisis y ha sabido buscar salidas. Difíciles, costosas socialmente y psicológicamente, pero salidas al fin», afirmó Adriana Spina, maestra, de 57 años.

Si Argentina cae el viernes en default, sería la novena ocasión de su historia en que queda en cesación de pagos.

Ayelén Silva, una empleada administrativa de 23 años, duda que «sea conveniente pagar la deuda, con el país como está». «Hay mucha gente que no puede trabajar y no está comiendo, muchos jóvenes piensan en irse», lamentó.

Antes de la crisis por la covid-19, la pobreza superaba el 33% y el desempleo se ubicaba en 8,9%.

Crisis sucesivas

«Este es el peor momento para caer en default, porque el mundo va hacia una enorme recesión a causa del covid-19», estimó Alicia Borghi, una economista jubilada.

A sus 71 años, ha vivido varias crisis, entre ellas la debacle socioeconómica de 2001 que derivó en la moratoria declarada sobre unos 100.000 millones de dólares, la mayor de la historia.

«En lo personal, siento que me vienen jodiendo de toda la vida: desde que (en 1959, el ministro de Economía Alvaro) Alsogaray dijo ‘Hay que pasar el invierno’, el Rodrigazo (devaluación de 1975), la dictadura (1976-1983), la hiperinflación (1989), el 2001 y sigue la cuenta», advierte Borghi.

En un sondeo de la encuestadora Real Time Data Corp, un 72% consideró «importante» o «muy importante» que «el país no caiga en un nuevo default como medida para paliar los efectos del coronavirus».

La mayoría respalda la negociación con los tenedores de bonos en dólares bajo legislación extranjera que lleva adelante Fernández, quien al asumir el 10 de diciembre pasado declaró que el país se encuentra en «virtual default».

«La mejor manera de resolver el tema de la deuda es renegociarla», expresó un 55,8% de 2.000 encuestados por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Otro 22,6% se inclinó por exigir el perdón total y 17,3% por seguir pagándola tal cual está.

La culpa de los ‘buitres’

«Para la opinión pública, si Argentina cae en default, será culpa de los buitres (como se refieren a los fondos especulativos que compran deuda en mora). Hay un odio sistemático a los bonistas, a los que se considera buitres», afirmó Aragón.

Tras los canjes de deuda 2005 y 2010 que lograron un adhesión del 91%, los fondos especulativos litigaron y ganaron un juicio en Nueva York.

Para volver a los mercados, el gobierno de Mauricio Macri pagó 9.300 millones de dólares en 2016. En sus cuatro años de mandato la deuda creció de 51% a 92% del PIB y totaliza actualmente unos 324.000 millones de dólares.

«Da bronca que se haya tomado tanta deuda y no haya habido inversión ni mejoras en la calidad de vida. La mandaron a paraísos fiscales», opinó Hilda Jelin, una psicóloga de 58 años.

Durante el gobierno de Macri se fugaron 86.000 millones de dólares, según un informe del Banco Central.